El miércoles 18 de marzo –tres días antes del equinoccio primaveral- se llevó a cabo la presentación del libro “Antología Personal” de Gloria Gómez Guzmán, una selección de la obra literaria escrita por la poeta tampiqueña en un lapso de dieciséis años. La escritora siempre se ha mostrado renuente a realizar apariciones públicas, lo cual, sumado a su actual silencio literario causó mucha expectativa -cuando menos entre sus lectores.
La presentación se llevó a cabo en el Aula Manuel Enríquez de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, y fue comentado por Edgar Zaragoza, Ana Elena Díaz Alejo y Guillermo Lavín.
Edgar Zaragoza, director de la Facultad de Música, de manera breve y concisa, se refirió a la escritora primero como su maestra y ahora como docente en esa escuela. Por otro lado, Ana Elena Díaz Alejo realizó una larga disertación sobre la obra de Gloria Gómez, diseccionando sus cuatro poemarios. La doctora en filología dejó ver su admiración por la poesía de esta escritora, trabajo literario que, admitió, requiere colocarse “un yelmo” al momento de leerse.
Por su parte, el escritor Guillermo Lavín habló sobre su experiencia como lector y como amigo de la autora, de quien se refirió como una de las mejoras escritoras de México quien “si no es más famosa, es por que ella no ha querido”. Además, ofreció una visión más amable, más chacotera, acerca de la autora: el de la amiga, la de el humor negrísimo, la que no puede dejar solos a sus gatos por más de dos días.
En tanto, Gloria Gómez escuchaba los comentarios, dejando ver en su rostro claras señales -casi muecas- de exasperación. Le pasaron el micrófono y no quiso agregar más a lo ya dicho, "somos cuates... ustedes entienden", alcanzó a explicar. Mejor leyó. Especialmente los textos de su primer libro “No eran la epopeya de estos años nuestros días”, el más aguerrido y combativo. Posiblemente fue la primera lectura que hiciera después de su presentación en el Festival Letras en el Golfo, en 2004.
Al final, el público de pie, los aplausos, un momento muy emotivo contrario a lo que gusta la autora. Después, se hizo un larga fila para recibir de manera gratuita un ejemplar de este título editado por la UAT, así como para obtener alguna de las dedicatorias que la autora escribía para sus lectores y para los que en altamar aún velan.