"Estoy sorprendido
por lo entonados que son los tamaulipecos, todos cantan", dice el director
y promotor cultural Ignacio Escárcega. Alrededor actores y directores se
abrazan, se felicitan, otros sencillamente se retiran u observan a lo lejos la
celebración. Acaba de concluir la ceremonia de premiación del Concurso Estatal
de Teatro en donde Escárcega fungió como presidente del jurado, integrado por
Marisa Dávila y Miguel Hernández.
A decir de Ignacio
Escárcega, en las obras presentadas en el concurso se filtraron las
problemáticas sociales y políticas que el país viene padeciendo desde hace
mucho: violencia, autoritarismo, pederastía religiosa, inmigración. Todos estos
temas mostrados de una manera impactante. Ése fue el caso de “La línea”, escrita y dirigida por Luis
Edoardo Torres, quien se llevó el premio a mejor obra y mejor obra original.
"La Línea
es una obra poderosa, muy moderna en su planteamiento plástico, elaboración
dramatúrgica muy interesante que permite que el espectador vaya atando cabos
sueltos".
La diversión pareciera
por momentos olvidada dentro de todo este contexto de circunstancias difíciles,
quizá por esto fue necesario premiar una obra que logró entretener y cautivar
la atención de niños y adultos, como fue el caso de “Alegría la lotería”. Su director, Eduardo Calderón, obtuvo el
premio a mejor obra en la categoría “teatro infantil” y mejor dirección.
"Fue
la obra para niños más lograda, con más propuesta y conexión con el público,
además rescata un universo imaginario nacional y pudimos constatar que los
niños se la pasaban bomba. Es entretenida y divertida y si una obra no tiene
esos elementos, no sirve".
El ex Coordinador Nacional de
Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes expresa que si bien el Solana fue un foro donde se pudo
apreciar el talento de jóvenes que han estado trabajando duro en el teatro, todavía
faltan puntos que el teatro hecho en Tamaulipas tiene que corregir,
especialmente en la dirección y la producción.
"Falta información para
los directores y también para trabajar con los recursos de producción, pensar
de una manera más conceptual para contar la obra de una manera distinta a lo
que se ha venido haciendo".
Sin embargo, Escárcega ve al
concurso como un espacio que debe continuar, pues su convocatoria permite que
cualquier persona o colectivo que tenga algo que decir en teatro, se pueda inscribir
y mostrarlo. Ésta, dice, es una particularidad que lo hace fuerte.
"A mí el concurso me
parece plural e incluyente. En un contexto nacional en donde siempre se
privilegia a pocos, el tener un espacio que sea horizontal como éste, me parece
que es muy importante".