Affair Cultural
Las librerías como hábito (parte II)
Ricardo Ramírez R.



Fotos: Josue Picazo


Comprar libros en 2009

Hoy, cuando traigo ánimo de buscar libros a veces comienzo por la Plaza del Triángulo en el centro de Tampico. A una cuadra está un callejón donde conviven las sexo servidoras con los puestos de segunda mano; hay herramientas, ropa, calzado y hasta libros. Allí voy muy seguido, pero hace tiempo que no compro nada, pues como que el surtido de libros llega muy rasurado, veo siempre los mismos títulos, pero siento que vale la pena seguir buscando.

Luego atravieso el área de los mercados y llego al mercado de comida (centro gastronómico), en su primer piso hay un mercado de tablitas (ropa, accesorios, etc.) donde existe una especie de librería de viejo que ocupa casi medio pasillo. Allí me he puesto a escarbar con gran entusiasmo y comprado varias cosas interesantes. El surtido es amplio en verdad y están distribuidos en varios locales adjuntos que al mismo tiempo ofrecen playeras negras de bandas musicales o luchadores.

Después subo al centro y frente a Bancomer me encuentro con la Librería Cosmos. Aquí me transporto en el tiempo, pues tienen una atmósfera como de otra época. Se encuentra repleta de libros e incluso no es fácil circular en su interior. Tiene colecciones muy interesantes y me he propuesto que en una tarde libre voy a meterme un par de horas para revisar con calma todos sus estantes.



Saliendo de allí, sobre la misma acera, paso por la Janitzio, donde ya no hay casi nada de libros. Doy vuelta en la calle Altamira para entrar a la librería Navedo. La librería sigue, tienen colecciones modernas, novedades editoriales, clásicos, etc. Hace tiempo que no compro aquí y no pudiera explicar por qué.

Ya no existe la librería Kappa, tampoco la Cosmos frente a Del Centro, ni la Cosmos que un tiempo estuvo a media cuadra de la peluquería Kotocha (hubo y hay varias librerías Cosmos). De hecho a veces tengo una suerte de perversión y entro a la Biblioteca Municipal a ver los mismos libros de mi tiempo de secundaria; aquello más que biblioteca parece un museo por lo antiguo de sus libros. Sin embargo nunca me canso de hojear las enciclopedias de cine o la de la historia de la Ciudad de México de Fernando Benítez.

Si quiero seguir buscando libros, debo salir del centro. Me voy a la Avenida Universidad donde está la Librería de Cristal que ahora se encuentra casi frente a los –antiguos– Cinemas Gemelos. El local es mucho más pequeño y sigue teniendo un surtido amplio. Sin embargo, las dos ocasiones que entré el año pasado con una lista de unos quince libros no tenían ninguno. No dudaría que este negocio pronto tome, digamos, un segundo aire.


Cuando voy rumbo a Sanborns, a veces paso por la calle diagonal Palmas, donde está otra sucursal de la Cosmos, entré varias veces pero es muy pequeña y siento que no tiene caso regresar. Y bueno, en Sanborns realmente me siento a gusto buscando libros y no solo eso, soy buen cliente en verdad. Entiendo todo el rollo de que su dueño es el hombre más rico del mundo pero su librería no está mal. Tienen el surtido standard de cualquier tienda Sanborns de tamaño pequeño. Muy importante es la ventaja de su horario tan extendido.

La sección de libros de Liverpool pues también aguanta, pero allí solo paso a ver y apenas a hojear algunas revistas. Y por cierto ya no supe qué pasó con la librería El Castillo o del Castillo, que yo identificaba con unos libreros de Monterrey. Hace meses todavía funcionaba dentro del centro comercial Tres Arcos. Era una especie de tienda de saldos, no en balde compré como diez copias de un libro de Jordi Tarda, a veinte pesos cada una. Pero hace semanas que voy y la encuentro cerrada, bueno es que yo sólo voy los domingos en la mañana. 

Siempre me quejaba de que en Tampico no hubiera una librería de Conaculta, hasta que por fin abrieron la del Metro. La verdad casi nos pusieron un kiosko por lo pequeño, pero algo es algo. Es extraña su ubicación en una especie de balcón extendido en el lobby del teatro. Ya pude revisar el surtido y aunque aún no he comprado nada allí, espero hacerlo pronto.


¿Son todas las librerías de Tampico? Bueno creo que sí, al menos las convencionales y no tanto. Hace tiempo fui al Jardín del Arte en Tampico y me cautivó. ¡Compré dos libros de filosofía que necesitaba para mi posgrado! Estaría padre que allí se juntara más gente a vender sus libros viejos, en serio. Ah, y la llamada Feria del Libro. Aquí depende de los libreros que pueda convocar el ayuntamiento organizador, por lo común no tienen mucha convocatoria. A lo que sí le meten ganas es a los eventos paralelos de presentaciones de libros o lecturas de escritores o poetas, pero para mí el chiste son los libros y allí fallan de a feo.

La verdad es que para un aficionado a la lectura esto es poco. Sin embargo, ayudan mucho los viajes y las compras por Internet. Mientras tanto yo sigo buscando libros en Tampico.



Lea también: Las librerías como hábito (parte I)


Publicado: 6 de julio de 2009

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