Se siente mucha calma en la zona centrode Ciudad Victoria, hay personas en la calle pero es todo como un murmullo. Ya pasan de las cinco, los que laboran en las oficinas burocráticas que hay por doquier ya se han entregado al fin de semana, y es quizá por esta misma serenidad que las guitarras distorsionadas y los golpes de batería se escuchan cuadras antes de llegar al Salón Alianza, donde ya comienza el "masivo sónico" del Taladro Fest.
Desde hace cuatro años, en el Taladro Fest, organizado por Antonio Rotuno, se han podido oír las más diversas propuestas musicales independientes, no sólo de Ciudad Victoria sino de Tamaulipas y del norte del país. El festival surgió como extensión del fanzine del mismo nombre, que del papel saltó a las transmisiones en Radio UAT. Este año, decidieron prolongar este festival a tres días para abarcar no sólo la música underground, sino también el cine en video, publicaciones independientes y toda clase de arte subterráneo.
El día 27 fue dedicado a lo visual,
con muestra de comics, exposiciónes fotográficas y una proyección de
cortometrajes realizados por videoastas locales, en la Cineteca del
Centro Cultural Tamaulipas. Al día siguiente se llevó a cabo una
presentación en el restaurante "La Buena vida" con música de Tito
Vazquez, Daniela Romero, David es Azul y Gritar es llorar, como una
muestra previa de lo que se escucharía el sábado.
Experimentación y ruidismo
Aunque ya había chavos adentro del Salón Alianza, muchos no nos dimos cuenta que en el escenario ya estaba Miasma, propuesta orientada hacia la experimentación con la reverberación y todo tipo de sonido estridente que pudiera salir de la distorsión eléctrica de sus instrumentos. Fue inevitable pensar que apenas se estaba haciendo el soundcheck del evento, cuando en realidad éste ya había comenzado.
Tocó el turno de Ictus, que seguía en la misma línea de sonidos agresivos aunque más orientado al metal. Poco después y siendo la única banda que entre su alineación contaba con un baterista enmascarado, Los Cachibaches prendieron a la gente con mucho surf y rock.
El Salón Alizanza es amplio, el sonido retumbaba por momentos, así que
había que despejarse un poco de tanto rock, lo que se aprovechaba para salir al patio y ver los stands de mangas,
muñecos, discos, libros, películas, botanas. Entre ellos, el más interesante
era el de la Casa de Trabajo Cultural Autogestivo (Catacua) espacio
independiente que cuenta con biblioteca, talleres, cineclub, y abierto a todo
aquello que dé lugar a cualquier intercambio de ideas.
"Bendiciones y respeto"
Ya llegó Lupe Rasta exclamó anónima pero eufóricamente alguien entre el público. Y en efecto, el integrante de Del Ghetto Sound Sistem arribó al lugar mochila al hombro. Mucha gente esperaba a Del Ghetto; pareciera que Lupe Rasta es más
conocido por esta zona que en su natal Tampico (y otra vez aquello de que nadie es
profeta en su tierra).
Más cercano en su apariencia a cualquier afrocaribeño que a un porteño (si es que se puede identificar algo así) Lupe Rasta subió al escenario repartiendo "bendiciones y respeto" para todos con ritmos como el reggae, el dub y el hip-hop. En esta ocasión, estaba acompañado solamente de sus pistas de audio, y de una biblia cubierta por una bandera etiope, dándole un aire casi ceremonial a su presentación. Sin embargo, él explica que no es su deseo adoctrinar, solamente busca contar las situaciones que vive en el ghetto, en su barrio pues.
El programa seguiría con agrupaciones más orientadas al sonido electrónico y sus fusiones con otros géneros. Toño Rotuno también es conocido por ser integrante de la Función de Repulsa, una de las primeras bandas que mezcló el rock con electrónica en el país.
El
sonido de una alarma surgido desde una laptop anunciaba la aparición en
el escenario de Eléctrica Miami, aunque extrañamente sólo se presentó una sesión
de DJ por parte de uno de sus integrantes, y preparó el terreno para la siguiente banda.
El "no-estilo"
"Los he seguido desde que yo era un chavito, son gente a la que se le debe mucho",
dice el músico electrónico Alfredo Radiobot, refieriéndose a la Función de Repulsa, quienes ya están subiendo al escenario y la gente se acerca también.
Rápidamente comenzó a escucharse su sonido techno de ambientes oscuros, aunque estos victorenses siempre han especificado que su estilo "es el no-estilo". A gritos se les pedía canciones, sin duda es una banda a la que se le guarda cariño. Pero este día no fue para complacer a los fans, sólo tocaron tres canciones ya que las horas avanzaban y aún faltaban muchas
bandas por recorrer.
La gente era poca al principio, chavos en su gran mayoría, pero conforme se acercaba la noche y los beats electrónicos se tornaba más freneticos, fueron llegando más. No
faltaron los performances con fuego, ni la cerveza. Tampoco los problemas típicos en una gran tocada de rock, como el que entre banda y banda transcurrieran a veces hasta 20 minutos, o que hubiera cambios de última hora.
Pero rock no faltó. Y fue una excelente muestra de que en la capital del estado hay propuestas que vale la pena revisar, y especialmente que estas bandas se están moviendo para hacerse de sus propios espacios para tocar, que es lo que hace un grupo ya sea de rock o no.