La cuarta jornada del Concurso
Estatal de Teatro que se realiza en la ciudad de Reynosa, estuvo definida por la
presentación de tres montajes muy distintos, tanto en temática como en
propuesta estética; también el día de ayer concluyeron los talleres de
dirección y pantomima que los maestros Coral Aguirre y Fernando Leal ofrecieron
a algunos de los participantes del evento. Como suele decirse: el concurso ha
entrado en su recta final.
Ángel de mi guarda
La presentación de Tierra Seca
Compañía de Teatro marcó el inicio de la participación de los grupos de teatro
reynosenses en este concurso.“Ángel de mi guarda”, comedia escrita por Adam Guevara (Ciudad de
México, 1941),
fue el montaje que los locales presentaron en la Casa de la Cultura de Reynosa
ayer por la mañana.
Una cuerda que cuelga sobre el
escenario –inconfundible mecanismo suicida– fue el punto de partida para contar
la historia de Juana, una joven que ha decidido quitarse la vida ante un
panorama emotivo, político y social –según ella misma lo va describiendo a lo
largo de la obra– que no le ha dejado más opción.
Para evitar el trágico
acontecimiento aparece su ángel de la guarda, personaje interpretado por
Liliana Viveros, que con voz destempladora y un irreverente discurso cargado de
referencias políticas, se encarga de destruir la imagen solemne que suele
tenerse de estos seres celestiales.
La historia se volvería aún más
absurda con la aparición de una enorme hada madrina quien también intenta
evitar que Juana se mate, a la vez que se enfrasca en bizantinas discusiones
con el ángel de la guarda, mientras Juana, interpretada por Patricia Uribe,
permanece impasible durante todo el desarrollo de la obra.
¿Cómo explicar esas nubecillas de
humo que desde un costado del escenario escapaban de vez en cuando, sin
aparente motivo, y flotaban tímidas frente a la mirada del público? ¿Cómo
explicar que el ángel, el hada y la aspirante a suicida terminan con una
imaginaria, enorme y exasperante borrachera? Hasta que apareció… ¡Sor Juana
Inés de la Cruz en hábito, carne y hueso!
Era muy temprano por la mañana
para tanto humor negro…
Roberto González
¿Y nos vamos de aquí?
Las bromas, involuntarias y no,
continuaron por la tarde. En el pequeño escenario de la Casa de la Cultura se
realizó la función de ¿Y nos vamos de
aquí?, del Grupo de Teatro Mito (Tero) –los paréntesis no son de quien esto
escribe-, de Ciudad Victoria, compitiendo en la categoría de “teatro infantil”.
En la obra escrita por Juan de la
Rosa Méndez y Xhail Espadas Ancona, los payasos Juanete y Armonía están hartos
de la contaminación que predomina en casi todo el mundo. Como este par es un
tanto torpe, en vez de procurar el mejoramiento y cuidado de sus alrededores,
los dos payasos deciden emprender un viaje espacial para irse a vivir a otro
planeta.
Trepados en una canasta, los dos
extravagantes personajes consiguen salir de la atmósfera terrestre y se
encuentran flotando en el espacio. A punto de morir, son rescatados por El
Universo, quien lleva siluetas de estrellas y cometas pegadas a su traje negro.
Él enseñará a Juanete y Armonía acerca del respeto a la naturaleza y les
mostrará que aún hay tiempo de mejorar la situación de nuestro planeta. Todo
esto después de hacerles pasar por un concurso de preguntas y respuestas acerca
del nombre de los astros del sistema solar y, posteriormente, hacerles ver una
alucinación en la que los dos están atrapados en una red gigante ya que serán
comidos por uno de los bichos que dominarán a la Tierra en un posible futuro no
tan lejano.
Este delirante argumento dirigido
por Ricardo Abie Hernández es acompañado por recitaciones acerca de la
importancia del cuidado del medio ambiente (he olvidado si los payasos
consiguen regresar a la Tierra, espero no sea así).
(Memorable diálogo:
El Universo: Yo soy El Universo. Soy tan grande que ni el cerebro
humano me ha podido comprender del todo.
Juanete: ¿Ni siquiera nosotros?
Armonía: Pues nooooo… porque nosotros no tenemos cerebro…)
Josue Picazo
La última letra
El
cuarto día de actividad concluiría con los vigorosos aplausos que el público ofreció
tras la presentación de “La última letra”, puesta en escena que el Grupo Facetas
Teatro, de Nuevo Laredo, presentó bajo la dirección de José Hernández Tovar.
El
monólogo escrito por Maruxa Vilalta (Barcelona, 1932) fue interpretado por Noel García
Flores, quien da vida a un escritor que nos revela sus obsesiones, sus
frustraciones, sus fantasías, sus emociones y la manera en como enfrenta las
consecuencias de hacer lo que más le gusta en la vida: escribir.
Bastó
el sonido de una máquina de escribir, el repiqueteo real del actor activando
con sus dedos la antigua máquina, para captar la atención del público que esta
noche asistió al foro de la Casa de la Cultura de Reynosa. Caracterizado como
eltípico escritor bohemio, sobre
el escenario Noel García evidencia el momento mismo de la creación, el esmero
con que trabaja sus palabras, sus ideas, sus intenciones, examinando línea a línea
sus cuartillas, en un constante decir y contradecir interior.
El
escritor, posteriormente, abandona su labor y comienza a preparar el lugar para
la visita de Juan, un antiguo amigo al que no ve desde hace mucho tiempo. El escenario
recrea un estudio ocupado por viejos muebles, montones de libros y objetos
raros, espacio que brinda la atmósfera ideal para que la inseguridad del escritor
aflore.
¿Su
amigo Juan o el público mismo comprenderían lo que significa para el personaje
ser un escritor? Él nos lleva del gozo al sufrimiento, de las
luminosas imágenes y emociones con las que el artista describe el momento mismo
de la creación (“escribir es convertirse
en un río y derramarse por el mundo”), hasta las frustraciones mundanas que
tiene que enfrentar quien ha decidido no hacer otra cosa más que escribir.
El
final llegó tras una intensa catarsis en la que el personaje se lamenta de “ese
enredo lamentable que es ser escritor”. Inevitablemente, la actuación convincente de Noel García conmovió al público,
a los amantes de la literatura, a los amantes de las ideas.
“La
competencias se pone interesante”, opinó un espectador antes de salir del
teatro.