| Sandra Muñoz |
|
 |
|
| Pues ahora le presentó al Gabriel Saucedo, de casi 40 años. Estuvo en el METRO impartiendo un taller de danza contemporánea. La mitad de sus alumnos eran teatreros y creo que nunca habían tomado una clase de danza. Terminaban adoloridos, sudados, revolcados, cansados, pero con el espíritu un milímetro más libre…y es que Gabriel tiene el don de ser maestro, es decir, muchos nos dedicamos a tratar de enseñar y pasar nuestros conocimientos a alumnos, pero pocos, como él, logran liberar barreras y permiten que sus alumnos crezcan con cada clase. Claro que tiene de dónde heredar, fue muchos años discípulo del MAESTRO Xavier Francis, y si no sabe quién fue él ¡qué vergüenza! Esta vez no se lo voy a decir, averígüelo.
Hace como mil años Gabriel fue mi maestro también, se lo presento.
Sandrita.- ¿Porqué viniste a Tampico? ¿Porqué alguien que vive en el centro del país, que es donde se supone se genera la mayor producción dancística, se desprende y viene a hacer una semana de su vida en el interior de la República, aún a sabiendas de todo lo que se puede encontrar, que finalmente es lo que tu te encontraste, es decir, falta de nivel técnico, para empezar?
Gabriel.-Son dos cosas importantes: la primera es que hay curiosidad; curiosidad porque has visto, has escuchado que está empezando a haber empuje en Tampico con el METRO, y empiezas a crear expectativas ¿no?, empiezas a hablar de un Tampico que está en crecimiento, de un Tampico que está en desarrollo, de un Tampico que está buscando mm..acceso, está buscando desarrollo, está buscando crear, está buscando crecer..y está la curiosidad y el deseo de palpar plenamente pues, cuál es la dimensión de esto. Por otro lado, aunque yo no tenía el perfil exacto de la comunidad en Tampico, he tenido experiencia en otros estados de la República y sabía que había un riesgo muy grande de encontrarme un conjunto muy diverso, nada homogéneo y que había que establecer como principios elementales, que esto me limita a mi como creador, dentro de lo que uno podría estar dando ya a nivel dancístico, profesionalmente hablando; sin embargo cubre otro requisito muy importante, en lo que a mi respecta, que es la formación, que es el hecho de poder toparte con gente que quiere formarse, con gente que está buscando, con gente que necesita elementos, necesita principios, necesita criterios para reorientar y ordenar qué es lo que va a querer de su formación porque a fin de cuentas yo estoy seguro que no soy ni el primero ni el último profesor que va a pasar por aquí.
Sandrita.-Tú dices que tenías expectativas, ¿el grupo que se formó y el grupo al que le estuviste dando clases esta semana, cubrió tus expectativas?
Gabriel.-(que primero sonríe y duda en responder) Cubrió mis expectativas, en el punto de que eh…se abrieron los canales, hubo respuesta. Por supuesto yo mi expectativa no la limito, no la puedo comparar. Yo doy un curso en Monterrey y no puedo comparar mis expectativas de lo que voy a Monterrey con lo que voy a hacer aquí, porque entonces sería muy arbitrario y sería…estaría mal pensarlo así. Pero entonces tú llegas, ves el grupo en la primera clase, y a partir de allí es cuando cierras: debería de llegar hasta aquí. Se llenaron, en general, mis expectativas en ese punto; en algunos casos, lograron ir un poquito más allá y no te quiero decir con esto que hicimos un impacto fenomenal, son unas expectativas consecuentes con 21 horas de trabajo...21 horas de trabajo con gente de distintas actividades, con gente que ha tomado poca danza, que no tiene un desarrollo constante en esta actividad; las expectativas se crearon bajo esos criterios. Me voy satisfecho porque en estas últimas clases, para mi fue claro que se abrieron puertas, porque la gente pregunta… tú ya estás del otro lado porque les diste las herramientas para que ellos trabajen, ellos busquen, sea en Tampico, sea del otro lado de la frontera, sea pa´l centro, sea pa´donde sea.
Sandrita.- ¿Y cuáles son las puertas que abre la danza?
Gabriel.- En este caso, yo creo que la primer puerta que estamos abriendo es la de encontrar el objetivo de que la danza es un vehículo de expresión, un vehículo que cubre necesidades y que esas necesidades tienen que estar claras, tienes que entender que tu persona tiene que proyectarse, fluír, trascender, transmitir, a través de “x” vehículo y que ese vehículo necesita una sistematización técnica y que paralelamente abordando éste y el otro tienes que hacer un conjunto, una unidad, un sistema, que te puede dar movilidad.
Sandrita.- Y para ti, aparte de esta sistematización técnica ¿qué es la danza?
Gabriel.-Mira, yo entré a la danza por azar, por casualidad…desde un punto de vista ¡dicen que no existen las casualidades!, pero yo así me topé, no tenía ni intención, ni conocía, simplemente mi primer clase de danza fue un examen para ingresar a la escuela de danza: mi primer clase, literal, fue el examen.
Sandrita.-¿Nunca en la vida habías hecho una clase? Gabriel .- Nunca
Sandrita.-¿Y porqué fuiste a hacer un examen para entrar a una carrera de danza?
| |
| Gabriel.-Pues alguien me dijo, y yo como en ese momento decía que sí a todo…(risas y risas de ambos. Él porque se acuerda, yo, porque pienso que todavía dice que si a todo) es más el día que hice el examen me dijeron qué llevar y yo no sabía, me dijeron un suspensorio, unas mallas, y yo dije ¿dónde consigo eso?, o sea, los veía y no sabía como ponérmelos, ¿mallas? ¿pa´dónde, para adelante o para atrás? Pero, la danza en ese momento empezó a cubrir necesidades que yo tenía; si yo no hubiera hecho daza, me hubiera aventado de un puente, porque tenía muchas preguntas, estaba en unos momentos muy violentos de mi vida, conmigo mismo y, y no encontraba pa´dónde, y de repente es como si te abrieran una puerta gigantesca y dices por aquí puedes andar, puedes andar….para mí la danza, pues, la concibo ahorita como un hecho en donde yo puedo fluír a través de la creación, es el instrumento en el cual yo me proyecto, es la actividad en la cual yo siento que puedo trascender.
Sandrita.- ¿Y porqué ya no bailas?
Gabriel.-Durante diez… ¡ya casi diez años!
Sandrita.- ¿Y cuántos kilos menos dijimos?
Gabriel.- ¡¡Como 25!! (grandes carcajadas de los dos. Si usted hubiera conocido a Gabriel diez años atrás, y lo recordara flaco, sabría porqué las carcajadas ) Durante diez años,25 kilos, tuve un, un lapso muuuy grande de rebeldía contra el mundo…y me dediqué a la crianza, literalmente. Fue un momento muy complicado, pero me dediqué a la crianza de mi hija. Esaba una chiquita a la que hay que cuidar, que tiene que ser atendida, que requiere toda tu atención y que ya no puedes estar zandungueando como cualquier cosa. Antes yo decía: ensayo, vas, te trepas, terminas a las tres de la mañana ¿cuál problema? No importa si era sábado o domingo, y ahora a las siete tengo que estar bañando...y más porque yo me he hecho cargo de ella desde que nació, y vive conmigo y la considero mi responsabilidad en todos los sentidos...eso, y por supuesto cierto grado de estupidez, dejadez, y te digo, cierta rebeldía al asunto. Mas nunca dejé el trabajo creativo, que eso fue también lo que me ha sacado a flote. Ahora ya con nueve años ella de vida, yo creo que yaaa (risas, no muy convencidas de él. Risas mías, que pienso que todavía no está listo para dejarla ni un segundo) la voy a ir dejando un poquito. Lo resientes enormemente, pero son costos que se van pagando. Paralelo a eso el trabajo creativo continuó y creo que entré en otros terrenos, tanto a nivel de concepción escénica, como de gestión cultural, de comprensión, que me han abierto puertas muy diversas…pero hay una cosa que también sé que es muy clara, y lo siento: ¡hay un ejecutante dentro de mi!
Sandrita.-¡ ¿Y que está guardadito?!(Risas, ahora por asombro, ¡yo me había quedado en que él no quería volver a bailar!!)
Gabriel.- (Carcajada) Está Guardadito
Sandrita.- Está guardadito y qué ¿la edad no importa? Porque la edad nos va pegando. ¿podrá salir a pesar de que ya andemos en la cuarta década de la vida?
Gabriel.- Mira, te voy a dar un ejemplo. Me ha tocado dar clases a bailarines, incluso extranjeros, de mucho nivel. Te estoy poniendo el caso de los bailarines que trabajan con la Pérez-Salas, había una gente italiana, había gente de México, un venezolano, una neoyorkina, y de repente a nivel ejecución, con todas mis carencias técnicas en este momento, no había punto de diferencia, en cuanto a fraseo, en cuanto a proyección y digo, no es tampoco cuestión de jactarse, es que ahí es donde dices que la danza no nace de la forma. Por supuesto, entre más edad te va a costar más trabajo. Quieres retomar lo que hacías antes en tres meses, ahora lo tienes que hacer en doce.
Sandrita.- Y hablando de la edad, recuerdo que una vez me invitaste a ver una de las clases de Xavier Francis, y que me impactó mucho que él tenía, no se cuántos años, ¿sesenta, setenta?
Gabriel.- Ahí debió haber tenido como sesenta y tres años…
Sandrita.- Y hubo un momento en el que les dictó algo y ninguno lo pudo hacer. Y entonces él dijo: “Ay, me vana hacer que los deje en vergüenza”, y me impactó mucho que él a sus sesentaytantos años, subió la piernita hasta la segunda, tercera barra, super alto, pero más allá de la destreza física, estaba la calidad de la interpretación…¿qué significó para ti Xavier Francis?
Gabriel.- Él decía “Yo puedo dejar la danza y puedo seguir viviendo”, obviamente nunca la dejó.
Sandrita.- No, hasta que se murió
Gabriel.-Hasta que se murió… y a veces yo lo llegaba a ver cuando se endurecía, ¡no sabes cómo de repente! Yo lo veía peleando con los huesos, peleando con los músculos, pero al momento de ejecutar, al momento de interpretar era otra persona. Las enseñanzas fueron muchas, pero la principal tiene que ver con que la danza es parte de la vida, más no es tu vida, y la danza es un hecho espiritual, porque la vida es un hecho espiritual. Él decía “todo es espiritual”, entonces, tienes que comenzar por lo primero y lo primero es ver ¿qué onda contigo? O sea ¿qué onda contigo, con tu rol? Obviamente no lo decía en estas palabras, esto ya es una interpretación mía. Tú tienes que identificar cómo eres, cómo funcionas, dónde ubicas tus partes, y tus partes estoy hablando de tu
| |
| Tú tienes que identificar cómo eres, cómo funcionas, dónde ubicas tus partes, y tus partes estoy hablando de tu espíritu, de tu alma… y a partir de eso, la danza es lo de menos, porque a final de cuentas, si la esencia está puesta ahí, la creación se va a manifestar contigo en diferentes maneras, y yo sé que él en un momento dado tuvo un punto muy claro como creador, un punto muy claro como ejecutante y un punto muy fuerte como docente. Yo creo que he tenido mucho trabajo, un impacto fuerte como docente… pero no es una cosa que yo esperara de mi vida, ni tampoco quisiera quedarme así totalmente, pero así se ha dado, y pues ¿qué depare, qué vaya más allá? Es una pregunta que no quiero responder porque después uno se anda quemando…
Sandrita.- (Risas, porque yo también luego me ando arrepintiendo de lo que dije años atrás) Sí, y luego cinco años después uno dice ay ¿yo dije esto?
Gabriel.- Síi (Risas más) Lo que sí es cierto es que voy a seguir en el hecho, la docencia no la voy a dejar, aunque retomara el trabajo creativo en el trabajo dancístico, la docencia no la voy a poder dejar, es parte importante para mí.
Sandrita.- ¿Cuál es tu alumno ideal? ¿Qué es lo que debe tener uno de tus alumnos para que tú digas “con éste hasta la muerte”?
Gabriel.-Debe tener una capacidad de entrega, de convicción hacia lo que se le está diciendo, pero no ciega. El alumno ideal es aquél que está constantemente analizando, constantemente cuestionando y que lo hace por convicción, el que no te adopta como papá, si no, que en un momento dado sabe que tú lo estás apoyando en su proceso, pero el proceso es suyo, le pertenece, y que tiene una férrea voluntad de hacer, porque ya cuando tiene esa certeza, lo que tú le digas lo va a hacer con los ojos cerrados, o sea no se va a poner a cuestionar cosas que son evidentes, y yo sé que es como decir, bueno ¿cuál es tu amigo ideal, cuál es tu pareja ideal? ¡pues yo! Vas a decir. Yo creo que el alumno ideal de todos es uno mismo…
Sandrita.- Sí, pero no se puede!
Gabriel.- Bueno, sí, porque te vas formando ¿no?
Sandrita.-Sí, pero entonces uno puede caer en la gran trampa de que el alumno trate nomás de imitar al maestro, que eso es lo que estaría muy mal, eso es lo que a uno le da más miedo como maestro…
Gabriel.-..buenoooo.. (risas, bastante irónicas)
Sandrita.-…buenoooo, ¡hay a quienes no!
Gabriel.- ¡Hay a quienes les encanta!
Sandrita.-Hacer cloncitos
Gabriel.-Sí y que les echen flores y que les pavoneen, ¡están fascinados con eso!… no es mi caso. Para mí el alumno ideal es el que tiene hambre.
Sandrita.- Si volvieras a encontrarte con ellos, ¿qué esperarías de estos alumnos que tuviste?
Gabriel.-¡Que tuvieran una cantidad de preguntas brutales! O sea ¡brutales! Que me digan: ¿sabe qué? Es que ya hice esto, y esto ya lo pude lograr, pero esto otro no lo entiendo, porque le estuve dando vueltas y vueltas y me topé con esto y esto...o sea que hayan llegado a la frontera de lo que yo les dejé, obviamente las fronteras van a ser diferentes con unos y con otros…lo que yo no quisiera, si me los vuelvo a topar, es que me volvieran a preguntar lo mismo en el mismo nivel. Yo sé que hay preguntas que uno se va a estar haciendo toda la vida, ¡pero están a diferente nivel! No puedes hacerte la pregunta de ¿quién soy? a los doce, como a los veinte, como a los treinta…Quisiera verlos con el trabajo inmerso en la forma, pero es muy difícil porque para que sucediera esto, tendrían que llevar clase continua por lo menos tres veces a la semana, un par de meses, que eso hubiera sido ideal, dejar a una gente responsable, con los elementos…
Sandrita.- Sí, la continuidad, que es lo que en el interior de la República pocas veces se puede hacer.
Gabriel.- Pero si tomamos esto como una entrada a nivel conciencia, lo siguiente puede ser una entrada nivel práctico, o sea con un esquema muy concreto de todas las cosas que hay que hacer y establecer seguimientos, que eso sería fabuloso.
Sandrita.- pues sí, pero si no lo hace ni el país…(Carcajadas de los dos, que somos izquierdistas de hueso colorado) Y por último, ¿te gustó Tampico?
Gabriel.- Sí, me gustó
Sandrita.-¿Qué es lo que más te gustó de la ciudad?
Gabriel.- La playa, la ví sin gente claro. La ví a las 11:30 de la mañana, sin gente es fabulosa… la dinámica de los pescadores, me senté con algunos de ellos, eh, ¡pensando! Mucha gente lo vería en la ciudad y diría ¡estás perdiendo el tiempo! ¡A qué miseria hemos llegado de pensar que una gente que está pensando, mirando, contemplando está perdiendo el tiempo! ¿Cuántos peces voy a pescar? No sé, pero aquí estoy ¿no? ensimismado. ¡Se me hizo tan rico! Uno está acostumbrado a una dinámica de ciudad en donde todo continúa, en donde todo va muy rápido. Ví un Tampico limpio… y un Tampico donde me sentí seguro, digo, a no ser que sea que vengo de una ciudad extremadamente violenta y aquí, cuando mucho un cocodrilo que saliera (se ríe) y lo que sí me hubiera gustado ver es un Tampico con más movimiento cultural.
Sandrita.- La ciudad sí da para eso ¿no?
Gabriel.- ¡Claro! Da para eso y más, y yo creo que hay públicos que se los están comiendo otros: los antro.…pero hay público, lo demás está en atreverse.
Sandrita.- Gracias Gabriel.
Más sobre el Autor Opina en el Foro
|
|
 |
|
|
|