Literatura
LOS ÁRBOLES NO HABLAN
Joaquín Peña Arana/ Fotografía: Tatiana Díaz



 Aug 19, 2007   



No pudiste callártelo, como de costumbre. No.


Tenías que gemir aullando como una loba herida en el descarnado rincón de su sexo.

Eso fuíste. Eso eres. Y no cambias.

Llegaste como de costumbre, retrasada media hora ¿o fue más?

Una vez más a tomar café, en eso habíamos quedado. Solo un café para exasperar los nervios de la nostalgia. Solo dejamos pasar los meses. A veces soy yo quien llama primero aturdido por la necesidad de saciar mis apetitos. Pero tú hablas más seguido. Apenas acababan de pasar tres meses cuando escuché el celular. Sentí algo especial, ¿cómo explicarlo?

Quizás los hombres también tenemos ese sexto sentido que tanto presumen ustedes.

Lo de siempre: hola, cómo estás, bien, cómo va el trabajo, más o menos, y tú cómo estás, tranquilo aunque me rechazaron el proyecto pero no me desespero. Después, un estarás ocupado más tarde, claro que no contestaré o contestarás, no importa.

¿En el café de siempre? Te espero.

Y te espero. Espero a que llegues. ¿Te digo la verdad? No puedo dejar de juzgarte cuando te veo.

Ahora estás más embarnecida. No dejo de pensar cómo los años se nos meten bajo la piel y ahí se quedan. Pero a mí no me importa.


¿Te importa cuando succionas mis pezones? Verte hacerlo me parece una experiencia paralela. Como si de repente me sintiera en alguna película porno chafa, no, me siento como esas parejas que se graban y luego colocan su video en internet para que todos podamos ver sus carnes flácidas moviéndose al ritmo de la penetración.

Pas pas pas pas pas.

Oye, ¿y qué tal si para la otra me traigo una cámara? ¡Oye, solo estaba vacilando! Tranquila, nadie más nos verá, excepto ese pececillo que tienes en la esquina. ¿Todavía está ahí? Ay, no sabía.

Bueno, si quieres te regalo uno.

Lo que me encanta es que tú sí sabes llevar el ritmo. ¿Yo? Bueno, yo creo en que el orgasmo no es un privilegio masculino. Por eso te desvisto y dejo que tú lo hagas. Me gusta. Después siguen tus muslos o tus senos. A veces me gusta experimentar y te busco algún lugar nuevo, algo que se me haya pasado, como cuando te lamí la axila, te encantó ¿Te sorprende que lo sepa? No fue dificil, escuché tu suave murmullo, algo como un mmm….o un ahhh….pero suavecito, sin escándalos.

Qué bueno que tu casa es amplia. Imagínate lo que pensarían tus vecinos, bueno, a mí también me importa un carajo lo que piensen. Me refiero a tus gritos, no, no me molestan, al contrario, me gustaría gritar como tú. Así, con esa libertad orgásmica que tienes.


Hay algo que te quiero pedir y no te ofendas por favor. Ten más cuidado con tus dientes. Me lastiman. Sí, no te lo había dicho antes porque estábamos ya en el desfogue y no quería interrumpir pero creo que ya nos podemos decir esas cosas. Solo….solo cierra más los labios, como en forma de “o”, y aprieta. Ahora dime tú si quieres que cambie algo. Yo aguanto.

No había pensado en eso. Pensé que te gustaba. Bueno, es la fantasía de algunos hombres pero no es la mía. Te lo prometo, no volveré a decir peladeces.

Ya es hora de irme. No, no te molestes, me gusta verte así. Te ves muy bien hoy. Estas luces que pusiste le dan a tu cuarto un tono muy suave, nostálgico. Tu piel se ve tan morena con esas sábanas. Descúbrete, vamos, cuántas veces te he visto. Así, ojalá pudieras verte. ¿Y esa repisa? ¿De dónde sacaste estas fotos?

¡Tenía mucho de no verlas!


¿Has hablado con mi mamá? Quedé de ir a la casa a
comer el domingo. ¿Por qué no vas, eh?

A mí también me aburre que nos machaque una y otra vez que no estemos casados. Le diremos lo de siempre : es tan dificil encontrar pareja.

No te preocupes, aquí tengo la llave, cierro bien. ¿Entonces vas a ir con mamá? Avísale, le dará gusto vernos juntos. Oye, te encargo una copia de esta foto, me gusta. Tenías como doce años y yo tenía unos…quince ¿no? ¿Ves el árbol? Lo adoraba, me pregunto si estará ahí. ¿Crees que aún podamos ocultarnos atrás?

(Qué bueno que los árboles no hablan)

Bueno, me voy, que duermas bien hermanita. No dejes de ir a la casa de mamá.



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