Literatura
Memoria, lectura y canto: Homenaje a Sabines
Josue Picazo
More Castillo, Gilberto Castañeda, Juan Jesús Aguilar y Ana Luisa Verduzco. Fotos: Josue Picazo
"Una noche con Sabines" se llevó a cabo el viernes 20 de febrero en la Casa de la Cultura de Tampico
Es noche de viernes en la Casa de la Cultura y a uno lo reciben con un vasito de cerveza (¡vaya bienvenida!). Sobre el escenario seis individuos –y dos guitarras- se encargan de recrear una escena que nos recuerda algo que hemos visto en la televisión, acaso en el Canal 22 o en “Animal nocturno” o en alguno otro de esos programas culturales y/o culturosos de nuestra TV.
Se aproxima marzo –el 19 de marzo específicamente- y en Tampico, por lo pronto, ya se homenajeó al poeta chiapaneco Jaime Sabines a diez años de su fallecimiento. Quizá por eso el público acudió en gran cantidad para recordar a quien en vida bien pudo haber sido considerado como el rockstar de la poesía mexicana contemporánea: ovaciones masivas, fans, auditorios atestados durante sus lecturas…
Las más de cien personas que se encontraban en el salón principal de la Casa de la Cultura escucharon las sabinescas lecturas de poesía a cargo de More Castillo, Ana Luisa Verduzco y Gilberto Castañeda, mientras el escritor Juan Jesús Aguilar fungía de “moderador” desde su silla alta, homenajeando al poeta fumador con el humo de su cigarrillo –con perdón de todos los no fumadores “que es todo el país”, dijo-, intercalando anécdotas personales, recordando datos literarios, invitando al público a visitar la mesita donde se servía la cerveza, bebiendo algo que -yo no lo sé de cierto- decía que era mezcal…
En el cartel de “Una noche con Sabines”, el evento se definió como una “velada entre amigos”, y fueran o no amigos los que se encontraban sobre el escenario, lo parecían, y el programa de la noche también tenía ese toque de informalidad e improvisación. “Una reunión para decir por qué leemos lo que leemos y cantamos lo que cantamos”, diría Aguilar en algún momento.
No faltaron algunos de los poemas más conocidos de Sabines, como “Me encanta Dios”, fragmentos de “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines”, “El peatón”, “Uno es el hombre” y más… (¿”Los amorosos”? bueno, quizá ése me lo perdí).
Y entre poema y poema, entre cada conversación, los músicos intervinieron. El cantautor Fernando Fraustro repasó algunos poemas de Sabines que fueron musicalizados por el veracruzano David Haro, mientras que “Marisela y su guitarra” interpretó algunas icónicas canciones de la trova hispanoame-ricana: Parra, Víctor Manuel…
El cantautor Fernando Fraustro
Al final, aunque no nos hayan gustado las voces de los lectores de poesía en voz alta, o los poemas leídos/cantandos no hayan sido nuestros favoritos, la “velada entre amigos” resultó agradable, quizá porque en el fondo cada uno de los asistentes rindió un homenaje personal a ese poeta amable, cercano, cotidiano que es Jaime Sabines.
Una señora lee algunos versos de su libro favorito de Sabines mientras en el escenario Fraustro toca una canción con la que el trovador Alejandro Filio recuerda al chiapaneco, una escritora se lleva la mano a los ojos y piensa en algo, otros beben traguitos de cerveza y sonríen, Sabines sigue ahí, en sus versos y en la memoria de quienes los han leído.
No fue lo último que se dijo, pero sí lo que al final queda resonando en la memoria reciente de quien esto escribe: en palabras de Juan Jesús Aguilar, el poeta Baudelio Camarillo, de Xicoténcatl, Tamaulipas, dijo alguna vez, al hablar de Sabines: “Pone la poesía en boca del pueblo y nos reivindica a sus ojos”.