para todos los estudiantes envueltos en esa disimulada esclavitud llamada prácticas-internado-servicio social
con una hoja de bisturí en el bolsillo de las batas transitan por límpidos pasillos de luces frías
en el desasosiego de sus cubículos debaten si malcomer o algunos minutos de sueño
cuando se equivocan (también se equivocan) los recluyen cuarenta y ocho ciento veinte quizás horas en el hospital atribuyéndoles deficiencias en su concentración y desempeño
cierto día mientras revisan llamadas perdidas y mensajes de celular comprenden que entre vendas heridas gasas y agudizado sufrimiento se les va la vida
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