Fotografía
Fotografiar y recordar
Miguel Angel Camero Mtz.



 Sep 15, 2007   



ADVERTENCIA. No lo pude evitar, hablar o escribir -como en este caso- acerca de Elsy Sánchez es hablar de lo asombroso que es lo cotidiano, por lo tanto disculpen lo coloquial y extenso de este  texto, que sin pretensiones lo escribo como un diario o una carta a un buen amigo.

 

ELSY SÁNCHEZ Y LA ALDEA

Para mí, hablar de Elsy Sánchez es hablar de fotografía digital en en la aldea global. Fotografiar y compartir, ése es el nombre del juego de ahora. Pienso en la cantidad de personas que toman fotos de manera empírica y buscan expresarse a sí mismos con un universo de significados inimaginable. Pienso en esos fotógrafos aficionados, con la paciencia y dedicación que le tienen a la fotografía a nivel aficionado -así se autoclasificaba Elsy "fotógrafa aficionada"-  a tantas y tan variadas imágenes, meritorias algunas de exhibirse de manera física. Pero lo que mas me llama la atención es en el motivo por el cual cualquiera decide tomar una fotografía: recordar y compartir.

 

     En esta dinámica fue como conocí a Elsy. Por su interés en la foto que se hace como actividad cotidiana. A ellos debo (a los fotógrafos de la comunidades de internet) el que un servidor haya recordado mi interés por lo inmediato y lo cercano, lo elemental, como ejercicios de observación inmediata, como re-leer lo que nos rodea todos los días. Y a Elsy particularmente, le debo que me haya compartido su amistad y su confianza. Es por ello que ahora por medio de esta carta, cumplo con el otro cometido: recordar.

 

UNA ROSA ES UNA ROSA

Recuerdo esa noche cuando por primera vez me mostró sus rosas. Era en esa calle que le llaman "el rol" en Reynosa poco después de una plática en la que le insistía en que debería de exponer sus trabajos fotográficos al público. Creo que si algún defecto tienen las comunidades fotográficas en internet -a mi parecer- es que, no obligan al autor a exponer físicamente esas fotos. Para algunos con que aparezcan en la red es suficiente, como si la foto fuera una novia a distancia mantenida a cartitas de amor de vez en cuando, sin la necesidad de verla físicamente. Al final Elsy había accedido a considerar la posibilidad de una exposición individual y la serie que escogería pra tal motivo eran sus rosas... ¡Noooooooo!, otra vez no coincidimos sobre el tema, yo la urgía por otros trabajos que había publicado en el internet que me parecían más interesantes, fotografías mucho más cachondas, más eróticas. Pero eran rosas lo que a ella le interesaba. No fue la única ocasión en la no estuvimos de acuerdo. Al final nunca me hizo caso, creo que hizo bien.

 

 

     El arte lo entiendo como aquella triangulación que maravillosamente se da entre una persona que crea, aquello que ha creado y la persona que observa la creación. No hay arte sin observador, no hay arte sin creador. La pieza de arte es una entidad vanidosa, y al momento de exhibirla, cobra vida propia, no necesita más de su creador ni del espectador, por el contrario nosotros como espectadores necesitamos de ella para aprender acerca de nosotros mismos mismo, de nuestro mundo y de sus secretos. Estas fotos por desgracia ya no necesitan de Elsy para ser observadas. Ahora son entes independientes a la disposición del observador y es nuestro deber mirar, observar, aguardar el secreto que contienen para cada uno de nosotros. Algo hay en esas rosas que debemos de atender.

 

     Otro de los grandes problemas que tuvimos Elsy y un servidor fue en la selección de los títulos de sus fotos. Me considero un mal escritor, por lo tanto entrar al mundo de los títulos me es de mucho respeto. Ella por el contrario, al igual que muchas de sus fotografías lo hacía con una irreverencia que a mí me dejaba perplejo. Incluso le advertí cómo el título es un compuesto adicional e inherente a la fotografía, que debía de guardar profunda reflexión y meditación. Elsy nunca reparó en tal reflexión, titulaba sin miedo la mayoría de sus imágenes. Yo sigo con miedo en titular mis fotos, seguro ahora ella se está riendo de mí y de mis miedos.

 

ICONOGRAFÍAS SANITARIAS

En algún viaje que hice a Reynosa, nos reunimos Elsy, sus bien llamados "pollos" y un servidor, para tomar un cafecito y hablar de fotografía. A raíz de esas pláticas, y de mostrar fotos entre nosotros, ella se sintió inspirada -me confesó- por una serie de fotografías que hice a causa de mi divorcio, según ella y a causa de estas pláticas al poco tiempo realizó la serie del baño. El resultado era asombroso. Elsy se revelaba como una esponja creativa extraordinaria. Si un cuarto de 2 X 2 metros es lo único que ella tenía para fotografiar, seguro le sacaría provecho.

 

     En las primeras décadas del siglo XX, Edward Weston había asombrado a mundo entero con la foto de un escusado, no era solo el mueble de baño, era -como en el caso de Elsy- la visión y sensibilidad de un hombre que redescubría el mundo para el mundo, dando a ello un nuevo significado, una nueva estética. Sin mucha pretensión, Elsy Sánchez lo descubría para sí misma y ahora -según tengo entendido- por primera vez para el público que asiste a esta "retrospectiva".

 

 

EL GRAN PARTEAGUAS

Pienso que para nuestra autora, las posibilidades, los motivos, los temas, se habían descubierto de nuevo. "Todo es fotografiable" como diría Don Manuel Álvarez Bravo. El trabajo documental había pasado a un segundo plano, ahora el paisaje de exploración para ella era la forma, la estética de lo individual, y la capacidad discursiva de cada escena, de cada objeto. No más mirar el mundo relacionado con el mundo mismo. Ahora era mirar el mundo para entender otro mundo... el personal, el mundo interior, lo íntimo. Porque algo cierto me consta, Elsy, así como muchos de nosotros, guardamos un sin fin de secretos. Y son los secretos, los escenógrafos que desde dentro de uno, planean, sugieren, y deciden -a veces- cuál es el siguiente motivo para fotografiar.

 

     De esta actitud se desprenden tal vez los trabajos que a un servidor más gustan: "la caja", "cerca del fuego" y varios trabajos aislados como "mi versión de la vida-fi".

 

 

POQUITO A POQUITO (de lo aficionado al absoluto trascendental)

Varias veces insistí en recomendar a nuestra entrañable autora que ingresara a alguna maestría en artes visuales, pero siempre me dio por mi lado. Mi recomendación no era fácilmente atendible, significaba hacer un enorme esfuerzo y probablemente una gran inversión.

 

    

Hoy Elsy Sánchez no está, pero está su obra, que es el producto de sus intereses, pasiones, esperanzas, tristezas, su manera de pensar, lo que más amaba, lo que aprendía del mundo, y la manera en como lo interpretaba. Finalmente no estudió como le recomendé, por el contrario, nos dejó a nosotros la tarea de estudiar, interpretar, descubrir, aprender de su mundo -que es el nuestro- a través de estas fotografías y de una gran cantidad imágenes que hay por ver.

 

 

Felicidades a los interesados en mostrar y organizar esta retrospectiva, con el interés de recordar a una de las creativas más valiosas y entusiastas de la ciudad de Reynosa Tamaulipas.

 

 

 

+Link  Amigos de ElsySanchez

 

 

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