Seguramente has oído que a través de los libros podemos visitar lugares lejanos y misteriosos, conocer a los seres más fascinantes y extraños; en fin, son miles de cosas que podemos aprender gracias a ellos. Entonces piensa en lo siguiente: si leer un libro puede resultar algo agradable ¿qué tan emocionante resulta el escribirlos?
Presencié una clase del Taller de Literatura Infantil,
que es impartido en el Espacio Cultural Metropolitano (Metro) por el escritor René Orozco. Este espacio,
que comenzó a principios de 2008, se realiza de forma semestral y
acepta a niños entre 7 y 12 años (aunque existe cierta flexibilidad en
este punto). Inició como una propuesta del mismo instructor, quien ya
había dado clases en un taller de literatura para adolescentes en el
Instituto Cultural Tampico. El presente curso comenzó el 2 de
febrero, y se realiza todos los lunes y miércoles de 6:00 a 7:30 pm.
Decidí visitarlo porque sentía un poco de curiosidad acerca de cómo se lleva a cabo , después de todo pienso que a los niños les importa muy poco la literatura. Adelantándome diré que mis ideas se vieron, de cierto modo, confirmadas por la poca afluencia que tiene el taller. Sin embargo, es bastante obvio que los pequeños asistentes disfrutan de las clases y de la interacción que tienen con René Orozco.
Hay que señalar que en este taller no son clases de literatura, es decir, no se les enseña sobre la historia de la literatura, libros best-seller o autores famosos. La finalidad de este espacio es que los niños puedan expresar lo que llevan dentro, claro está siguiendo ciertas reglas básicas de escritura. Después de todo, sin importar sexo o edad, las personas siempre estamos buscando una forma de expresar lo que pensamos o sentimos. En palabras de René: “la literatura es una gran herramienta por la que se puede sacar esa fibra, esa materia humana que tenemos. En este espacio se quiere que los niños que se interesen en este canal tengan una salida para esa tremenda creatividad que poseen”.
“En la literatura, los niños encuentran un lugar en el que pueden vaciar sus fantasías, sus temores, sus miedos, sus alegrías, sus amores, sus aventuras, todo el sentir que llena su vida. Un espacio donde se les escucha, se les entiende, donde se les deja ser niños”, es la forma en que el maestro describe al taller. Al fin y al cabo, los niños han escritos poemas y cuentos basados en sus vivencias, amigos, familia y, sobre todo, en su imaginación. El semestre pasado, los niños escribieron una obra de teatro, de temática navideña, que fue representada por el Taller de Teatro Infantil del Metro. Incluso una ex-integrante del taller, Andrea Meléndez, ganó el Concurso Estatal de Literatura Infantil en la categoría de cuento.
Es la imaginación lo que permite a los niños desarrollar todo tipo de historias. Ya que no se complican en clasificaciones, un día pueden escribir cuentos de terror y al siguiente uno de fantasía. Es la principal diferencia que existe con un taller de adultos, aunque en estos se pueden abordar ciertos temas que resultan complicados de explicar a los pequeños, muchas veces al crecer la imaginación se ve limitada. “El adulto es más celoso con lo que escribe, no lo enseña tan fácilmente. En cambio, a los niños les entusiasma y están dispuestos a compartir todo, en ese sentido son más honestos porque escriben todo lo que está en su cabeza”, mencionó René.
Al estar allí tuve la oportunidad de conocer a Mauricio, de siete años, y a
Ana Regina, de ocho años. Ambos comentaron que tenían un gran interés en
escribir cuentos, lo cual se vio reflejado en el momento que comenzaron
a trabajar. El maestro suele estimular a los niños mediante colores,
olores, formas, recuerdos, juguetes y una gran variedad de elementos
que forman parte de su vida diaria. Las dinámicas se utilizan con el
propósito de manifestar la creatividad que llevan dentro, manejando el
trabajo de forma entretenida. “Desde el primer día insistimos en que
leer es divertido, que no es algo que vaya sólo relacionado con la
escuela. Porque la literatura también es un juego y es divertida”, es
la opinión del escritor. Puede que no tenga una gran cantidad de alumnos, pero eso no demerita el trabajo que se realiza dentro del taller. Ya que sin importar el numero de asistentes, lo importante es el esfuerzo que los niños ponen en sus escritos y el gusto que tienen por escribir. Usando las palabras de René Orozco: “Estoy convencido de que la literatura es algo que nos ayuda a ser mejores personas y de alguna manera con este taller estamos ayudando a formarlas”.