| MIGUEL ANGEL CAMERO |
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| Nov 24, 2007
Cuando llegué a entregar mis fotos, Adriana, Enrique y Mari Pili ya estaban en la Casa de la Cultura de Tamaulipas en la Cuidad de México terminando de acomodar las piezas, para empezar a montarlas en estas mamparas amarillas que habían dispuesto para ello.
Esta exhibición era, como me explicaba Mari Pili, una expo previa a la exposición en Chile, continuación de la Chilemexicomitología que se llevó a cabo en abril de este año en Tampico. Para mi era una idea interesante volver a exhibir en el DF, mi última exhibición en esta ciudad había sido si no mal recuerdo en 1996. En la emoción de montaje se me ocurrió la idea de hacer una pequeña crónica del evento, una crítica sería poco objetiva, porque nosotros participamos en ella. Cuando Enrique terminó de montar las piezas, en una comida les propuse que escribieran un texto con sus opiniones y comentarios al respecto. Adriana Hidalgo que es una de las más fieles colaboradoras en tampicocultural con sus críticas de artes plásticas y su sección "diarios de una mujer gris" me envió la primera reseña de esta exposición con copia a Enrique y Mari Pili. Podrán notar que la idea de Adriana fue escribir su participación a manera epistolar dirigida a un servidor, por ende los otros dos colegas optaron por hacer lo mismo.
De manera de referencia explico que el viernes 16 de noviembre del presente se inauguró la exposición "Silencio congestionado son obras: viento" en la Cuidad de México, participan en ella: Anne Peuker, Julia García de Gónzalez, Sergio Castillo, María del Pilar Hurtado, Vivian Lobato, Lourdes Arguelles, Homero Castillo, Fernando Vega y Gómez, Enrique Clausen, Jonathan Chirinos, Iván reyes, Omar Díaz y un servidor.
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| Carta 1.
Estamos solos, llegamos con toda la inexperiencia y reteniendo la información que se nos ha dado en los años de ecuación montando exposiciones.
Fue para mi muy valioso como cualquier primer paso, halagador el que tantos artistas me hayan tenido la confianza de prestarme sus piezas y de que los representara esa noche de la inauguración. Estos cuatro días de desenvolver, colgar obra, cargar mamparas, bromear con todos, perderme en la gran ciudad, saber que cuento con ustedes, organizar y delegar, agradecer los apoyos, viajar como cualquier adulto a sus compromisos de trabajo, es mucho mas que solo una expo, me abre puertas y mas caminos. Los días tuvieron sus desafios, no todo fluyó fácil, contratiempos y nervios, pero se tuvo asistencia, claro puro viejititito, familiares y uno que otro que realmente fue a ver la obra.
Comentarios sobre lo dispareja que estaban las piezas, que habia en algunos mucha calidad y en otras no tanto. Que por qué fotos y pinturas juntas, que si otras estaban horrendas y otras perfectas, las mías ni las mencionaron, por cierto. La noche terminó pronto para tanto trabajo, nos apagaron la luz como a las 9 y el vigilante serio dijo” ya vamos a cerrar”, no resongué yo también estaba ya muy cansada, de pronto me sentí como el mas viejo de los viejos, me dolía la espalda y tenía mucho frío. Pero estaba tranquila que todo hubiese salido bien.
Mas porque veinte minutos antes de la inauguracion, pili, enrique y yo veníamos en un taxi, después de tomar un te, en un lugar muy peculiar y de platicar sobre las tendencias del arte. Y pensamos que no llegaríamos a tiempo ya que salimos demasiado tarde y habia muchísimo tráfico, pero a todos les pasó lo mismo y no nos lo perdimos. Hubo momentos de coincidencias y otros en donde no nos encontramos, en que moríamos de hambre y todo parecía cerrado y confuso como el tráfico para ir al bar ese que nos querías enseñar.
Conocernos en otro ámbito, a ti con tu mal humor, pero muy simpático al mismo tiempo, la pili con sus confidencias, enrique con sus amigos de la infancia y yo sola despegada de mi familia y siempre con ataques de hambre. Me interesó mucho las exhibiciones que vi en la colonia condesa y la roma, pura obra de galerias alternativas. Cuando fui con pili al tamayo, que cuadros tan chingones. En fin, si que me cansé mucho, pero aunque sabíamos que no se vendería nada, no lo hicimos por negocio. Queremos estar presentes fuera de Tampico y para alla vamos con esto. Estoy complacida mas no satisfecha, como cada comienzo te muestra la luz pero todavia estas muy lejos de brillar.
Adriana Hidalgo.
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| Carta 2.
¿Por dónde empezar?, veamos, la exposición en la Casa de Cultura de Tamaulipas fue un tanto desalentadora, la concurrencia, lejos de ser un publico fresco y diferente, se centró en un plano donde el tiempo se había suspendido, el 85 % de la asistencia fue de personas de la tercera edad… La imagen que me había planteado sobre una exposición más dinámica, se había disuelto unas horas antes de la inauguración, cosa que no importó por lo siguiente:
Desde el miércoles que llegamos Adriana y Yo (Clausen), nos topamos con un ambiente un tanto desolado dentro de la Casa de Cultura, aunque debo admitir que la emoción por exponer fuera de Tampico, era más fuerte y aún más que nosotros fuéramos los representantes de los expositores que habíamos invitado, exceptuando a Pili y Camero que nos acompañaron el día del evento y un día antes, día en el que Adriana, con su tremenda “gracia” literalmente se moría de hambre; Camero tuvo la grandiosa idea de invitarnos a comer a un famoso bar llamado "La Ópera", tremendo error, el pinche Camero nos hizo dar la más grandiosa vuelta al centro de México, todo empezó desde que nos detuvimos en el semáforo de Eje central y Av. Juarez (Frente a Bellas Artes), la emoción de ver a los que protestaban desnudos frente al palacio, me recordó la primera visita para lograr el contacto con la Casa de Cultura de Tamaulipas.
Camero le comentaba a Pili, que le gustaría tener un panfleto que repartían algunas de las mujeres que se desbordaban en su desnudez y que si podía ir a pedirle uno, Pili segura de si, asintió aunando estas palabras -estaría padre pero tengo flojera de hacerlo- Camero, Adriana y yo soltamos una carcajada por el hecho de poder tener el panfleto de una manera tan sencilla y tan original como bajarse del carro y aceptarlo como cualquier otro tipo de publicidad que en algún momento aceptamos mientras caminamos por las calles de Tampico, cuando por fin Pili se decidió a bajar por el panfleto, se puso el verde, la ciudad se nos vino encima y perdimos la oportunidad de ver la interacción entre dos personajes tan complejos. Logramos obtener el panfleto de manos de uno de los danzantes desnudos, confieso que no hubiese aceptado el panfleto de la mano del tipo, pues era visible que cada tanto se acomodaba la figura de (no recuerdo el nombre del güey) que colgaba frente a su pene… Una vez pasado esto, Camero siguió con su frenética búsqueda de un lugar para estacionar la camioneta de su hermana, vimos uno y otro y otro estacionamiento, ninguno le pareció, entiendo la postura de él pues no era suya la camioneta donde viajábamos, pero Adriana cada vez se transformaba en algo mas amorfo (cosa que pude corroborar días después) pues padece hipoglucemia. Camerito seguía en la búsqueda de lugar, el centro de México se iba convirtiendo en un laberinto mas estrecho con cada vuelta que daba, calles cerradas, motociclistas en contra ruta, mujeres y niños gritando desde las tiendas, donde clamaban tener el mejor producto al mejor precio, Adriana se desvanecía en el asiento entre hambre y risas, Camero discutía con su Mr. Brooks en búsqueda de un lugar seguro y no dejar el carro a manos de un posible secuestrador. Pili con el semblante sereno que le caracteriza disfrutaba del zoológico en que se convirtió este trayecto, por fin al dar una de las ultimas vueltas Camerito logró salir del centro, dejamos atrás el alboroto de esas voces, que aun después de minutos resuenan en tu cabeza, son como esos anuncios subliminales, siempre te quedas con la sensación de haber querido comprar tal o cual cosa ¿para qué? para nada, solo por satisfacer una inexistente necesidad. Que buenos vendedores son en México me cae de a madre.
Al cabo de unos minutos después de burlarnos de Camero por su tremenda vuelta y de hacer algunas anotaciones sobre lo divertido que es fuera de Tampico, coincidimos en que es un excelente guía, quieren divertirse en trayectos así, busquen a Camero no los defraudará.
Paramos en un lugar llamado el Péndulo, una cafebrería muy a toda madre ubicada en la Condesa, Adriana ya casi con la quijada trabada tomó asiento esperando devorar todo lo que se le pusiera en frente, cada uno hizo un pedido de lo que se le antojó al otro, en realidad todos comimos de todos los platillos, incluyendo los postres. Todo esto cerró con una plática sobre lo que es el amor y la satisfacción sexual en los planos homosexuales y heterosexuales, junto con la forma de amar a alguien bajo circunstancias adversas, en las cuales todos podemos llegar a estar… Adriana y yo nos tuvimos que retirar, Una pequeña fracción de México, calculo unas 20 mil personas nos esperaban en el Foro Sol para ver a Soda Estéreo, se apagaron las luces la ovación de todos nos ahogó en el frenesí de voces coreando: “Te llevaré hasta el extremo, te llevaré, he, he, he, abrázame, este es el juego de seducción… así es, México, es un gran juego de seducción.
Enrique Clausen.
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| Carta 3. Que recuerde, esta es la primera vez que expongo fuera de la ciudad, tal vez tengo muy mala memoria. De lo que sí estoy segura es que esta es la primera vez que estoy presente en la inauguración de una exposición foránea donde hay piezas mías.
Tengo ya un tiempo replanteándome que significa para mi, pintar, exponer, “ser artista” y este viaje me ha hecho hacerme aún más preguntas. La experiencia en general fue amable; todos lo fueron, sin embargo admito que no dejo de sentirme decepcionada. Por algún motivo, yo creía que la exposición estaría muy llena y que venderíamos como locos, jaja, (supongo que eso deseamos todos en el fondo, y otros como yo, hasta en la superficie) Pero ni hubo mucha gente, ni vendimos nada. Adriana, Miguel Ángel, no sé si Enrique (no se lo he preguntado) piensan que con salir es suficiente. Sin embargo en mi mente no deja de girar la idea de que deberíamos de poder vivir de ello pues de lo contrario esto se convierte en un pasatiempo bastante caro.
Claro, entiendo que la venta de arte tiene un mercado muy reducido, pues vivimos en un país donde la gente tiene necesidades realmente importantes y pocos disponen de dinero para comprar “arte”. Sin embargo, mi percepción es la de haber sido ignorados tal vez por ser de provincia, o tal vez (me cuesta escribirlo) por ser no muy buenos. Y creo que entonces solo nos quedan dos vías: la primera implica analizar que es lo que queremos como artistas y trazar un nuevo camino para lograrlo . Y la segunda implica una mayor crítica y autocrítica, pues otra cosa que he observado es que los Tampiqueños somos todos ya artistas “hechos” y la mayoría se ofenden cuando alguien expresa una opinión negativa de su trabajo, todos queremos defender a capa y espada nuestras obras, aún cuando muchas de estas son horrorosas. En fin, yo diría que mi experiencia de esta exposición ha sido positiva, pues aunque decepcionada me obliga a replantearme mi camino y ha reconsiderar mi trabajo desde otra óptica.
María del Pilar Hurtado
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| A manera de epílogo, solo resta sumarme a ese pequeño sentimiento de insatisfacción que mis compañeros comparten. Es cierto, fuimos bastante ingenuos al pensar que la Ciudad de México nos iba a recibir con los brazos abiertos y con la chequera en mano. Cuando yo me fui de esta cuidad, veladamente se sabía que el sistema de galerías, los museos, los círculos de artistas, incluso las becas del fonca, están en manos de pequeños grupos que cuidan y promueven a sus colegas. y amigos Que entrar a tales círculos solo es posible con ayuda de alguien del interior, de conocidos , de "palancas". Es posible que desde mediados de los 90 poco haya cambiado. Definitivamente creo, y Adriana, Mari Pili y Enrique no me dejarán mentir, es posible la casa de la cultura de Tamaulipas en la Cuidad de México no es lugar adecuado para la venta de obra. Pero eso ¿acaso nos ha importado?
Miguel Angel Camero.
PD. Por cierto algo bueno salió de este viaje, pero no lo comentaremos no vaya siendo que se cebe...
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