Literatura
Mi casa vacía
Ivan Odín García


Robert Doismeau. Dream Girls, 1952

Mar 26, 2007   


Esa noche me fui a dormir pasada la medianoche,
mi madre se había ido hacia algunas horas a Monterrey, tarde un poco en concebir el sueño, pero en el primer cerrón de ojos caí en los brazos de Morfeo.

Desperté a las 9 de la mañana, todavía somnoliento fui al baño, hice lo que tenía que hacer y después me lave las manos y la cara, al bajar las escaleras lo primero que vi fue el lugar donde acostumbraba a estar la sala, ahora ese lugar estaba vacío, voltee a los diferentes rincones de la casa y estaba la casa entera vacía.

Subí a ver las recamaras y no encontré nada, solo mi cuarto conservaba mi cama, un poco de ropa tirada por el piso y una nota debajo de un calzón sucio, ¡TIENES HASTA LAS 7:00 P.M. PARA ABANDONAR LA CASA!

Al principio pensé que era una broma, pero ¿de quién?, entre la ropa tirada encontré un pantalón, una playera y mis tenis, me vestí y salí a la calle a tratar de localizar a mis hermanas, suerte mala la mía, las 2 trabajarían hasta tarde.

Siendo ya las 11:00 a.m. me traicionó el estomago y mis tripas empezaron a hacer un ruido extraño, me fuí a casa de un primo que vivía a 2 calles de mi casa, llegando le pedí que me invitara algo de comer, mientras el me preparaba un sándwich le platiqué lo que había pasado, no pudo evitar soltar una sonora carcajada, aun riendo me dijo – Te bailaron bien gacho, te robaron todito.-

¿Será? Pero ¿y la nota?, que huevitos tendrían para aparte de robarme dejarme una nota amenazándome para que dejara mi casa. No si esta sociedad esta de la chingada, ¿sabes que? Préstame la pistola de tu papa, los voy a esperar para ver si son tan machitos.

-Toma, solo ten mucho cuidado- dijo mi primo.
De paso le pedí 20 pesos para comprar cigarros y unos cerillos, porque ni eso me dejaron en la cocina ni unos miserables cerillos.


Robert Doismeau. The changing room at the Central,1954

Llegue a mi casa y subí a mi cuarto para acostarme un rato y esperar a que me dieran las 7 :00 PM, prendí un cigarro mientras subía las escaleras, al abrir la puerta de mi cuarto, ya no estaba mi cama ni mi ropa tirada en lugar de eso me sorprendió ver a mi gato atado a una pequeña cruz con un papel enrollado en el hocico, rápido lo desate y le quite el papel, deje al gato en el piso, salio huyendo, desde arriba pude escuchar cuando azoto la puerta al salir, nunca mas volví a ver al Morris, desenrolle el papel para leerlo y solo decía ¡ A LAS 7!, malditos gandayas a mi me podrían robar, amenazar, o cualquier cosas pero meterse con el gato era mucha chingadera, estaba que me llevaba madres, quería que el tiempo pasara volando para que dieran las 7 y poder conocer a los desgraciados que se habían metido con el Morris, el único gato cariñoso que había tenido, el gato que ahora había perdido por culpa de uno o unos malandros.

Por ahí de las 3 de la tarde empecé a quedarme dormido, por mas esfuerzos que hacia para no dormir y no quedar desprevenido me quede dormido, es lógico porque siempre que me enojo o me deprimo me da por dormirme.

Soñaba con el Morris jugueteando con mis pies, de pronto todo se tornaba oscuro justo en ese momento en el sueño aparecían dos tipos y se llevaban al Morris, mientras yo gritaba veía mi casa vacía y yo en medio totalmente desnudo, en eso desperté bañado en sudor.

Eran ya como las 5 de la tarde porque aun clareaba la tarde, me metí al baño para quitarme lo sudado, me quite la ropa y la deje en el suelo, entre a la regadera , abrí la llave del agua fría para darme un buen chapuzón y al salir mi ropa ya no estaba allí, ahora la parte del sueño en donde estaba desnudo se hacia realidad, Salí chorreando agua y me dirigí al cuarto buscar la pistola donde la tenia oculta, aun estaba allí, regrese al baño para tratar de buscar una toalla, pero en lugar de eso en una de las gavetas encontré otra nota ¡ TU CASA SERA NUESTRA A LAS 7, SERA MEJOR QUE TE VAYAS!, enojado arranque la cortina plástica que cubría la regadera y la use a manera de toalla.

Pasado un rato, estando yo sentado en mi cuarto vacío, a lo lejos oí un ruido parecido al de un ferrocarril, de repente se me vino a la mente, ¡el tren de las 7! Rápido agarre la pistola, me amarre bien la cortina, Salí de mi cuarto y baje a la sala allí espere. De pronto vi en una esquina del comedor a unos ratones en grupo, sin hacer ningún ruido fui y me pare justo detrás de ellos, aunque hubiera hecho ruido no creo que lo hubieran notado porque parecían muy ocupados, al acercarme un poco mas no te que uno de los ratones tenia una pluma y escribía sobre una hoja en blanco, LLEGO LA HORA DE QUE TOMEMOS TU ... justo antes de que terminara de escribir la palabra casa le dispare y cayo muerto sobre la hoja, los otros ratones salieron huyendo cuando escucharon el estruendo del balazo y ver la sangre sobre el fondo blanco. Comencé a dispararles pero pronto encontraron un agujero en la pared.


Robert Doismeau. Three little white children,1971


No podía creer lo que pasaba, asaltado por unos ratones, ratones que sabían escribir, ratones que crucificaban gatos, ratones que movían muebles y desaparecían las cosas, ratones con muchos huevos.

Una voz proveniente del agujero dijo NOSOTROS LLEGAMOS AQUI ANTES DE QUE TU Y TU FAMILIA LLEGARAN, QUEREMOS NUESTRA CASA Y LA QUEREMOS AHORA.

No daba crédito a lo que oía, ratones que hablaban.

Se escuchó de nuevo la voz DEJANOS RECOGER AL HERMANO QUE ACABAS DE MATAR, DEBEMOS ENTERRARLO COMO EL HEROE QUE ES.

¿Qué? ¿Ratones que hacen entierros? ¿Ratones que tienen héroes?

-Llévenselo- dije

Al salir los ratones de la pared comencé a dispararles, matando como a 3 o 4, los demás huyeron como pudieron.

Pase la noche en el comedor esperando matar a más ratones, de repente salía alguno y yo les disparaba y mataba algunos, hasta que me venció el cansancio y caí dormido.

A la mañana siguiente desperté, ya no estaban los cuerpos de los ratones muertos, solo las manchas de sangre. Justo a lado de mí estaba una hoja doblada por la mitad, la abrí y leí lo que decía ¡TOMATE TU TIEMPO, CON CALMITA, CUANDO ESTES LISTO TE VAS DE NUESTRA CASA!


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