| Ivan Odín García |
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| Oct 12, 2007
Hoy tengo un trabajito que mínimo me dejara veinte mil pesos del
águila, para un solo día de trabajo no esta nada mal, y todo por matar
a un güey que no conozco, pero eso a mi me vale, como dice mi amigo el
Guamas "chamba es chamba".
Pero primero a desayunar bien, unos
huevos revueltos, frijolitos y mi café porque eso de matar con el
estomago vacío esta cabrón. Después haré una visita al baño (como me
molesta eso de acabar de comer y ya estar en el baño queriendo sacar
todo), mientras estoy sentado en la taza con pose de pensador de Rodin,
me prendo un cigarro y doy una larga fumada a mi raleigh, hecho una
bocanada de humo al mismo tiempo en que termino de manchar la porcelana.
Después
de haber cumplido con uno de los tres placeres mas grandes, me dispongo
a darme un pequeño regaderazo, 5 minutos no más, solo para empezar
fresco el día, lo demás se lo dejo al agua de colonia Sanborns, camino
del baño a mi recamara, y levanto el colchón de mi cama es ahí donde
aguara mi compañera, mi cómplice, fría, silenciosa, lista para trabajar
y deseosa de escupir fuego, mi marksman 45 mm, negra con cacha
plateada como mandan los cánones. La tomo entre mis manos y me
persigno, ojala que dios y la virgen quieran que me vaya bien. Asesino
pero muy católico, y guadalupano por tradición y convicción, es un
ritual raro pero así estoy acostumbrado. A continuación me visto y bajo
a buscar las llaves de mi auto.
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| En una hora veré al infeliz que tendré que matar, pobre güey, no me ha
hecho nada pero la renta y la gasolina no son de a gratis, en lo que
queda de esta hora, llevaré a lavar mi galaxy 64, un carrazo por el que
muchos matarían, yo lo hice y no me arrepiento. Toda una súper nave, un
clásico, medio oxidado de las defensas pero todavía aguanta, ya lavado
y encerado enciendo mi belleza negra (forma cariñosa de llamar a mi
galaxy), ahora si me dirijo a la dirección que mi cliente había escrito
en una servilleta, y en donde tenía que cumplir con el encarguito.
El
sujeto en cuestión es un empresario de mediano pelo al que se le había
ocurrido coger con la esposa de un comandante de la PGR. Pensaran
porque no mandarían a uno de sus achichincles a hacerla de matón, pero
con eso de que ahora todos quieren tener las manos limpias, les da
ñañaras y no les queda de otra mas que contratar a un profesional.
Me
estaciono frente a su casa y aún faltan 10 minutos para que salga con
rumbo a su changarro, así que me da tiempo de fumarme otro raleigh, a
mitad del cigarro el próximo difunto sale de su casa, ¡madres se me
adelantó el cabrón! Tiro el cigarro por la ventanilla, abro rápidamente
la guantera, y saco mi amuleto de la suerte, mi mascara del Huracán
Ramírez, me la pongo en chinga y ni tiempo de abrocharle las agujetas
me da, tomo mi pistola, bajo rapidísimo del auto, y salgo al encuentro
de mi victima, parece no darse cuenta de nada, se le ve un poco
agitado, y apresurado como si tuviera prisa por morirse, me le paro
enfrente y se queda paralizado, quizá imaginando la suerte que le
depara el pinche destino, trata de articular algunas palabras y
tartamudeando me dice que me ofrece el doble de lo que me pagaran, solo
le contesto, “no puedo hombre, es que soy muy profesional, y ético
sobre todo”, aprieto el gatillo de mi marksman y le dejo ir tres
balazos a quemarropa.
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| Todo sucede muy rápido, al verlo tirado en el piso, le dejo su imagen
de la virgen de Guadalupe, para que su ultimo viaje lo haga en buena
compañía, de inmediato subo a mi galaxy, mientras acelero y me alejo
guardo mi mascara y mi pistola, nunca miro hacia atrás, me persigno de
nuevo y doy gracias a dios que todo salio como debía, ahora sí a cobrar
mis veinte mil pesitos, en puro billete de doscientos, cien sor
juanitas, que es muy poco para un trabajo como el mío pero a como están
las cosas eso es mejor que nada, con esos centavos tengo para mis
vicios al menos dos semanas, hasta que caiga otro trabajito.
No
siempre fui un asesino baratero, antes trabajaba para puro político
pesado, y mis trabajos eran muy bien pagados, pero esos eran otros
tiempos, los políticos de ahora no tienen los huevos para mandar matar
a nadie, ahora prefieren usar videos para incriminarlos y tener el
camino libre, pinches políticos, que diría mi Capitán García, si me
viera tan jodido, todo me lo enseño el Capitán Filiberto García, aquel
que trabara para el general Marchena, en épocas de la revolución, y
ahora tengo que aceptar cualquier mugroso trabajo, de algo tengo que
vivir, y matar para vivir, es lo que mejor se hacer, si no es que lo
único.
Algunas veces, la gente cercana, me preguntan porque mato
gente, ¿ Porque ser un asesino y no otra cosa?, algunos me dicen que
han leído en revistas o visto en la tele que los asesinos tiene un gen
del mal, otros dicen que estoy loco, pero esos generalmente terminan
muertos, el psicólogo borrachín que seguido veo en la cantina dice que
soy así dizque por un condicionamiento cultural, yo no sé que sea todo
eso, cuando me preguntan porque lo hago simplemente contesto, ¡Chamba
es chamba!
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