Literatura
De p*tas, jotas, quimeras y espesismos (I) |
| Hector Esqueda |
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| Hein Engelskirchen "Diseñador de Papeles"
Apr 2, 2007
Entre pláticas etílicas, flirteos “velados”, copas de vino y famosos sin estrella alguna en el paseo de la fama de su propio rancho ideológico, me encontré, como muchas veces, enfrascado en una (otra más) de esas conversaciones deliciosamente estúpidas con mi interlocutora favorita en lo que llevo de vida, que de repente parecen convertirse en discusiones. Es excelente el poder debatir cualquier estupidez sin que te vean feo por “amargado”, “clavadito” o lo que sea, ya sea que se hable de, por ejemplo, si star wars es, o no, arte, u otro tema cualquiera. En serio, lo propongo como experimento. La ecuación debe de incluir dos o tres fans irredentos de la saga, pero hay que evitar comiqueros; que sea gente que haya estudiado filosofía, letras o cuando menos diseño. Del otro lado hay que poner a dos mujeres inteligentes, y que de preferencia una de ellas tenga ganas de picarle la cresta a su marido, que la tiene hasta el gorro el que no deje jugar al junior con el Jabba the Hutt que recibió en navidad, porque es de edición limitada. Pero no hablábamos de Star wars ni de la naturaleza práctica y masificadora del diseño gráfico. A. es una rockerilla confundida, pero aún así la adoro. Es casi toda una adulta contemporánea, pero de ásas que aún tienen la fortaleza para pasar por esa zona de la tienda de discos sin comprarse el cd de aquel gurú del yoga televisivo, un tal Maldonado, re guapo él. Y hablábamos, precisamente, no de yoga ni niu eish, ni psicodelia, ni de nuestros cerebritos y paladares tan enólogos (también tenemos afición por los buenos vinos y las buenas cenas, vegetarianas para ella, claro..) sino de una cosa mucho mas sencilla y ramplona que eso: el rockcillo mexicano. Tema tan sobado que ya hasta flojera da tocarlo. Y lo digo incluso literalmente: ¿Quién a estas alturas que se precie teniendo algo de razón de saber un poco de música se atreve a colgarse el mote, a decir como músico “somos rock mexicano”? ¿Quién demonios se acuerda ahora de la palabra “Rock”? Y si la utilizan, disculpen, pero es que ya, eso ya no está en boga. Ya no hay rock actual. Se nos perdió el rock mexicano. Hay indie.
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| Helmunt Newton
El rock es para viejitos. Y bueno, yo aun me estoy debatiendo entre mi juventud y el comenzar a aceptarme con todos mis achaques de tipo que ha dedicado los últimos tres años de su vida a disiparse. Ella me lleva unos pocas primaveras de ventaja, pero gimnasta y vegetariana como es, se ve infinitamente mejor que yo, mas vivaz, menos toxicómana que el que escribe estas sandeces. Como sea, la verdad es que a estas alturas ya estamos a punto de dejar aquel mítico y etéreo estrato poblacional invadido de estética juventud en el que perder la compostura en las fiestas no se ve como algo (tan) decadente y lastimero. Uno con la edad debe de entender que hay que ir cambiando de ambiente, o de drogas. No hay que espantarnos, sabemos muy bien que las drogas siempre han sido, cuando menos, signo y síntoma de la salud o enfermedad de la escena musical circulante. El rock mexicano era alcohólico, tequilero, chelero… a veces medio pacheco incluso. Detestaba los raves porque, ¿qué rockero digno va a un rave?
Pero parece que el rock ha dejado de ser divertido. Los jaguares se quedaron sin voz, los caifanes se confundieron con pachucos y los pachucos con pachecos. Ahora solo queda una bonita vecindad que ya aburrió con sus choros de hermandad con los hermanos chiapanecos, cuando ya el ska está mas muerto que aquellos toreros españoles con su agüita amarilla, calida y tibia. Nuestro ultimo gran movimiento musical nacional fue quizá aquella tan mentada avanzada regia y, ¿que fue de aquellos P.Moshes. Control Machete, La gusana ciega, El gran silencio? ¿Y aquellas bandas que salieron antes que ellos? Si acaso sobreviven aquellos que mas o menos se han sabido adaptar y que sobrevivieron al cataclismo aquel de la fiebre reggae, mas terrorífico e intimidante que aquel narrado por Poe en The masque of red death y que, junto a aquel ska Rococó, y peores, terminó por darle los últimos pisotones a la tumba de nuestro rockcito nacional hace unos cuantos años. Y eso sin mencionar esperpentos neo “punk” que pulularon y se adaptaron a las demandas de un sector puberto y económicamente pudiente de la población que exigía y sigue exigiendo para hacerla como suya, música remedo de malas costumbres transmitidas desde el otro lado de nuestras fronteras norte.
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| Irving Penn, Moda 1950
-Otro tequila para el señor- Y con eso entendí que estaba hablando demasiado. Recuerdo que ella encendió otro cigarrillo y agarró aire. Me preguntó que qué tenía que ver eso con lo de que si eran mejores músicos los de La barranca o Los cafetos.
-Absolutamente nada, pero ¿Qué importa?
Y en eso llegó al salón “El guapo” (A así le llamaba de cariño, aunque yo no estoy seguro de el por que) derrochando su glamour darketo-gay dispuesto a dar su punto de vista de ese o cualquier otro asunto que no le importara en lo mas mínimo.
-¡Hi darlings! ¿Ya vieron quien está ahí?
Era el vocal de una banda defequense que tocaría la siguiente noche en un lugar bastante sui géneris que intentaba emular por momentos a aquel mítico bar Moloko de Naranja mecánica.
-Pobrecita… aparte de imitar a La barranca, el tipo no es nada agraciado…
El guapo se acomodó su ajuar, se sentó a la mesa, sacó uno de sus Benson Mentolados de señora y se dispuso a charlar y a zorrear a los culturosos que rondaban por el lugar mirando lascivamente a la señorita A.
+Mail complottt@gmail.com +Blog www.hezkedan.blogspot.com
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