Affair Cultural
Miramar ¿Baluarte Extraterrestre? |
| Texto e Imagenes: Dionisio Valderrama |
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Leyendas Urbanas: Miramar,
¿Baluarte Extraterrestre?
El
15 de septiembre de 1988 la zona conurbana estaba
al borde de la histeria: el huracán Gilberto, categoría 5, con
vientos sostenidos de 295 Km/h, acababa de devastar Yucatán y las condiciones
estaban dadas para que siguiera una trayectoria directa contra el sur
de Tamaulipas.
Para 16 de septiembre todos en la tri-ciudad estaban
frente a la televisión esperando el último reporte meteorológico
mientras rezaban para que monstruo que acechaba en el golfo cambiara
de dirección. Y ocurrió el milagro. Después de posarse frente
a costa de Madero, el huracán viró y se fue a impactar contra el norte
del estado para seguir con su itinerario de destrucción. En la zona
todos respiraron aliviados y se miraron unos a otros con una incontenible
sonrisita nerviosa mientras que un rumor sobre la autoría del milagro
comenzaba a tomar fuerza: “Fueron los
Marcianos”.
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| Marcianos,venusinos, neptunianos; no importa el origen, lo cierto es que desde
entonces y hasta ahora la idea de que esta zona se encuentra en el epicentro
de operaciones de una de sus bases es una creencia generalizada, potencializada
en gran medida gracias a los constantes reportes de avistamientos ocurridos
durante la década de los 90’s, algunos de ellos tan espectaculares
como el ocurrido en diciembre de 1994 (capturado en video y del cual
fui testigo) en el cual una formación de al menos 20 objetos voladores
merodearon el cielo porteño durante varios minutos. La video-grabación
de este evento recorrió el mundo en manos de Jaime Mausan, al ser considerada
el mayor avistamiento de ovnis en un mismo sitio registrada hasta ese
momento.
¿Qué? ¿Cómo?... ¿Dónde?
Al
hablar de una base o ciudadela alienígena en la región, la pregunta
inmediata que viene a nuestra mente es dónde.
Los “estudiosos”
locales del tema coinciden en que ésta se encuentra situada bajo la
superficie marina, a una profundidad tal que resulta imposible para
el humano acceder a ella sin sofisticados equipos de inmersión. En
cuanto a la ubicación exacta de estas instalaciones existen varias
teorías, entre las más aceptadas están aquellas que plantean que
esta base está asentada en el lecho marino, a unos 80 Km de la costa
de Cd. Madero. Otras teorías más audaces, como la del ingeniero e
investigador Alberto Zecua, afirman que el reducto, formado por enormes
galerones que sirven como hangares, se encuentra alojado en la plataforma
continental (a la altura del edificio conocido como Hospital Naturista)
y que se comunicada por medio de ductos subterráneos con el Cerro del
Bernal y la Laguna del Carpintero.
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| De
manera sorprendente los reportes sobre el tema no se limitan a avistamientos
de objetos voladores, sino que llegan a narrarse episodios de los llamados
encuentros cercanos del tercer tipo, durante los cuales existe una
interacción directa entre humanos y seres extraterrestres.
Las narraciones
sobre estos acontecimientos usualmente tienen como escenario la playa
y los testimonios coinciden en que a altas horas de la noche criaturas
extrañas (a veces descritas como extremadamente altas y otras como
enanas), emergen del mar y se desplazan sobre la orilla de la playa
para después desaparecer ante las miradas atónitas de los testigos.
Sobre estos encuentros también existen reportes que hacen referencia
a pequeños artefactos aéreos (que se cree son cámaras de video) sobrevolando
esta zona e incluso, platillos voladores de un diámetro considerable
que se deslizan a alta velocidad a solo metros de la superficie marina
emitiendo luces brillantes. Sin
embargo, aunque existen cientos de relatos, así como algunas fotos
y videos sobre el fenómeno, no existen pruebas o evidencias fehacientes
que confirmen más allá de toda duda la presencia de estás entidades
en la región, y hasta que las haya, el tema seguirá siendo controversial
e irresoluble entre sus detractores y apologistas.
Posiblemente
la discusión solo terminará cuando una nave alienígena aterrice
en la plaza de armas o sobre el Quina-Dome y pequeños hombrecitos
en trajes plateados desciendan para tomarse la foto, comer mariscos
o destruir la ciudad. Pero hasta que esto ocurra, solo nos queda de
vez en cuando echarnos de espaldas sobre el techo de nuestras casas,
dar sorbos a una bebida fría y mirar las estrellas.
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