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Al día siguiente, pudimos constatar cómo el límite inferior del cerro da salida a las aguas del Río Mante, afluente del Río Guayalejo, a través de una cueva rocosa de cuyo interior emana con fuerza el cauce que antes ha recorrido cuatro kilómetros Sierra arriba. Es impresionante ver y aún más sentir, el impulso del agua en la entrada de la cueva; lo sé porque más tarde intentamos ingresar a ella en una lancha de remos, lo cual nos fue imposible, así que decidí hacerlo nadando. El agua es cristalina y toma un tono de verde esmeralda cerca de las rocas, la sensación de su paso por todo el cuerpo es emocionante y sumamente energizante.
En las márgenes del río, se han puesto algunas instalaciones públicas en donde se puede preparar comida al carbón, estar a la sombra de los árboles con la familia, nadar en el río e incluso, se rentan lanchas de remos y de pedales. Tuvimos oportunidad de practicar el senderismo por algunas veredas en ascenso a la Sierra, una de éstas, pasando por un sitio al que llaman mirador, desde cuya altura apreciamos el cauce que sigue el río, los cañaverales cercanos, algunos ranchos, la ciudad de Mante y su Ingenio de Azúcar. En estos recorridos se ve toda clase de mariposas, abejas, libélulas, lagartijas, escarabajos e insectos en general, se escuchan gran cantidad de aves y se camina entre vegetación de matorrales, árboles tropicales y selva baja espinosa.
...nos ahogaremos juntos, en aguas que todos quieren probar, sin importarnos cómo es el final...
El resto de la estancia lo pasamos dentro del agua, de un lado a otro del río y acercándonos de vez en vez a la cueva. Durante los días del fin de semana vimos que muchas familias mantenses acostumbran visitar el lugar, aunque cada vez menos, según nos comentaba el amable señor que nos diera ride a nuestro regreso. Quien también nos informó que la cueva inundada del Nacimiento es una de las más profundas en el mundo, se le estiman más de 200 metros de profundidad y en ella, se han roto dos marcas mundiales de buceo extremo. En alguna ocasión, fue descendida por buzos profesionales con el objetivo de determinar su profundidad total, lo cual no fue posible debido a un accidente fatal de uno de ellos que ya no logró ver de nuevo la superficie.
Como nosotros mismos lo corroboramos y en repetidas pláticas con los lugareños nos fue mencionado, en los últimos meses, algunos propietarios ventajosos cercanos al Nacimiento, han pretendido hacer pasar el sitio como propio, cobrando por el acceso a los automóviles, a las familias y a los campistas. Incluso, anuncian el paseo mediante propaganda escrita y radiofónica, prometiendo una serie de servicios como asistencia médica, que en realidad no existen en el lugar. Es triste que existan intereses de engañar a los visitantes, pero es injusto que pretendan hacer pasar por privado un patrimonio que por ley (natural y legalmente hablando), pertenece a los mexicanos y al mundo.
...no existen cuerpos, mentes nada más, eres sangre tibia y yo me siento vivo, uoh oh oh oh oh...
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