| Josue Picazo |
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fotos: JOSUE PICAZO
Sobre lo ocurrido en la Cumbre Tajín 2008, el jueves 20 de marzo
Papantla, Veracruz
Quizá en el segundo día de actividad de la Cumbre Tajín la oferta musical no haya sido lo mejor, no obstante, la anunciada presentación de la cantante Alejandra Guzmán motivó el arribo de varios miles de visitantes, desde adolescentes fashion hasta abuelitas con zarape y bebés en carreolas.
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Para quienes optaron por la pasividad de la meditación y el descanso bajo la sombra de algún árbol en un punto cualquiera de las diecisiete hectáreas del Parque Takilhsukut, hubo pocas razones para acercarse al Nicho de la Música. Sin embargo, a media tarde, resultó francamente irresistible no ser atraído por el rasgueo vertiginoso de las jaranas y las voces que poderosas cantaban El Cascabel, son imprescindible del repertorio jarocho.
Se trataba de Los Cojolites, una de las agrupaciones emblemáticas de la renovación del son jarocho, que había puesto a bailar al público, el cual coreaba “luna negra, color de tu madre…”, olvidándose por unos minutos de la ansiosa espera que los mantenía apretujados desde temprano para estar más cerca de su cantante preferida.
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Pero la energía del sonido tradicional interpretado por los enérgicos Cojolites convenció a la audiencia que animosa pedía otro son más, claro que para hacer volver a los músicos algo tan sutil como el “otra, otra” de poco serviría, por lo que, a la voz de “culeros, culeros”, los músicos jarochos regresarían para entonar un son que más que veracruzano sonaba africano.
“Tengan cuidado con lo que piden, si nos piden otra, nos amanecemos”, advertían al público.
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Finalmente la gente los dejaría ir y su sitio sobre el escenario sería ocupado por los regiomontanos del Sonidero Nacional, agrupación cuyo sello distintivo es la fusión de ritmos, entre los que predominan el hip hop y la cumbia.
Al grito de “Ruido, ruido, ruido” los del Sonidero Nacional lograron animar a la gran masa que bailó durante casi todo el concierto con el sonido de los sintetizadores, el bajo, la guitarra, el acordeón y las percusiones.
El ambiente cumbianchero logró convertir al Nicho de la Música en una enorme fiesta, como una celebración de quinceaños pero masiva, en la que se rompió la barrera que divide a los músicos del público cuando cuatro chicas fueron invitadas a subir al escenario para convertirse, al menos durante el concierto, en las bailarinas del Sonidero Nacional y ser candidatas al primer Premio Señorita Cumbre Tajín.
La improvisación y el desmadre fueron los ingredientes de este concierto en el que presentaron arreglos de canciones como “Pobre de ti” de Tijuana No, “Cumbia lunera” de El Gran Silencio, “Destination Canabria” de Alex Gaudino, “Sumidero Nacional” de Celso Piña y “Mentira”, la cual fue anunciada como un “homenaje al maestro Manu Chao”. |
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Para quienes optamos por no quedarnos a la presentación de Alejandra Guzmán, la opción fue el Nicho Ritual —antes llamado Chill Out Room—, amplia carpa ambientada con motivos indo-budistas, plantas y flores artificiales de colores fluorescentes y un set de iluminación capaz de alucinar a cualquiera.
La agrupación Namasté Experience Ibiza, que además es la encargada del diseño y la producción del Nicho Ritual, llenó el espacio de ritmos tradicionales de distintas regiones de África, Medio Oriente y Europa.
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Cerca de la media noche, para combatir el insólito frío que se sintió en pleno inicio de primavera, un guitarrista de larga cabellera subió al escenario para realizar un live act y poner a danzar hasta a los más somnolientos con su vertiginoso psyco.
Afuera, millares de personas intentaban volver a sus hogares. La espera no fue tan mala bailando en el alucinante frenesí electrónico.
Publicado: 22 de marzo de 2008
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