Affair Cultural
Los insospechados hilos de la tampiqueñidad
Josue Picazo


ARKADIUSZ SEDEK


La semana pasada, la ciudad recibió la visita de la bella actriz, cantante y -¿por qué no?- maestra de la lengua polaca Alicja Bachleda-Curús, quien viajó desde su poscomunista patria para visitar su tercermundista lugar natal, es decir, el ya vilipendiado Tampico.

Con su joven belleza, la tampiqueña-polaca arribó al aeropuerto “Francisco Javier Mina” motivada por la idea de celebrar sus primeros veinticinco años de vida en el lobby de Cinemas Henry –pues no a cualquiera se le concede ese honor- y recibir un reconocimiento por su carrera desconocida –al menos en este lado del mundo- de manos de algunas señoras, entre quienes se encontraba ni más ni menos que la diputada local Magdalena Peraza, la misma que lanzó la “no iniciativa” de poner implantes anticonceptivos en adolescentes. ¡Doble honor pues!

Durante su estancia en el puerto y en el aeropuerto, además de los sitios de interés turístico mundial que no debió haber pasado por alto como la barda de las tortas de la barda o el tranvía que en realidad es un camioncito disfrazado, se tomó un tiempo para hablar con la prensa local sobre lo que significa “ser de Tampico” –y nosotros nos tomamos un tiempo para leer lo publicado.

Conmovidos por sus palabras y su melancólica mirada de doncella medieval, nos dimos a la tarea de documentarnos a profundidad sobre las actividades que esta tampiqueña perdida en la vieja Europa ha desempeñado en este cuarto de siglo durante el cual el planeta ha tenido la dicha de tenerla entre sus casi seis mil millones de habitantes.

Convencidos de que no hay nada más inmediato que el lenguaje gráfico, a continuación presentamos una serie de imágenes, portafolio weberiano, con los pertinentes pies de foto para el mejor entendimiento de su contenido.

Esperamos que Alicja haya partido de este puerto con la idea de que México no es sólo “Amores Perros” -película que le dio “la primera idea vívida” sobre el país en que nació, según dijo a la prensa- y que cuando logre aprender español lea éste y otros materiales publicados en su queridísima ciudad de los perritos de agua.

Hasta su lejano país donde agüita significa vodka y vodka significa vodka, enviamos de parte de realizadores y visitantes de Tampicocultural un cálido abrazo de verano porteño a nuestra Salma Hayek de Varsovia que con su sola presencia nos reveló los insospechados hilos de la tampiqueñidad repartida por el mundo.


Desacostumbrada a las implacables altas temperaturas de su huasteco lugar de origen, en cuanto comienzan a derretirse las nieves del invierno polaco la Alicja se despoja de sus abrigos de oso pardo para ponerse fresca. ¡Pobrecita!


La Alicja y su manager al llegar a Tampico cuando la actriz intentó opinar ante los medios de comunicación sobre los pormenores del Tratado de Varsovia.


Alicja al enterarse que la promoción de “auto sardina” de Cinemas Henry no aplicaba el día de su cumpleaños.

“Trade” es el nombre de su doceava película, la primera que realiza en Estados Unidos. En la foto, Alicja termina de poner el toque globalizador al tema de la película: el tráfico sexual de personas.


Alicja Bachleda, en mayo de 2005, durante la realización de su último disco de título incomprensible en el que grabó doce canciones de un conocido personaje polaco Wladyslaw Szpilman, mejor conocido como “el pianista del ghetto de Varsovia” (sí, el de película).


Ya sea en revistas frívolas como suponemos que son las ediciones polacas de “Glamour” y “Gala”, o en serias publicaciones como “Polityka” – el equivalente polaco de ¿Proceso?- la Alicja ocupa aunque sea una pequeña parte de la portada, como en el número especial de “Polityka” donde comparte el espacio con personajes como Vargas Llosa, Sarkozy y burócratas de Polonia de los que afortunadamente nunca sabremos el nombre.


Incluso en sus participaciones en los programas de TV de Polonia, Alicja se muestra orgullosa de su origen tampiqueño. En esta imagen, vemos cómo difunde exclamaciones tan propias de la región como “¡ala…!”


“¡Oh, me olvidé del Adagio sostenuto de la Sonata para Piano n.14 en do sostenido menor Op.27 n.2 Moonlight de Beethoven!”, parece exclamar en esta imagen la Alicja durante su interpretación de una refinada joven de la nobleza polaca decimonónica en el filme Pan Tadeusz (1999, Polonia, dir.Andrzej Wajda).


En Wrota Europy (1999), una de sus primeras películas, Alicja encarna a una enfermera polaca de esas que han hecho resistir a los ejércitos en medio del hielo en cualquiera de las tantas guerras desatadas por aquellos rumbos…







Publicado: 21 de mayo de 2008

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