Música
A un lustro de la partida de Esquivel...
Roberto González


El colectivo “Juventud en Éxtasis” presenta:
 TAMAULIPAS KITSCH



A un lustro de la partida de Esquivel, el más kitsch de los tampiqueños.


El alucinante músico tampiqueño
Juan García Esquivel cumplió cinco años de haberse fugado del planeta el  pasado 3 de enero. Innovador, vanguardista, adelantado a su época, ícono de un propositivo mal gusto, uno de los músicos más vanguardistas y futuristas que ha nacido en México: Juan García Esquivel, con la ayuda de su Orquesta Sonorama, canciones como “Bésame Mucho”, “Brasil” y “Esta tarde vi llover” fueron revestidas por Esquivel con rimbombantes instrumentos de aliento y clavicordios restallantes.

Ingeniero electrónico de profesión, dedicó su vida a la música y su talento nato para el piano hizo que no pasara desapercibido para la productora RCA Victor, con quien grabó su primer disco “Las tandas de Esquivel” en 1955. Durante esa temporada junto con su orquesta grabó un centenar de jingles para la radio.

El joven que naciera en Tampico en el año de 1918 fue el artista más consentido por su disquera, misma que confiaba plenamente en la creatividad del músico. En 1958 grabó “To love again” su primer disco en Estados Unidos. En esta grabación ya se distinguía los elementos que más tarde caracterizarían la música de Esquivel, así como el uso de la voz como otro instrumento musical, cambiando la letra de las canciones por vocalizaciones risibles.


Con “Latin-esque”, que salió al mercado en 1962, llegaría la consagración de Esquivel como un músico extravagante. Durante las sesiones de grabación, convenció a su disquera de grabar con dos orquestas diferentes en estudios separados, mismas que serian dirigidas por él mediante un circuito cerrado; consecuencia de una extravagancia o capricho de Esquivel, había nacido el concepto de la música estereofónica.

Los años 70’s fueron tiempos difíciles para el músico. Su show en Las Vegas seguía resultando exitoso sin embargo sus problemas de adicciones se agravaban y su popularidad fue a la baja.

En 1979 regresó a México para realizar el que sería su última grabación en estudio, “Burbujas”, un trabajo por encargo y sin la Orquesta Sonorama para la psicodélica serie de televisión Odisea Burbujas.

En el 2003, Esquivel murió por complicaciones en un padecimiento de la columna vertebral, consecuencia de una caída que lo hizo permanecer postrado a una cama durante los últimos años de su vida, mismos que vivió en casa de su hermano Sergio.


El más kitsch de los tampiqueños


A principios de los 90’s, Juan García Esquivel es redescubierto en Estados Unidos y Europa gracias al disco “Space-age bachelor pad music”, una recopilación de los temas más representativos del músico. Con una serie de de entrevistas realizadas por la revista Rolling Stone y las televisoras BBC de Londres y CBS la figura y la obra de Esquivel fue rescatada.

Tampico resultó “contagiado” de esta revalorización al trabajo de Esquivel y en el año 1997 se llevó a cabo un homenaje, en el que mucho tuvo que ver la participación del músico e investigador tampiqueño José Castañeda.

Viviendo en México -cuenta Castañeda- conocí la música de Esquivel por medio de un amigo, Camilo Lara, en una ocasión, me dio aventón en su carro a cierta parte de la ciudad.

Camilo, quien según rememora Castañeda siempre “traía buena música en su coche”, durante el trayecto colocó en el reproductor del carro el compacto de la recopilación y Castañeda encontró “genial” la música que escuchó. Camilo se encargó de ponerlo al tanto de la historia de Esquivel y comentó que era “paisano” de José.

“Cuando regrese a Tampico comencé a investigar sobre quién había sido Esquivel y quedé fascinado con el señor. En 1997 se me ocurre organizar, por medio del Ayuntamiento y de la Facultad de Música, un homenaje en vida a Esquivel.





La Dirección de Cultura y la Facultad de Música
estuvieron de acuerdo con Castañeda respecto a la idea  del homenaje y se elaboraron dos placas en reconocimiento de la trayectoria del músico tampiqueño.

Sin embargo, debido al estado de salud de Esquivel, no fue posible que estas palcas fueran entregadas en persona. Así que José Castañeda fue designado para ir a Cuernavaca y entregarle a Esquivel su reconocimiento.

“Encontré al Señor Pijama –como cariñosamente llamaba la esposa de Sergio a Esquivel- en su cama con un pequeño teclado. Le resultaba muy difícil conversar en español y lo poco que hablaba lo hacia en voz muy baja. Sin embargo estaba muy lúcido, al contarte algunas cosas de su música lo hacia poniéndote el ejemplo con el teclado. Él seguía componiendo, tenía la idea de que se iba a recuperar e iba a regresar a los escenarios. No fue así, pero al menos se dio cuenta que su ciudad natal reconoció una labor musical que dejó huella en el mundo”.
 
Para José Castañeda, Juan García Esquivel dejó una gran aportación a la música con sus arreglos innovadores en los que mezcló “un poco de jazz, caricatura y sonidos latinos”, pero también a través de los años se ha convertido en todo un icono del mal gusto hecho arte.

“Juan García Esquivel dejó al mundo todo un estilo de vida: el kitsch. Los gruesos lentes negros, los trajes que usaba en sus shows y las luces que cambiaban de color como si fuera un calidoscopio, que darían pie a la psicodélica, Esquivel se adelantó a todo eso, fue el más kitsch de los tampiqueños”.

Castañeda califica a Esquivel como “un hombre muy innovador, en su forma de ser, de vestir, de hacer música”, quien a pesar de ya no encontrarse con vida, su música sigue “viajando e influenciando a nuevos músicos”.



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