Migrant Mother de Dorothea Lange, Nipomo, California,
March 1936
“La única
experiencia unificadora, innegable compartida por mujeres y hombres se centra
en aquellos meses que pasamos dentro del cuerpo de una mujer desarrollándonos”.
Adrienne Rich
La vida humana en este planeta nace
dela mujer y la maternidad, quiérase o
no, es uno de los valores más importantes dentro de la sociedad, aunque quizá
sean escasas las personas que reconozcan que ésta se ha conquistandopoco a pocoa través de un rito físico, psíquico y después aprendiendo a criar a los
hijos, lo cual no se sabe por instinto, contrario a lo que se dice.
La crianza se va realizando por ensayo y
error y muy pocas madres tienen el privilegio de salir bien libradas de tan
complicado papel a pesar de los empeños por funcionar de la mejor manera. Lo
que es un hecho, es que cadauno de nosotros
somosdueños de la relación o de la no
relación con la madre y gran parte de nuestra conducta afectiva dependerá de
cómo esta interacción (sobre todo en los primeros años de vida) se haya dado.
Todas las civilizaciones, desde la
aparición del hombre sobre la tierra hasta nuestros días, se han ocupado del
tema de la maternidad, el cual ha sido abordado desde ángulos diversos según
las tradiciones y costumbres propias de la región y la época. Las coincidencias
radican en que todas las culturas conceden un lugar especial a las mujeresjóvenes, a las muy viejas, a las solteras, a
las estériles o a las que están en el proceso de ser madres.Este poder presenta dos aspectos
fundamentales: La energía o capacidad biológica para concebir y alimentar la
vida humana y el poder mágico con que los hombres han revestido a las mujeres,
visualizándolas como diosas o como serestemibles que pueden abrumarnos (en el mejor de los casos) o llegar a
destruirnos aunque suene paradójico después de habernos dado parte de la vida
física.
Migrant Mother de Dorothea Lange, Nipomo, California,
March 1936
Por otro lado, todos sabemos que la
capacidad de contener, cuidar, amamantar o el llamado “instinto materno”, no
depende de la fecundidad de las mujeres, ni de la cantidad de hijos que puedan
biológicamente tener, sino de algunas características de personalidad que no
todas poseen.
Ante tan complejay a la vez tan natural condición humana,
resulta fácil entender por qué casi ningún artistaha podido escapar a la interpretación del
tema de la maternidad,abordándolo desde
su propiavisión y experiencia.
Quizásean estos seres hipersensibles
los que —pese a su tendencia a la idealización— han podido enfrentar con
valentíay autenticidadlo que realmente vivenciaron como hijos y lo
que han podido observar a su alrededor. Sin embargo, el precio social que se
paga por atreverse a manifestar honestamente los sentimientos llamados
“oscuros” (dolor, agresión, resentimiento, angustia, protesta, inconformidad,
etc.) es alto y nada bien visto dentro de una comunidad acostumbrada a que le
muestren, de preferencia, la imagen “inmaculada” de una madre.
Elartista que se anima a romper con los esquemas y las normas será siempre
repudiado por las mayorías que se empeñaran en tapar o al menos disimular lo
que ponga en evidencia el valor “intachable y bonito” de la maternidad.
Drought Refugees de Dorothea Lange,Oklahoma, Blythe,
California, 1936
Lo que resulta absurdo en estos tiempos es
cubrir el sol con un dedo, ponderando solamente las imágenes estáticas,
rozagantes y “felices” de madres e hijos, como si la practica de la maternidad
no fuera parte de lo humano imperfecto que obliga a la madreconsciente a moverse continuamente, buscando
formas de supervivencia junto a su hijo a fin de sobrellevar las diversas
etapas de su desarrollo fisco y emocional.
Estas imágenes ligeras sólo fomentan la
comercialización de una maternidad idealizada y bastante irreal en países como
el nuestro, en que la miseria campea y reina sobre todo entre nuestras
comunidades indígenas. Las madres todas pueblan la tierra: feas o bonitas,
pobres o ricas, citadinas o rurales, malas y buenas. Todos nacemos de mujer.
La historia de las artes plásticas, está
llena de obras que abordan el tema de la maternidad desde diferentes puntos de
vista según la sensibilidad y capacidad de sus autores. Así, podemos encontrar:
obras místicas, profanas, fuertes, frágiles, testimoniales, ligeras,
dramáticas, superficiales, efímeras, permanentes, emotivas, intelectuales,frías, cálidas, profesionales,
experimentales, adultas, infantiles.
Sería
recomendable pues, abrir los ojos sin prejuicio a todas las manifestaciones
artísticas, con el fin de establecer un criterio propio respecto a lo que pueda
verdaderamente gustarnos o comunicarnos algo significativo.
Mother and Children de Dorothea Lange, Tulelake, Siskiyou County,
California, 1939
Los conceptos
de “belleza y fealdad”, seránsiempre
relativos y dependientes de los valores individuales, las experiencias, los
afectos, las culturas, las razas, las épocas, las modas. Lo que importaría en
última instancia es no abandonarla
búsqueda de una estética personal, basada en la flexibilidad y adiestramiento
de nuestros propios sentidos, así como el cultivo continuo del espíritu
creativo.
El lenguaje de la imagen por ser
inmediato, suele entrar más directamente en la sensibilidadde los hombres, contribuyendoal enriquecimiento de nuestra sensibilidad
espontánea, pero también muchas veces contaminando la propia capacidad de
percepción.
A nosotros es a quien nos corresponderá el
estar alertas, elegir, diferenciar y discriminar.
La libertad y el gusto, son atributos
fundamentalmente humanos y con ellos podemosatravesar las aguas profundas de la expresión artística verdadera.
Seamos un poco rebeldes y no aceptemos lo que
se nos da superficialmente.