Música
Claraboya & Roll
Aniria Mariella Nava Ponce



Los días invernales parecen ser impredecibles en la ciudad, eso quizá hace que sus propios habitantes actúen de  manera extraña o que al menos lo tomen como excusa.


Cuando empecé a ser del tipo de teen que va a tocadas, tenía un lema ordinario con el cual abogaba que si los grupos eran malos daba igual porque el simple hecho de que tocaran en vivo me entretenía. Lamentablemente con el tiempo el gustito se me fue desgastando, es decir que, como una droga barata con la que al poco tiempo ya no se alcanza la satisfacción, los instrumentos ya no retumbaban en mi cabeza como antes … así que lamentablemente me pasó lo que a toda la gente le pasa aunque no quiera, y de nada mas estar oyendo, sin proponértelo comienzas a discernir sobre los que suena bien y lo que suena mal en vivo, traducción : la diversión se fastidió…. Aun no lo supero, pues son pocas las veces que disfruto los tokines en la ciudad por estrictamente la pura música, bueno, pues ya había perdido las esperanzas hasta la pasada noche de jueves, de típico “no hay nada que hacer”, cuando, por ridículo que parezca fui raptada por  amantes del rock & roll que casualmente se congregaron en la ya tan mítica claraboya literaria en una de sus “emisiones” especiales.


En el ámbito de las bandas de rock la credibilidad esta, mucho antes que el virtuosismo en la técnica, en la actitud y el espectáculo, aquella contraparte que la gente parece haber olvidado en el transcurso de las décadas: El Roll (“Necesitamos que el Roll regrese” en palabras de Nacho) y fueron precisamente éxitos de los cincuentas, sesentas y setentas los que sacudieron el Café Victoria el pasado jueves 25 de enero, donde la anarquía se alentaba invitando a los asistentes a tomar el micrófono para que protagonizaran por si mismo sus canciones favoritas; y aunque la nostalgia por “aquellos viejos y buenos tiempos” me era bastante ajena, al compartir el calido lugar protegidos de la llovizna, el simular se hace fácil. Locos del Ritmo, Apson Boy´s, Dreamers, Gloria Ríos, Chuck Beery, Elvis Presley, Billy Haley, Little Richard, así como también un par de rolas de blues y jazz (como nunca había escuchado en esta ciudad) entre otras, adicionadas con las narrativa-anecdótica del Lic. Juan José Villela Rodríguez ofrecieron el contexto histórico ideal y pintoresco.


Quiero felicitar a todos lo que hicieron posible esta noche de claraboya, en especial a los músicos que de manera tan desinteresada se pusieron intensos, como si el tiempo no hubiera pasado, ofreciéndonos a todos los presentes una buena noche de Rock & Roll.



Más sobre el autor.                                  Opina en el Foro


este es el alt
Música

Extraña mezcla de música y extranjeros
Un año de rock e indigencias
Para no olvidar al “Juglar de la Huasteca”
Hip hop bajo tierra
Remix de emociones y sonidos
Los 20 mejores discos de 2009 (parte II)
Los 20 mejores discos de 2009 (Parte I)
Kinky en Tampico
Kraneo se pone serio
La vuelta de Charly
Festival para perforar oídos
Amor de toda índole: XX Festival del Bolero
Lorenzo Tio, un tampiqueño precursor del jazz en Nueva Orleáns
Una crónica sonora del México decimonónico
Canciones y valses mexicanos
Castillo Tristán y las cosas bonitas que se dan con las palabras
Lo que rapean los tampiqueños
Guerra de Bandas llega a pacífico fin
Estampa del Concierto Verde
Noche de rock en El Búnker