Canciones y valses mexicanos. Finales del siglo XIX y principios del XX.
"La historia es un espejo oscuro de la realidad. En Canciones y valses mexicanos, el barítono Ricardo Delgado, la soprano Olimpia Delgado y el pianista James Pullés han ido tras las huellas de una música que era simple y pura nostalgia de abuelos. Ellos recuperan melodías y ritmos en sus versiones originales, las cantan y las tocan con exquisita sensibilidad y trazan un panorama en el cual la crónica nacional está presente. El México del Imperio y la Reforma, de los inicios de la Revolución y sus ecos se manifiestan sin más en este material discográfico que nos llena de orgullo por su belleza y calidez". –Andrés de Luna–
A continuación, Ricardo Delgado Herbert comparte algunos comentarios sobre las piezas que integran este disco. Al mismo tiempo, usted podrá escucharlas.
Olimpia Delgado – Soprano-
Ricardo Delgado Herbert – Barítono-
James Pullés –Piano-
1.- Caressante de Ricardo Castro, (1864-1907)nacido en el municipio de Nazas, Durango, fue de los músicos
predilectos de la época porfirista. Compositor de la ópera El Beso de la Rousalka, Satán Vencido y Atzimba, ésta última
compuesta en 1901, lamentablemente la partitura se extravió. Al triunfo de
laRevolución la obra de Castro no
tuvo la suerte de servalorada por
relacionarlocon el régimende Don Porfirio Díaz.
Su vals Caressante, fue una de sus más grandes composiciones representativas junto con su vals Capricho. Ricardo
Castro tuvo la suerte de haber sido becado para estudiar en Europa, y en 1907 fue director del
Conservatorio Nacional de Música, en dicha institución buscó implementar su modernización, quedando inconclusa su
misión ya que en ese mismo año, a finales del mes de noviembre, lo sorprendió
la muerte.
2.- Guarda esa flor de Melesio Morales, (1839-1908) canción compuesta en 1869, originario del DF. En la caída del Imperio de Maximiliano, Morales retorna a México después de haber triunfado por Italia, presentando sus óperas que fueron bien acogidas por la crítica, amigo del poeta liberal Luis G. Ortiz que al intercambiar impresiones, retoma sus poemas para complementarlas con sus composiciones. Melesio Morales fue fundador del Conservatorio Nacional de Música y precursor de la ópera en nuestro país, entre sus obras en este género podemos mencionar Ildegonda, Anita y otras más.
Su exquisitez romanticista como compositor de canciones dio brillo en su música. Tal es el caso de la hermosa composición “Guarda esa flor” donde la romanza italiana es extraída con suma elegancia por su gusto que tenía con Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti, dando con ello mayor exigencia en la interpretación tanto del acompañamiento al piano como en la interpretación del cantante.
3.- Vals Alejandra de Enrique Mora, (1876-1913) canción realizada en 1907. Originario de Mazatlán, Sinaloa, cuenta la leyenda que en la ciudad sinaloense Pericos, un joven de nombre Rafael Oropeza, al verse atraído por la joven Alejandra Ramírez, buscó los servicios de Enrique Mora para que le compusiera un vals; sin embargo, Alejandra Ramírez que era sobrina de Ignacio Ramírez “El Nigromante”, rechazó el cariño del joven Oropeza, así, al poco tiempo Alejandra conoció al señor Retes con quien contrajo nupcias.
Cuenta la leyenda que muchos que conocieron a la señorita Alejandra decían verla todas las tardes tocar su vals con suma pasión; sin embargo, Mora tuvo que conformarse con el desaire para su fallida misión de amor al escribir dicho vals, pero creo que ganó una conquista para la historia musical mexicana dejándonos como herencia un gran legado.
Pero al verse en problemas económicos ofreció los derechos del vals Alejandra al señor Rafael Martínez Cabrera, por la mísera cantidad de 25 pesos para que así le dieran 50 ejemplares.
En nuestros días el vals Alejandra es tan aclamado que a pesar del tiempo sigue siendo tan maravilloso como el primer día en que fue interpretado.
4.- Vals Poético de Felipe Villanueva, (1862-1896) nacido en Tecámac, Estado de México, violinista, pianista y compositor representativo del Porfiriato, y una de las figuras clave del romanticismo mexicano, personaje realmente incomprendido desde sus inicios como músico y despreciado por su ascendencia indígena y su procedencia rural, pretexto por el cual fue dado de baja como alumno del Conservatorio Nacional de Música, tuvo una gran predilección por la música alemana y francesa. Admiró la obra de Debussy, sin dejar el rescate de la música mexicana. El vals poético da fe de ello, un vals que evoca calidez y que requiere de una interpretación fuerte para lograr conmover al espectador.
5.- La Golondrina de Narciso Serradell Sevilla, (1843- 1910) canción compuesta en 1862, autor que gozó de una vida envuelta de aventuras, nacido en Alvarado, Veracruz.
Transcurre el año de 1862, cuando injustamente México es intervenido por los franceses. Para esto los liberales al mando del Gral. Ignacio Zaragoza, junto con sus generales Miguel Negrete, Juan N. Méndez, Felipe Berriozabal y Porfirio Díaz, en nombre de Juárez se prepararon en Puebla para recibir con la bayoneta desenvainada al ejército más poderoso del mundo.
En el siglo XIX el águila representaba el carácter militar de un país que luchaba por su autonomía bajo las armas francesas. La diferencia del águila, se encuentra en la golondrina, una avecilla que fue inspiración de poetas y músicos, muestra sensible y poética de lucha que exigía su libertad.
En esa época Narciso lo expresa con dicha canción, joven inquieto que había hecho popular su canción volviéndose así una profecía.
Pero al saber del llamado de los liberales, se enlistó como soldado para defender a su país el 5 de mayo. Lamentablemente en plena batalla fue hecho prisionero por los “suavoz” y expatriado a Francia, por consiguiente, al saber de la pena de Serradell todos sus compañeros amigos y soldados entonaban su canción para recordar el heroísmo de esos jóvenes que junto con él iban a la muerte.
Serradell al ser prisionero, y para olvidar su fatal desenlace, se dice que la cantaba junto a sus compañeros en prisión.
La golondrina, guarda un secreto, ya que al parecer el autor escondió en un acróstico su dedicatoria “Al objeto de mi amor”, se entiende que la palabra objeto en el siglo XIX no se refiere a cosa, si no hacia quien va dirigido.
Es curioso saber que en 1911, cuando Porfirio Díaz partió de Veracruz hacia su exilio en París, se dice que resonaron los cánticos de estas estrofas de aquel soldado que lo acompañó con su melodía en el combate con los franceses y que ahora en dicha canción lo despedía como un militar anciano despreciado junto a la gente que lo siguió, brindándole su adiós. “Ave querida, amada peregrina, mi corazón al tuyo estrecharé, oiré tu canto, bella golondrina, recordaré mi patria y lloraré”.
6.- Club Verde de Rodolfo Campodónico, (1866-1926) canción de 1901, compositor nacido en Hermosillo, Sonora, fue director de la banda de su ciudad natal, diletante de la política de principios del siglo XX, participó en los ideales apoyando la causa de la rebelión contra el régimen porfirista junto con otros políticos relevantes de su estado, dentro del Club García Morales donde se prohibía la imposición de funcionarios que permanecían en el poder. El Club García Morales se impuso el color verde como distintivo, lo que hizo que se conocieran como los verdes, tomando así el nombre “Club Verde”,. Campodónico, al ver la fuerza de su partido, dio como himno de combate su canción, la cual era tocada en todas partes. Se comenta que hubo algunos poetas noveles de Sonora que le pusieron letra al vals, pero no fue muy conocida.
Fue censurado por ser el “Himno de las fuerzas revolucionarias sonorenses” pues claro que incitaba al pueblo a la rebelión y desafiaban al poder.
7.- Tristes Jardines de José de Jesús Martínez, (1888-1916) composición de 1916, autor nacido en Guadalajara.
Quien pensaría que sería su vals póstumo, ya que cuando iba en el ferrocarril de México a Cuernavaca, tuvo el lamentable suceso de toparse en media batalla entre Zapatistas contra Carrancistas, el 2 de mayo de 1916, donde trágicamente encontró su muerte.
Imprimiendo en su partitura, lo que sería su destino, plasmado en una brillante ejecución.
8.- La Paloma de Sebastián Iradier, (1809-1865) canción de 1863, compositor nacido en Lanciego, Álava, España. Esta joya de canción era de la predilección de la emperatriz Carlota , quien al asistir a un concierto y ver a la cantante Concha Méndez desempeñar una admirable interpretación, como agradecimiento le obsequió un brazalete imperial a la cantante.
Al triunfo de Juárez, y al paso del tiempo, Concha Méndez de nueva cuenta se presenta en concierto y le piden a gritos para recordar al infortunado Maximiliano muerto en el Cerro de las Campanas, que interpretara la “Paloma Liberal” (una mofa de la paloma que se burla de Maximiliano), de inmediato Concha Méndez se negó a cantarlo y dijo que por motivos de dignidad de una mujer que perdió a su marido y quedó desquiciada por la locura, ella jamás faltaría a su memoria. ¡Pido respeto!, no mancharía la memoria de esa mujer que mostró hacia mí un afecto, primero tendrían que matarme. Y así, en un arrebato de llanto, besa el brazalete que le obsequió Carlota, y entre un silencio sepulcral a lo lejos se escuchó un grito que terminó en aplausos ¡Viva Concha Méndez y viva México!
9.- Vals sobre las olas de Juventino Rosas (1868-1894), canción de 1888, autor nacido en Santa Cruz, Guanajuato. Estrenó dicha composición en 1891, compositor y gran ejecutante del violín.
Al verse inspirado, contemplando los manantiales de la Magdalena Contreras en la Ciudad de México, sirvieron de motivo para realizar su famoso vals, “Sobre las olas”, originalmente se llamaría “A la orilla del Sauz” pero el Mtro. Miguel Ríos Toledano, director de orquesta, arreglista y poeta, le dijo a Juventino que mejor le pusiera “Sobre las olas”, dicha obra fue dedicada a la señora Calixta Gutiérrez de Alfaro, noble dama protectora de artistas.
El vals fue tan escuchado en su momento que Juventino, al verse bajo de dinero, vendió los derechos a la casa Wagner y Levien por $45 pesos, sin recibir regalías por su obra.
Posteriormente, al viajar a Cuba en un proyecto frustrado, y ante la miseria total, se enferma de mielitis espinal, se cuenta que un día antes de morir en Cuba, pudo escuchar desde su cama cómo un grupo callejero tocaba su inmortal “Sobre las Olas” . Ante su tumba se escribió un epitafio que decía: “Juventino Rosas, violinista mexicano y autor del celebre vals Sobre las Olas, falleció en julio de 1894. La tierra cubana sabrá conservar su sueño".
10.- Vals Carmen de Juventino Rosas, (1868-1894), composición de 1893, nacido en Santa Cruz, Guanajuato. Quién diría que dicho vals de finales del siglo XIX escondería un secreto, muchos dicen quizás un amor platónico entre Juventino Rosas y la tamaulipeca Carmelita Romero Rubio.
Resulta que Porfirio Díaz le pide al maestro Rosas una composición donde el tema primordial era exaltar la belleza de su amada Carmelita, el maestro Juventino en una inspiración total realiza este hermoso vals donde evidencia una pasión que se transmitía en cada nota, y al darle la oportunidad de presentar su partitura ante la sociedad de la época y al percibir el general Díaz que su mujer se sonrojaba, se dice que se levantó junto con ella del brazo y a rastras salieron de la sala. El maestro Juventino, ofendido, terminó su ejecución, y cuado el general Díaz quería finiquitar su pago, Juventino rechazó el dinero. Al pasar el tiempo, Carmen recordando la atención que tuvo por su vals, le obsequió un piano de cola como agradecimiento.
11.- Cuando escuches este vals de Ángel J. Garrido, (1880 u 1881- 1924) nacido en Jalapa, Veracruz. Vals de carácter festivo, dicho compositor escribió varios valses, entre ellos “Bella Esperanza”, dedicado a Esperanza Iris y otros más. Al finalizar la revolución y al establecerse la Constitución de 1917 por el gobierno de Carranza, era muy común escuchar este vals resonar, sobre todo en el noreste de nuestro país donde causó mucho éxito, era interesante ver cómo las clases burguesa y popular gustaban de esta canción, y así el vals en México llegaba a todo su esplendor popular.
12.- Dios nunca muere de Macedonio Alcalá, (1831-1869) canción de 1868. Autor nacido en Oaxaca. Macedonio, al estar inmerso en el lecho de muerte, es encomendado por un grupo de indígenas de la región de Oaxaca para que les compusiera un himno para la virgen patrona de su pueblo. Precisamente Macedonio se encontraba en un momento de pobreza extrema a la vez que su enfermedad. Al recibir un anticipo por escribir la canción, su mujer le dijo: “Mira, Dios nunca muere, nuestro padre siempre consuela al afligido”. Dicho encargo le sirvió para reflexionar y desbordar todo su talento en dicho vals.
La obra al ser entregada le trajo solvencia económica en su momento y a su vez un prestigio por la comunidad a quien había consagrado su vals, atrayendo la atención por aquella música y letra que conmovía y veneraba a aquella virgen.
El vals Dios nunca muere es en nuestros días el himno de Oaxaca. La gente al escucharlo se pone de pie.