| Aniria Nava/ Miguel Angel Camero |
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Sep 15, 2007
Se ha dicho tanto de la fotografía, de su técnica, de su impacto,
de su función como parte del imaginario colectivo que podría pensarse
que profundizar al respecto en un espacio como este es igual a
redundar, un tanto abrumador e inútil.
Es
cierto, podría parecerlo pero lo curioso es que aunque no se publicara
nada al respecto (por su aparente inutilidad) las pláticas en los cafés
donde el tema gira en torno a un(a) fotógrafo(a) siguen
desarrollándose, los debates sobre alguna obra entre dos buenos amigos,
el pensamiento solitario de una joven que contempla una exposición, la
curiosidad de quienes empiezan, la perspectiva de quienes después de
muchos años no pueden negar que el lente se ha vuelto una extensión de
su cuerpo.... todo eso esta ahí, innegable. Frente a esto, el
desarrollo de una sección que convine lo analítico con lo emotivo de la
fotografía se contempla con otros ojos.
En sus
varias décadas de vida, la fotografía a demostrado que no hay nada
establecido, no hay reglas que no se puedan romper…excepto quizás
(mencionándolo con algo de atrevimiento) que una imagen debe estar
generada en base a una provocación sea como un reflejo de ida y vuelta
en el intelecto del autor, o como la exaltación de la luz en la retina
del mismo; o si bien algo que al individuo (en este caso el fotógrafo)
le inquiete expresar y en los mas de los casos recordar. No en vano la
fotografía una de las actividades más populares del mundo civilizado,
en todos los sentidos posibles.
Sin embargo
siempre hay un reto por superar. Lo que trasformó a la fotografía de
una practica meramente comercial a la expresión artística que conocemos
hoy (aspectos como el proceso creativo a principios del siglo XIX, la
democratización de la disciplina, la industrialización en fabricación
de los materiales y equipo) está presentándose en nuestro actual marco
histórico de una manera similar, obligando al fotógrafo a redefinir
constantemente, sin pausa alguna, su posición ante la técnica. Cámaras
digitales, celulares que capturan instantes, webcam y nuestro
instrumento maravilla llamado Internet todo parece un desfile frenético
de imágenes. Convirtiéndonos en seres de globales, solo en intensión,
con más cosas que ver, pero con cierto letargo para pensar, investigar
aprender.
Dejando a un lado
el tono caótico, la fotografía vale la pena gozarla y parte de ello es
impulsar su conocimiento, su practica así como su degustación.
Todo foro es
riesgo, si bien lo corren los recién felicitados por la inauguración de
alguna exposición colectiva o individual, o por la publicación de
alguna imagen en alguna revista, o en una página de internet, etc. el
nuestro lo empezamos a saborear. Una porción de estudio analítico, por
dos porciones de diversión, después dejar marinar en un caldo de
prudencia, previamente sazonado con un poco de disgusto y crítica
productiva, para que al final se sirva acompañado de un par de imágenes
de buena cosecha, sin faltar el dulce final de la ignorancia
generalizada, que tanto caracteriza nuestra sociedad local. Así pues
haciendo honor al platillo, nos dedicaremos a compartir tales guisos
con el fin de satisfacer nuestros propios apetitos de veracidad,
objetividad, conocimiento, crítica, por un gusto común: el quehacer
fotográfico de nuestra comunidad.
ººº
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