Literatura
Reconocimiento a Arturo Castillo.
Miguel Angel Camero


Nov 21, 2006


Esta vez le tocó a Arturo Castillo. Era como su cumpleaños, pero no. Era una especie de fiesta sorpresa pero no. El Festival Cecilia Sanz de Ridaura le otorgó un reconocimiento especial por su trayectoria, su obra, su talento, y porque no decirlo: para que se acercara un poco al grupo al cual perteneció y que dejó hace algún tiempo (en realidad eso era lo que yo esperaba). El motivo de tal separación no la recuerdo muy bien, a estas alturas poco importa.... pero sería un buen chisme por contar. En otra ocasión será. Sin embargo, algo se viene a la memoria desde el momento en que Arturo leyó una carta de agradecimiento por tal reconocimiento; carta que le pedí me mandara para tampicocultural.com.mx.


*Palabras pronunciadas por Arturo Castillo en la entrega del reconocimiento por parte de “Cecilia Sans de Ridaura, Cultura y Arte, A. C.”, el pasado 10 de noviembre del 2006.


"Los reconocimientos u homenajes oficiales pueden ser divertidos. Y, a veces, cuando atinadamente incluyen un cheque, pueden ser estimulantes. Quizás no de la creación artística –que a quién le importa--, pero sí de los vicios particulares, tan necesarios.

Los reconocimientos que te hacen tus amigos, en cambio, son emocionantes.

Y es que con ellos tus amigos te dicen: Está bien, cabrón, te perdonamos.

Perdonamos que no atiendas el teléfono, que lo contestes con voz de fastidio, que nos dejes plantados, que te hayas vomitado en la fiesta.

Te perdonamos que seas medio neurótico, medio mamón y además siempre terco.

Te perdonamos que con tus arbitrarias opiniones concites hostilidad a tus amigos

Te perdonamos que seas chismoso cuando escribes y cuando no. Que todo te parezca irremediablemente perdido, que todo te parezca abrumadoramente risible.

Te perdonamos que seas miedoso, que te hayas bebido nuestro mejor tequila, que te olvides de nuestros cumpleaños.

Te perdonamos que, a veces, no hayas sabido callarte. Que no hayas hablado suficiente cuando debías.

¿Y sabes por qué te perdonamos?
Por aquel poemita de 1982 que realmente no era tan malo. Por ese relato un tanto baboso que nos hizo sonreír. Por la obra de teatro mediocre que al menos nos mantuvo entretenidos aquel verano.

Y entonces, tú sabes que te perdonan de veras, y lo agradeces.

Lo agradeces porque hace muchos años que decidiste ser como eres; no luchar contra lo que, sin remedio, cotidianamente se construyó en ti para sostenerte.

Y lo agradeces más cuando has vivido un año negro. Un año en que te levantabas y no podías creerlo. En que te acostabas sin estar seguro de haber sobrevivido. Un año en que verdaderamente pisaste al borde de tu pecho.

Este año negro en que el país retrocedió cuarenta…

Y hace cuarenta años podías resistirlo, tenías veinte.

Pero ¿qué vas a hacer ahora con sesenta?

En el panorama de tu presente, de tu día inmediato, en este año negro que al fin concluye, un presidente huye mentalmente enfermo; se carcajean los empresarios tramposos, los jueces corrompidos, los banqueros fraudulentos. En la descomposición social, a plena luz, el poder afila su armas…

Por eso agradeces que tus amigos te digan con un reconocimiento, si se quiere sencillo: está bien, cabrón… modestamente hiciste lo que había que hacer. Allá afuera hay ahora millones de mexicanos más jóvenes que no están dispuestos a permitir la devastación de quienes se han apropiado de todo.

Y aunque desde aquí las posibilidades de asomarse al futuro sean ya casi nulas, tú también lo crees, tú también lo esperas.

Y es por todo eso que lo agradeces.
Y entonces dices, emocionado: muchas gracias a todos."

ACA 

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