Cine & Video
¿ESTUVO O NO HUMPHREY BOGART EN TAMPICO? |
| Joaquín Peña Arana |
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En ocasiones extraño el bar Palacio.
Su desaparición me puso a
reflexionar sobre esa falta de sensibilidad que parece típica en
nosotros : se va algo que es no únicamente histórico sino propiedad de
nuestras vidas. No lo digo por las noches de farra y alcohol sino por
la simple pero imprescindible permanencia como parte de nuestro rostro
citadino. Además de la nostalgia, el bar Palacio me vino a la mente
porque todavía me sigo encontrando a quien asegura fue una de las
locaciones para la filmación de “El Tesoro de la Sierra Madre”.
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Sí, Humphrey Bogart, cómo no, se iba a beber al bar Palacio mientras
estuvieron aquí - palabras más palabras menos de un periodista de
Tampico quien, ya hace algunos años, me decía con toda seguridad que el
actor había estado en el puerto.
Pero fuera de su dicho no parece haber prueba irrefutable.
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En 1927 B. Traven publicó “El Tesoro de la Sierra Madre” en alemán
(idioma en el que acostumbraba escribir), no es sino hasta 1935 que se
realiza la primera edición en inglés. Desde sus primeras páginas es
evidente el amplio conocimiento que el enigmáticamente legendario
escritor tenía de la historia, costumbres y geografía no solo de México
sino también de las localidades en que tres hombres sucumben ante la
tentación de alterar sus vidas a cambio del sacrificio de adentrarse no
solo en el territorio de nuestro país sino escudriñar sus propias almas
hasta poner a pruebas los límites de la ambición. De hecho, en la
novela jamás se menciona directamente a Tampico. Se deduce que la
acción inicia en el puerto a partir de los elementos citados por el
escritor, algunos propios de la época como el café de chinos, la
presencia árabe o el cosmopolitismo derivado del auge petrolero. En
algunos pasajes se hace referencia a una “Colonia Buena Vista”, un cine
Alcázar, y se mencionan poblaciones como Tuxpam (así, con “m”) y Villa
Cuauhtémoc y una “Tamihua Lagoon” y el río Pánuco, por supuesto. Traven
supo también a qué le llamamos pan francés y en algún momento debió
haberse leído El Mundo.
Veinte años después de su
publicación John Huston encabezó la suma de todos los esfuerzos para
perpetuar en imágenes esa historia de tragedia y codicia. Hollywood
decidió realizar un filme de aventuras con Humphrey Bogart a la cabeza
del reparto. Boogie ya era una superestrella con películas como High
Sierra, El Halcón Maltese y Casablanca. El Tesoro de la Sierra Madre lo
cimentaría aún más en la cúspide.
John Huston sí estuvo en Tampico. Incluso, tuvo un incidente con
representantes gubernamentales de la época. Huston filmaba algunos
aspectos de la ciudad que fueron utilizados después en la película
cuando le cayeron durante el rodaje una partida de oficiales quienes le
pararon todo y le exigieron que todo el metraje fuera entregado al
gobierno. “¡En la torre!” fue lo menos que debió haber pensado John
Huston. Tuvieron que entrarle los representantes de Warner Brothers y
hasta el presidente municipal. Finalmente pudo seguir filmando cuando
se aclaró que lo que estaba haciendo no era “ofensivo a la dignidad del
país”.
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| La secuencia inicial de la película sorprende al
mostrarnos a Huston vestido de traje blanco (¡traje, con el méndigo
calor que hace!) paseando por el área de los mercados y los portales
adyacentes a la Plaza de la Libertad. No queda duda de que B Traven sí
estuvo en Tampico, no solo en alguna época de su vida sino encarnando a
Hal Croves, un hombre que se presentó ante Huston durante el rodaje
asegurando ser “agente de Traven”.
Pero de que Humphrey Bogart hubiera estado en el puerto o cerca de él no hay pruebas. Al menos en la película. |
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Porque es muy obvio que se utilizó un doble para las escenas en que
Dobbs – el personaje de Bogart – sigue a Huston por las calles
porteñas. Sorprende la minuciosa reproducción en foro de la Plaza de la
Libertad y algunas calles, con café de chinos, zapatería y prostíbulos.
En una escena filmada en locación Bogart aparece trabajando junto con
otros obreros, se aprecia un río, ¿sería el Pánuco? Al fondo aparece lo
que pareciera un almacén pero una persona que conozco y quien rebasa
los sesenta años de edad, al ver el filme, creyó reconocer en esa
edificación un antiguo hospital de Alijadores.
A estas alturas, ya no sé qué pensar.
Al
menos ya me resigné a que el bar Palacio no volverá. Y cada que veo la
película cómo disfruto la frase salida de los labios de Bogart cuando,
sentado en la banca de la plaza, define a la ciudad.
“What a town….Tampico”.
Ni quién lo dude.
Al menos ya me resigné a que el bar Palacio no volverá. Salud.
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