Affair Cultural
El Nacimiento del Río Guayalejo
Nolli Di Costanzo Salazar


 

...caminaremos juntos, escaparemos de la realidad, si tropezamos no nos dolerá... Durante el paseo que hicimos al Nacimiento esta melodía de Fobia se repetía en mi cabeza, relacionadora y divergente.  Quizá por aquello de escapar de la realidad, que es lo que al final se antoja cuando uno sale a dar la vuelta de la cálida mano de nuestra madre naturaleza.

 

    La expectativa de dos días libres de rutina nos condujo hacia Ciudad Mante, región que tiene mucho por ofrecer al ecoturista.  Como una especie de bienvenida, nos encontramos con dos amigas mantenses en el camión quienes nos amenizaban con su plática el camino, cuando más tarde se alzó ante nosotros un majestuoso monumento natural, el Bernal de Horcasitas, que es aquel cerro con una enorme formación rocosa encima.  ¡Claro!, el que aparece en las placas automovilísticas de nuestro Estado, que alcanza los 820 metros de altitud y, al cual le hemos echado el ojo para alguna futura visita. 

 

    Al margen del Río Guayajelo (Tamesí), se encuentra esta ciudad cuyo nombre de origen Tének (Huasteco), significa Lugar de Canoas, de acuerdo con el cronista local Juan José Mata Bravo.  Sin embargo, su nombre también ha sido interpretado desde la raíz Man que significa amarillo y, te que quiere decir palo o árbol en la misma lengua.  Esta región pertenece a lo que en la Huasteca se conoce como Los Cinco Potreros de Tamatán, 

 

     El clima nos recibió de humor cálido-húmedo.  En menos de un ride de siete kilómetros sobre una terracería bastante transitable, ya estábamos en la Aguja, balneario que se ha construido junto a una presa que irriga los cañaverales de la región.  Desde este lugar, se aprecia al poniente la Sierra de Cucharas y 4 kilómetros adelante, por brecha o navegando, se llega a sus faldas en las que se encuentra el Nacimiento.

     Nuestra llegada por la tarde, casi noche, apenas nos permitió conocer a los ejidatarios que habitan el lugar, proporcionan espacio para acampar y comidas.  Con los últimos vestigios de luz pusimos en pie la casa de campaña, preparamos la merienda y finalmente, nos recostamos a disfrutar el espectáculo nocturno de estrellas que nos regaló el Nacimiento aquella noche de luna casi nueva. 

...transformaremos mundos, inventaremos mares qué cruzar, si nos perdemos nada pasará...

 

 

     Al día siguiente, pudimos constatar cómo el límite inferior del cerro da salida a las aguas del Río Mante, afluente del Río Guayalejo, a través de una cueva rocosa de cuyo interior emana con fuerza el cauce que antes ha recorrido cuatro kilómetros Sierra arriba.  Es impresionante ver y aún más sentir, el impulso del agua en la entrada de la cueva; lo sé porque más tarde intentamos ingresar a ella en una lancha de remos, lo cual nos fue imposible, así que decidí hacerlo nadando.  El agua es cristalina y toma un tono de verde esmeralda cerca de las rocas, la sensación de su paso por todo el cuerpo es emocionante y sumamente energizante. 

    En las márgenes del río, se han puesto algunas instalaciones públicas en donde se puede preparar comida al carbón, estar a la sombra de los árboles con la familia, nadar en el río e incluso, se rentan lanchas de remos y de pedales.  Tuvimos oportunidad de practicar el senderismo por algunas veredas en ascenso a la Sierra, una de éstas, pasando por un sitio al que llaman mirador, desde cuya altura apreciamos el cauce que sigue el río, los cañaverales cercanos, algunos ranchos, la ciudad de Mante y su Ingenio de Azúcar.  En estos recorridos se ve toda clase de mariposas, abejas, libélulas, lagartijas, escarabajos e insectos en general, se escuchan gran cantidad de aves y se camina entre vegetación de matorrales, árboles tropicales y selva baja espinosa.

...nos ahogaremos juntos, en aguas que todos quieren probar, sin importarnos cómo es el final...

    El resto de la estancia lo pasamos dentro del agua, de un lado a otro del río y acercándonos de vez en vez a la cueva.  Durante los días del fin de semana vimos que muchas familias mantenses acostumbran visitar el lugar, aunque cada vez menos, según nos comentaba el amable señor que nos diera ride a nuestro regreso.  Quien también nos informó que la cueva inundada del Nacimiento es una de las más profundas en el mundo, se le estiman más de 200 metros de profundidad y en ella, se han roto dos marcas mundiales de buceo extremo.  En alguna ocasión, fue descendida por buzos profesionales con el objetivo de determinar su profundidad total, lo cual no fue posible debido a un accidente fatal de uno de ellos que ya no logró ver de nuevo la superficie.

   Como nosotros mismos lo corroboramos y en repetidas pláticas con los lugareños nos fue mencionado, en los últimos meses, algunos propietarios ventajosos cercanos al Nacimiento, han pretendido hacer pasar el sitio como propio, cobrando por el acceso a los automóviles, a las familias y a los campistas.  Incluso, anuncian el paseo mediante propaganda escrita y radiofónica, prometiendo una serie de servicios como asistencia médica, que en realidad no existen en el lugar.  Es triste que existan intereses de engañar a los visitantes, pero es injusto que pretendan hacer pasar por privado un patrimonio que por ley (natural y legalmente hablando), pertenece a los mexicanos y al mundo.

...no existen cuerpos, mentes nada más, eres sangre tibia y yo me siento vivo, uoh oh oh oh oh...

 

 

 

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