Cine & Video
¿ESTUVO O NO HUMPHREY BOGART EN TAMPICO?
Joaquín Peña Arana


Jul 7 , 2007

En ocasiones extraño el bar Palacio.

Su desaparición me puso a reflexionar sobre esa falta de sensibilidad que parece típica en nosotros : se va algo que es no únicamente histórico sino propiedad de nuestras vidas. No lo digo por las noches de farra y alcohol sino por la simple pero imprescindible permanencia como parte de nuestro rostro citadino. Además de la nostalgia, el bar Palacio me vino a la mente porque todavía me sigo encontrando a quien asegura fue una de las locaciones para la filmación de “El Tesoro de la Sierra Madre”.

- Sí, Humphrey Bogart, cómo no, se iba a beber al bar Palacio mientras estuvieron aquí - palabras más palabras menos de un periodista de Tampico quien, ya hace algunos años, me decía con toda seguridad que el actor había estado en el puerto.

Pero fuera de su dicho no parece haber prueba irrefutable.




En 1927 B. Traven publicó “El Tesoro de la Sierra Madre” en alemán (idioma en el que acostumbraba escribir), no es sino hasta 1935 que se realiza la primera edición en inglés. Desde sus primeras páginas es evidente el amplio conocimiento que el enigmáticamente legendario escritor tenía de la historia, costumbres y geografía no solo de México sino también de las localidades en que tres hombres sucumben ante la tentación de alterar sus vidas a cambio del sacrificio de adentrarse no solo en el territorio de nuestro país sino escudriñar sus propias almas hasta poner a pruebas los límites de la ambición. De hecho, en la novela jamás se menciona directamente a Tampico. Se deduce que la acción inicia en el puerto a partir de los elementos citados por el escritor, algunos propios de la época como el café de chinos, la presencia árabe o el cosmopolitismo derivado del auge petrolero. En algunos pasajes se hace referencia a una “Colonia Buena Vista”, un cine Alcázar, y se mencionan poblaciones como Tuxpam (así, con “m”) y Villa Cuauhtémoc y una “Tamihua Lagoon” y el río Pánuco, por supuesto. Traven supo también a qué le llamamos pan francés y en algún momento debió haberse leído El Mundo.


Veinte años después de su publicación John Huston encabezó la suma de todos los esfuerzos para perpetuar en imágenes esa historia de tragedia y codicia. Hollywood decidió realizar un filme de aventuras con Humphrey Bogart a la cabeza del reparto. Boogie ya era una superestrella con películas como High Sierra, El Halcón Maltese y Casablanca. El Tesoro de la Sierra Madre lo cimentaría aún más en la cúspide.

John Huston sí estuvo en Tampico. Incluso, tuvo un incidente con representantes gubernamentales de la época. Huston filmaba algunos aspectos de la ciudad que fueron utilizados después en la película cuando le cayeron durante el rodaje una partida de oficiales quienes le pararon todo y le exigieron que todo el metraje fuera entregado al gobierno. “¡En la torre!” fue lo menos que debió haber pensado John Huston. Tuvieron que entrarle los representantes de Warner Brothers y hasta el presidente municipal. Finalmente pudo seguir filmando cuando se aclaró que lo que estaba haciendo no era “ofensivo a la dignidad del país”.



La secuencia inicial de la película sorprende al mostrarnos a Huston vestido de traje blanco (¡traje, con el méndigo calor que hace!) paseando por el área de los mercados y los portales adyacentes a la Plaza de la Libertad. No queda duda de que B Traven sí estuvo en Tampico, no solo en alguna época de su vida sino encarnando a Hal Croves, un hombre que se presentó ante Huston durante el rodaje asegurando ser “agente de Traven”.

Pero de que Humphrey Bogart hubiera estado en el puerto o cerca de él no hay pruebas. Al menos en la película.




Porque es muy obvio que se utilizó un doble para las escenas en que Dobbs – el personaje de Bogart – sigue a Huston por las calles porteñas. Sorprende la minuciosa reproducción en foro de la Plaza de la Libertad y algunas calles, con café de chinos, zapatería y prostíbulos. En una escena filmada en locación Bogart aparece trabajando junto con otros obreros, se aprecia un río, ¿sería el Pánuco? Al fondo aparece lo que pareciera un almacén pero una persona que conozco y quien rebasa los sesenta años de edad, al ver el filme, creyó reconocer en esa edificación un antiguo hospital de Alijadores.

A estas alturas, ya no sé qué pensar.

Al menos ya me resigné a que el bar Palacio no volverá. Y cada que veo la película cómo disfruto la frase salida de los labios de Bogart cuando, sentado en la banca de la plaza, define a la ciudad.

“What a town….Tampico”.

Ni quién lo dude.

Al menos ya me resigné a que el bar Palacio no volverá. Salud.

Web. The Treasure of the Sierra Madre


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