Affair Cultural
Impresos, los veinte años de Amatlán
Daniel Hernández y Josue Picazo
Román Güémez, antropólogo, en la presentación. Fotos: Josue
Picazo
Ante una numerosa asistencia interesada en el son huasteco, se presentó el libro “Amatlán, la fiesta que nunca termina”, una publicación que conmemora la vigésima edición de la Fiesta del Huapango en Amatlán, Veracruz, evento que se ha convertido en la celebración huasteca más conocida del país.
La publicación llegó con un par de meses de retraso, pues el aniversario de la fiesta se conmemoró en noviembre pasado. Finalmente, la presentación fue realizada en el Café Degas del Espacio Cultural Metropolitano, el pasado 11 de febrero. La promotora cultural Amparo González; el compilador de la edición, Arturo Hernández; y los iniciadores de la fiesta en cuestión, el antropólogo Román Güémez y el artista plástico y cineasta Arturo Hernández, fueron los encargados de hablar acerca de esta obra editorial.
Sorprendido por la gran cantidad de amigos que asistieron al evento, Román Güémez señaló que éste es un “libro de puras verdades”. Explicó entonces que el libro, conformado por textos y testimonios de los diversos involucrados en la historia del evento, logra reunir “esa verdad que no deja frenar sueños y espacios”.
De prolija pero interesante conversación, Román Güémez quiso recordar algunas anécdotas acerca del inicio de la Fiesta del Huapango de Amatlán, lejanos días que quedaron dos décadas atrás. “Fíjense en lo que nos metimos, no hay nada más efímero que una fiesta… y eso es lo que queríamos organizar”.
David Celestinos dedicando libros.
Aún más emotivo, con algarabía y humor alegre, el cineasta y artista plástico David Celestinos, el otro iniciador de la fiesta de Amatlán, calificó al libro como “ecuménico” y dijo que una reunión como ésta era para dar gracias a todo el público por sumar esfuerzos durante tantos años para la realización de la fiesta. “Lo voy a decir ahora porque este momento no se va a repetir”.
También pidió perdón por los errores que se pudieron cometer y por las que cosas que no se hicieron, además de hacer alusión a las consecuencias de que las fiestas populares se politicen.
“Lo malo de los sueños es que se basan en ilusiones… espero que las nuevas generaciones vuelvan a tener un sueño como el que yo tuve hace veinte años”.
Son huasteco en Andonegui
Entre los invitados inesperados del evento se encontraba el arquitecto Guillermo Arredondo, director del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, quien, a propósito de la realización del Festival de la Huasteca en Tampico durante la primera semana de agosto próximo, expresó que también en esta ciudad se ha proyectado la construcción del Espacio Cultural de la Huasteca.
Aunque no se mencionaron fechas específicas, mencionó que como sede del inmueble se ha propuesto el antiguo Palacio Penal de Andonegui, edificio que se encuentra resguardado por un patronato de la sociedad civil, encabezado por Antonio Dorantes del Rosal.
Arredondo señaló que el proyecto arrancará con una inversión de 6 a 8 millones de pesos, aunque para la conclusión se deberán gestionar alrededor de 30 millones. El director del ITCA agregó que se tiene planeado que este inmueble promueva talleres, así como huapangueadas cada fin de semana, además de ser la próxima sede de la Biblioteca Municipal de Tampico.
Luego de los rigurosos aplausos, sonaron el violín, la jarana y la quinta, los más animosos se pusieron a bailar. Los tamales cerraron la noche.