| Dionisio Valderrama |
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| Dec 25, 2006
CRÓNICA DEL FIN DEL MUNDO
The blue bus is callin' us, The blue bus is callin' us Driver, where you taken' us
El final: GAME OVER, la última arcada del cuerpo, el fin de los tiempos, de las ciudades, de las civilizaciones, del hombre, de BABILONIA. El final, el día que todos esperaban pero que nadie vió venir. Nadie vió señales, ni ángeles, ni se oyeron trompetas, ni hubo emisarios luminosos cruzando el cielo. Nada. El fin llegó sin pompa ni banda sonora ni glamour. Llegó traicionero, caminando con indiferencia (sudando indiferencia; salpicando indiferencia). Pasó a nuestro lado arrastrando los pies, en silencio, mirando para en otra dirección y de pronto, como en un arranque súbito de ira, POW, un puñal envenenado atravesaba el cuello de una raza que ni siquiera alcanzó a tensar los músculos para oponer resistencia. Este es el final, el último día de los Simpsons, del americano barato, de las llamadas a hot lines, de los Malboro, de las noches de insomnio….
The snake is long, seven miles Ride the snake...he's old, and his skin is cold
La raza entera se convulsiona en prolongados espasmos. Esta es la maldita llamada para que abandones el cuarto de motel. La raza coletea y reza. Guarda la esperanza de que ésta solo haya sido una parada forzosa en una residencia de paso; quieren creer que este mundo de carne, huesos y roca solo ha sido un fragmento de un viaje mucho más largo. Pero en el fondo saben que la serpiente se ha consumido completamente. Que su apetito ha sido tan voraz que se ha ido comiendo a si misma hasta desaparecer… No podía haber un mejor preludio. La decadencia se ha hecho tangible y el peso de los pecados cometidos nos arrastra hasta el fondo, donde la serpiente repta en su propia nada.
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The west is the best
Converse cerrados con cinta negra de aislar. Pescadores pardos remendados sujetos por un cinto de tachas con una enorme hebilla negra de alacrán. Cinta canela alrededor del torso para sujetar un discman donde suena incesantemente el último track. En las manos un fúsil Barret de cerrojo. Alcance de casi dos kilómetros. El largo brazo de la justicia que patea como una mula. Cada vez que detona parece que me romperá una costilla. Calor de cuarenta grados. El fin se aproxima. La peste que exudan las calles asciende para que dios (cualquiera que sea) pueda oler que lo que ha cocinado está "al dente"….
Kill, kill, kill, kill, kill, kill
3, 2, 1, BANG. Otro menos. Otros sesos que se embarran en el pavimento (para cocinarse a fuego lento). Otra cruel esperanza que se desvanece. En mi Babel soy Dios. Ayudo a los peregrinos de la desgracia a irse; los libero. Soy el ser magnánimo que reina sobre lo alto, el único sobre estás ruinas cuya razón trasciende más allá del instinto de supervivencia. El único conciente de la extinción que se avecina. Quien se encarga de no prolongar la agonía de aquellos que se aferran ciegamente a la vida. Soy dios vivo sobre una antena de televisión. Zeus. Aquel que mira desde lo alto con su ojo telescópico repartiendo proyectiles electro-plómicos para mitigar el dolor de todo aquel ser gobernado por sus destilaciones de longevidad. Muerde el polvo Whitman, van dieciséis y contando…
The end of laughter and soft lies The end of nights we tried to die This is the end
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