Literatura
Caída
Gamalier Saldivar



 Nov 15, 2007   


Se despertó poco antes del medio dia. Sonrió con gozo indescriptible al descubrir frente de el, a la imagen mas significativa que podía observar. El rostro de ella. Desde luego, solo ellos dos sabían que ese gesto era una sonrisa.


Ella abrió los ojos unos momentos después. No había duda de que lo de ella si era una sonrisa.

-¿Como estas?- preguntó el.


-Estoy contigo.- respondió ella, acentuando la sonrisa que lo volvía loco.


-Vamos a darnos un baño.- Le propuso entusiasmado el.


-¿Porque no te adelantas?, yo te alcanzo en un momento.


Esbozó nuevamente esa extraña sonrisa y se dirigió al baño. Abrió la regadera y comenzó a bañarse esperando que su compañera no tardase demasiado.



Mientras se enjabonaba lentamente el cuerpo, comenzó a observar en el piso algunos de sus cabellos; hacia unas semanas que había notado un ligero aumento en la caída de sus largos mechones, pero no le había dado importancia. Terminó de enjabonarse y estaba un poco desencantado, ella no había llegado aún. La extrañaba ahí con el. Bañarse con ella le producía una sensación tan placentera; era como quedar mas limpio, bañarse de verdad. Por mas absurdo que pueda parecer.


Tocaba el turno al débil cabello. Se aplicó el shampoo y comenzó a masajearse la cabeza. De pronto observó sus manos completamente llenas de sus cabellos, era una cantidad absurda, como si hubiese pasado sus manos por el piso de una estética. -¿Que carajos...?-. Se enjuago las manos y procedió a hacer lo mismo con su cabello. De pronto el piso comenzó a llenarse de su cabello. No lo podía creer. Tocó su cabeza y sintió sorprendido una calva, ya no había mas cabello. Empezó a angustiarse. Observaba desesperado como todo lo que había en el piso iba poco a poco yéndose por la coladera. Se puso de rodillas, como suplicando, para intentar detener lo que parecía imposible. Comenzó a desesperarse aun mas. De pronto la llamo -¡Ven a ver esto!-, pero ella no respondía. Comenzó a llorar, no quería perder su cabello, pero no podía hacer nada.



Justo cuando más angustiado estaba, despertó. Rápidamente toco su cabeza y se dio cuenta que aun estaba su cabello. Era ella la que ya no estaba. La tristeza y angustia con las que se había despertado permanecieron un rato mas. Se sentó en la cama y pasó sus manos entre sus cabellos y los apretó fuertemente, comenzó a llorar. Todo había sido un sueño.


Mas sobre el autor                                        Opina en el foro


este es el alt
Literatura

¡Regresan los sábados por la noche!... en la biblioteca
Celebraron a la mujer mexicana en el Metro.
Oscura visión
Déjà vu a la inversa
Ya no te acuerdas de nada
Poemas para celebrar la vida. Entrevista con Maricruz Patiño
Suma
Cuentos que luchan. Entrevista con Dan Lee
Unas mañanitas para Poe
Premios nacionales (tampiqueños) de literatura, para dos chilangos
Expediente Alanís: Contabilidad Ontológica
Conspiracy theory
Expediente Alanís: CERTERO
El príncipe feliz
Antes del ciclón
Pacheco al encuentro
"El amante", una mirada al interior
Jubilación
Expediente Alanís: MANECILLAS
Internos del área de ginecología