Música
Estampa del Concierto Verde
Josue Picazo



Fotos: Josue Picazo


La tarde era soleada pero el viento refrescaba a los pocos que habíamos acudido al llamado Concierto Verde, evento realizado el pasado 6 de junio, en la Laguna del Carpintero, por la Subdirección de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Tampico como parte de las actividades destinadas a ¿conmemorar? ¿celebrar? el Día Mundial del Medio Ambiente.

Paranoid, una banda de adolescentes, fue la encargada de iniciar el concierto. Al fondo, el agua de la laguna se teñía de un peculiar azul y, más atrás, la verde franja de vegetación y mangle que crece en la margen de la laguna nos recordaba recientes polémicas. En un tercer plano, gris e inamovible, el Centro de Convenciones, el Espacio Cultural Metropolitano, el resto de la ciudad…

Frente a los músicos, una amplia zona de pasto y tierra seca remarcaba la ausencia del público o la indiferencia de la gran cantidad de personas que esa tarde se encontraban en la zona de juegos infantiles y la palapa del Parque Metropolitano. Al término de cada canción, los rockeros agradecían a una inexistente audiencia y los únicos aplausos provenían de las palmas de la bióloga Ariadna Contreras, jefa de programas y educación ambiental del ayuntamiento porteño.

A pesar de sus canciones, habrá que decirlo, los chavos de Paranoid no tocaban mal —mejor no hablar del vocalista— pero era evidente el desánimo que se manifestaba en ellos al tocar para nadie. Con la rola “Nada es divertido”, título que bien pudo funcionar como epílogo, finalizaron su presentación sobre ese escenario adornado con macetas y plantas decorativas… verdes por supuesto.



Eso sí, el evento no estuvo desprovisto de irónicas imágenes: la leyenda “Osos polares” —nombre muy ad hoc con el calentamiento global— escrita en el parabrisas de la camioneta que brindaba el soporte técnico; el locutor de radio que vilmente mentía a sus escuchas al narrar, con entusiasmo desmedido, cómo un club de fans aclamaba a los músicos que acababan de tocar “y las chavas quieren tocarlos”; o los enormes botes de basura colocados en el centro del terreno que, estoicos, de pie, soportaron todo.

Aún sin público —acaso alguna mamá con carriola se quedaba un par de minutos frente al escenario—, los metaleros de Aireart subieron al escenario quizá con mayor ánimo —y humor— para meter algo más de distorsión e intensidad al desangelado evento.

Es cierto que el público tampiqueño no se caracteriza por su entusiasmo, pero basta recordar eventos como la “Marcha por la laguna y el Megaconcierto”, realizados en enero de 2008 como protesta en contra de la construcción del centro comercial que formaría parte del Megaproyecto en la margen de la Laguna del Carpintero. ¿Será que el público encuentra cierta contradicción en eventos como el Concierto Verde? ¿será aversión hacia el rock tampiqueño? ¿o será, simple y llanamente, la gran indiferencia que todo lo invade y lo devora? ¿será que más tarde, los fans de bandas como Código Zero, Sensor y Grim sí se animaron y dieron vida al Concierto Verde?

Por lo que respecta a quien esto escribe, habrá que reconocer que fue el morbo el mayor aliciente para presenciar lo ocurrido; pero innegable fue también que el calor y el desánimo requerían un paliativo. Y ya en la onda ambientalista, daban ganas de ser como el atún, “amigo del delfín”, sólo que, en este caso, El Delfín es un fresco bar al que se llega con sólo cruzar el Boulevard Perimetral.



Publicado: 10 de junio de 2009

Más sobre el Autor                                    Opina en el Foro








Comment Script

Comentarios

Nombre
E-mail (No aparecerá publicamente)
Sitio web
Tema
Commentario
;-) :-) :-D :-( :-o >-( B-) :oops: :-[] :-P
Para prevenir spam necesitamos que escribas el texto que aparece en la imagen. Solo de esa manera tu comentario sera enviado.



Powered by Comment Script



este es el alt
Música

Extraña mezcla de música y extranjeros
Un año de rock e indigencias
Para no olvidar al “Juglar de la Huasteca”
Hip hop bajo tierra
Remix de emociones y sonidos
Los 20 mejores discos de 2009 (parte II)
Los 20 mejores discos de 2009 (Parte I)
Kinky en Tampico
Kraneo se pone serio
La vuelta de Charly
Festival para perforar oídos
Amor de toda índole: XX Festival del Bolero
Lorenzo Tio, un tampiqueño precursor del jazz en Nueva Orleáns
Una crónica sonora del México decimonónico
Canciones y valses mexicanos
Castillo Tristán y las cosas bonitas que se dan con las palabras
Lo que rapean los tampiqueños
Guerra de Bandas llega a pacífico fin
Estampa del Concierto Verde
Noche de rock en El Búnker