Los sones de Tierra Caliente, del Sotavento y de la Huasteca son los que hacen mover a Gira Gira Girasol, y su propuesta, profundamente arraigada en la música tradicional, sonó en la zona centro de la ciudad, con un concierto que se llevó a cabo como parte de las actividades para conmemorar los 186 años de la fundación de Tampico.
La agrupación está encabezada por el músico Alejandro Flores, en el violín, acompañado de Jorge Morenos, Alejandro Motaño y Ricardo Vargas. Es curioso que al evento se le haya anunciado como una muestra de "huapango contemporaneo", cuando buena parte de su propuesta musical está basada en antiguos sones y melodías de siglos pasados.
Flores cuenta con una extensa trayectoria como músico tradicional, aunque quizá sea más reconocido por sus colaboraciones con otros músicos como el cuarteto de cuerdas Kronos Quartet, Los Lobos, y sí, Café Tacuba. Estos "devaneos musicales", como Flores los llama, le han llevado a fundir jaranas y quintas con instrumentos eléctricos como sintetizadores o bajos electroacústicos. Y son estas exploraciones sonoras las que dan como resultado a Gira Gira Girasol, que toma su nombre de una composición del trovador chileno Víctor Jara.
El grupo nació durante la grabación de Urraca, disco solista de Flores. Si bien en este material se exploran composiciones propias, en Gira Gira Girasol tuvo la intención de acercarse un poco más a los sones tradicionales. Extrae del pasado para buscar un estilo propio y dar forma algo que ya no es música tradicional, pero su raíz está más que cimentada en ella.
Gira Gira Girasol tiene poco de haberse conformado, sin embargo en su concierto ofrecieron algunas muestras de su material, en donde ya, de entrada, ver a un grupo de huapangueros rodeados de un teclado, puede causar cierta desconfianza entre los seguidores de un sonido fiel a la tradición.
En realidad el sintetizador cumple una función muy modesta, a veces sonando como clavicordio, otras veces como órgano de iglesia, como en el caso de la pieza instrumental, Danza como ves, basada, según explica Flores, en la música de una danza del siglo XIX (y aquí aprovecha para decir, socarrón, es tan vieja que Jorge Morenos se acuerda de ella).
El grupo interpretó sones antiguos como El chinesco, La cebollera o un Cielito Lindo al estilo de Gira Gira Girasol. Aunque con algunas deficiencias en el sonido –que se fueron solucionando conforme transcurría el concierto– y la voz de Flores un tanto ronca, el concierto fue muy placido y más de uno lamentamos que el evento no se hubiera realizado a la orilla de la laguna. Para finalizar y no defraudar a algún fan del son y de Café Tacuba, tocaron "Ojalá que llueva café". Alejandro Montaño, en la voz, y Flores, en el violín, fueron los encargados de interpretar esta canción compuesta por Juan Luis Guerra.
Gira Gira Girasol aún no tiene ningún material, pero algo de su trabajo puede ser escuchado en su Myspace. A la par del evento, se aprovechó para rendir homenaje a los Caporales del Pánuco, uno de los tríos de huapango más representativos de la zona sur del estado, quienes también subieron al escenario para celebrar su homenaje echando la vara y haciendo zapatear a los que se animaron.
Gira Gira Girasol en la Plaza de Armas de Tampico. Un vistazo a un par de sones que intepretó este grupo.