Literatura
Libros y libros (apología de los que trabajan a favor de los libros)
Liliana V. Blum


Dec 2, 2006


Recién terminó Letras del Mundo en Tamaulipas, cuando inició la Feria Nacional del Libro de Tampico. Ambos eventos fueron ampliamente criticados por quienes tienen la costumbre de quejarse y de oponerse a todo, por quienes creen que papá gobierno está aquí para resolvernos la vida a todos, y por quienes no tienen idea de cómo funciona el mundo de verdad.

Yo no digo que los eventos no sean mejorables. Ambos son muy jóvenes (el primero nació apenas en el 2002, y la feria va apenas por su tercera emisión) y por supuesto que en cuestiones de logística y promoción, se podrían mejorar. Estoy segura de que todos esos pequeños detalles irán trabajando en los años venideros. Pero las críticas que se le han hecho a estos eventos son verdaderamente ridículas.  Para muestra, unos botones, y claro, mi réplica, porque hay cosas ante las que no se puede una quedar callada.

Queja: Letras en el Mundo tiene un formato muy rígido que no permite que el público interactúe con los escritores.

Réplica: Cuando el evento termina, la gente puede acercarse a los escritores para hablar con ellos, pedirles firmas, hacer el protocolo entero de asskissing (práctica harto común) o incluso rozar sus ropas para que algo del talento se transfiera por ósmosis.

Recontraqueja: Pero no se le da el micrófono al público para que haga preguntas; además, algunos escritores se van luego luego (sic) y no quieren hablar con nadie.

Réplica: Eliseo Alberto bromeó durante la inauguración, que era peligroso darle a un cubano un pódium, porque se podía quedar 39 años hablando; de igual manera, darle el micrófono a alguien del público puede resultar un peligro. Me atrevo a decir por experiencia, que los que toman la palabra pueden pertenecer a una de tres categorías: el 1% que genuinamente hace una pregunta pertinente al escritor (¿qué poetas lo han influido a usted, señor?), el 49% que va a decirle al escritor lo mucho que disfrutó su lectura (señor, me gustó mucho lo que leyó, es usted maravilloso), y el 50% que se cree un intelectual frustrado y que prologa su pregunta –si es que aparece en alguna parte- con un rollo intelectualoide o a veces político, qué más que nada cubre la necesidad de q esa persona de ser escuchada (bla bla bla bla bla bla bla… ad infinitum) y es irrelevante al evento. Por lo anterior es peligroso abrir el micrófono al público. Los que solo quieren felicitar pueden hacerlo al terminar el evento, así como quienes tienen una pregunta genuina. Los hambrientos de sus 5 minutos de fama (aunque suelen ser mucho más)  que mejor sigan criticando al evento.

Ahora bien, en cuanto a la otra parte: A los escritores se les paga por asistir al evento y leer su obra (ése es el propósito en sí), pero siguen siendo seres humanos, caramba, con libertad para decidir si quieren o no interactuar con sus fans. Habrá escritores más amigables que otros, los habrá ermitaños, los que se sienten con ganas de platicar o los que todavía traen el jet-lag encima y quieren dormir, o ya están viejos y francamente quieren descansar. ¿No es mejor que ellos decidan si quieren o no tratar con la gente?


Queja: Letras del Mundo no fue a todos los municipios del Estado. No es justo que sólo sea para Tampico.

Réplica: Existe algo que se llama dinero. Es un símbolo que sólo tiene valor cuando lo respalda el trabajo y el producto del trabajo de alguien más. No crece en los árboles ni basta con imprimir más. El dinero que tienen los gobiernos viene de la gente que trabaja y paga sus impuestos. De ningún otro lado. Para Letras del Mundo se gastaron entre 3 y 4 millones de pesos. Que el evento tomara lugar en varios lugares implicaría un gasto mucho mayor en un montón de rubros que no nombraré aquí. Además, para los escritores debe ser una penuria estar unas horas leyendo en un sitio y luego tomar un camión para presentarse en otro, dormir apenas y salir de mañana a otra parte. Repito: los escritores son seres humanos y no animales de feria. El evento se televisó a todos los municipios. Los que vivimos en Tampico somos afortunados, sí. Pero hay algo que se llama presupuesto (implica que el dinero no es infinito, vaya) y también existe algo que se llama consideración a los escritores.
 
Queja: La feria del libro de Tampico es lo mismo de cada año. Qué aburrido.

Réplica: Hay un número limitado de actividades que se pueden hacer en una feria del libro, para que siga siendo una feria del libro. Si analizamos, se hace lo mismo que en la FIL de Guadalajara, México o Monterrey, pero a una modesta escala. Aquí cabe notar que las otras FIL se hacen con inversión privada (sí, esos malditos capitalistas) y no puramente con dinero del presupuesto. Y desde luego, Tampico como ciudad, no es equiparable a las tres ciudades más grandes del país. Pero se presentan libros de escritores locales, se presentan libros de escritores nacionales, se venden libros, hay algunos espectáculos musicales, se ofrecen talleres literarios, cuentacuentos para niños. Punto. Eso es lo que se hace en una feria del libro. Quien dice que cada año es lo mismo, no sé qué es lo que espera. Hay un número limitado de escritores locales (qué bueno que aparecieran más y trajeran sus libros publicados para presentar). Es como quejarse que en una feria del Cebú se vende siempre ganado. El nombre podría ayudar: feria de L.I.B.R.O.  ¿Más claro?

Más que vender libros o permitir que algunos pocos palabreen con los grandes escritores, creo que el propósito de ambos eventos es atraer a la gente a la lectura. Que escuchando a los escritores leer de viva voz lo que hacen, ya sea en el Metro o en la plaza, se interesen un poco. Que se queden a escuchar. Que tal vez compren allí un libro o vayan a la biblioteca, o a la casa del abuelo, y lean. Que sepan que la literatura habla de la naturaleza humana. Que ellos pueden estar en la literatura porque los sentimientos y los comportamientos son universales. Lo único que cambia son las ropas, los lugares, la forma de hablar. Al menos, que su vida se alegre un momento mientras escuchan a un escritor hacer un performance de sus cuentos en la tarima.

Yo no creo que ningún partido en sí represente el bien o el mal solamente por sus siglas: yo creo en la gente, y sin ser simpatizante del partido que actualmente gobierna el estado de Tamaulipas y el municipio de Tampico, aplaudo mucho los esfuerzos que se han hecho en el área de cultura. Los aplaudo y los disfruto mucho, y a diferencia de muchos otros artistas o detractores de-quien-sea-que-esté-en-el-poder, yo pienso que lo que se hace SÍ es suficiente. Más que suficiente, en realidad. Porque están los premios literarios (además del Efraín Huerta, les recuerdo que en Conaculta hay cientos de concursos abiertos a todos), están las becas, están los apoyos.  Como ya he dicho antes, yo no creo que la cultura debería ser una prioridad cuando existen todavía deficiencias en salud, educación, vivienda, alimentación. La sociedad, los empresarios, deben invertir en cultura, si es que realmente les interesa. No podemos esperar que el gobierno lo haga todo cuando tiene otras cosas que son de mayor prioridad. Lo siento, poetas sublimes: creo que sus textos y sus aspiraciones literarias no deben de ser el número uno de la lista de preocupaciones del gobierno;  creo que las vacunas contra el neumococo que evitan que se le muera un hijo a una madre, sí lo son, por ejemplo.



En realidad, estos eventos son para quienes tenemos cubiertas ya nuestras necesidades básicas y podemos darnos el lujo de leer, de cuestionar a un autor, de sentarnos, aunque sea para criticar, por un rato, estando seguros de que tenemos algo que comer para más al rato y para el día de mañana. Yo no creo que los gobiernos debieran gastar más para que unos cuántos que están en Victoria o Matamoros puedan ver en vivo a Rubem Fonseca o a al maravilloso Edward Hirsch. No, mientras haya un niño de carita sucia aquí en Tampico que anda pidiendo limosna por el centro. No, mientras haya un viejito en muletas con cara de no haber comido en días. No, mientras haya escuelas sin pupitres, niños que van con la panza vacía porque en sus casas no había nada y tampoco les tocó desayuno escolar. No, mientras haya quien tenga que esperar horas y horas en el seguro para que lo atiendan y luego enterarse de que no hay medicinas.

Como dije, el presupuesto es finito y viene de la gente que trabaja y cumple con Hacienda. Desde luego que hay políticos reprobables que roban, desde luego que la burocracia es costosísima en nuestro país. Pero hay que tener la idea de que el presupuesto es un pastel y que si se pide una rebanada más grande para cultura, se tendrá que recortar un pedazo de otra parte. Un país de lectores no se hace con grandes festivales. La gente no va a leer ni aunque Juan Villoro les toque a sus puertas para invitarlos personalmente a que lean. Un país de lectores toma más esfuerzo, no sólo dinero. Los planes educativos necesitan cambiarse y darle énfasis a la literatura. Los maestros tienen que estar capacitados y convencidos de que la literatura es algo que vale la pena. ¿Cómo enseñar esa clase cuando ellos tampoco leen? Necesitamos formar niños que lean libros desde pequeños (eso le corresponde a la SEP, a los maestros, a los padres). Los libros están allí, en las bibliotecas, muchas veces más solos que una solterona en navidad. 

Es muy fácil criticar por criticar. Es muy fácil destruir y no dar propuestas a cambio. Es fácil sólo ver lo aparente y no darse cuenta de todo el trabajo y esfuerzo que hay tras un evento como de los que hablo. Es fácil extender la mano y pedir y pedir y pedir más. No es lo mismo gastar mi dinero, a pedir que otros gasten el dinero de otros en lo que YO quiero. Para los que hablan por hablar, nunca nada será suficiente. Yo, que pago mis impuestos, agradezco que con ello se hagan este tipo de eventos, que yo, en particular, aprovecho y disfruto. Yo, que pago mis impuestos, pienso que no se debería gastar más mientras todo lo demás, no esté cubierto. Yo, que pago mis impuestos, tengo derecho a opinar de lo que se hace con mi dinero. Y en esta ocasión, me permito felicitar a Eugenio Hernández y a los organizadores de Letras del Mundo, a Fernando Azcárraga y a los organizadores de la Feria del Libro de Tampico. Buen trabajo.


ººº



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