| Aniria Nava/ D. Valderrama |
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Oct 2, 2006
De repente pienso que la genialidad –la construida- es solo un acto de entrega y aferramiento cuando el resto del mundo sigue diciéndote que estás loco.
Por suerte, para concretar mejor este tipo de ideas, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Miguel Rodriguez Sepúlveda (Tampico. México. 1971) y Fernanda Mejía (Bogotá. Colombia. 1972) un par de jóvenes artistas, que con la impartición de su Clínica Intensiva de Proyectos Fotográficos, en el Espacio Cultural Metropolitano, nos han venido a plantear cuestionamientos tan simples como determinantes para todo creador de la localidad.
El principal elemento de la clínica fue la reflexión. Cada uno de los participantes, que tuvo la certeza de tomar el curso, se vieron inducidos a escarbar en lo tórrido de sus pensamientos, –Ahora si, todos vamos a pensar detenidamente porque hacemos las fotografías , que intensión hay atrás de cada imagen, y una vez establecido esto hay que hacer la pregunta ¿Logramos comunicar lo que queremos?- Otro de los puntos importantes fue hacer conciencia de los elementos que utilizamos para comunicarnos , así como de su connotación histórica –¡Oh si!, Dios sabe que no podemos hablar de romance cuando nos referimos a la imagen de un corazón de cerdo sangrante- por dar un ejemplo.
Fueron cinco días intensos en donde en medio de comentarios y exposiciones, a manera de consejos para aprender a vivir del arte, Miguel y Fernanda nos invitan a investigar y estudiar lo que se está haciendo en el mundo siempre evolutivo del arte.
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La Entrevista -versión video-
Por medio de este curso se pretende ofrecer herramientas para que todo creador expongan con mayor efectividad sus ideas ¿Al fin y al cabo siempre se busca exponer para tener cierta aprobación?
Fernanda: No necesariamente, en el caso del arte siempre ha habido un montón de rupturas, por ejemplo, los impresionistas fueron rechazados por el salón oficial.
Miguel: De hecho, ese termino de impresionistas era mas que nada peyorativo, un nombre que un crítico hizo hacia las obras, diciendo que no se trataba de nada y solo eran impresiones.
Fernanda: Dentro del espíritu de la humanidad siempre está eso de buscar romper con las cosas preestablecidas.
Para ustedes ¿Cuál es el valor de exponer?
Fernanda: Uno hace las cosas para mostrárselas a alguien, tiene que haber interlocución, tiene que haber un espectador; no necesariamente tiene que ser exponer en la sala del museo, en la sala de la galería, porque hay muchas opciones; vivimos en un mundo que nos ha dado muchas cosas, entonces puedo poner mis cosas en Internet, puedo subir mis videos a youtube, puedo mandarlo a todos los correos electrónicos que tenga. Hay muchas opciones, porque creo que si hay una necesidad comunicativa. Los que escogemos el arte como el camino, si tenemos una necesidad de comunicación y de decir muchas cosas.
Miguel: Uno no hace las cosas para guardarlas debajo de un colchón...
Fernanda: No es para guardarlas, si hay una necesidad de mostrarlo, que haya una interlocución, que pase algo con eso. |
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Aquí en Tampico ¿Qué inquietudes han visto?
Fernanda: Lo que me ha sorprendido es que hacen muchas cosas por encargo, la exposición de los autorretratos, la exposición de la lotería, etc.. Las cosas que nos han mostrado súper concretas han sido porque hubo una exposición o un evento y entonces pudieron concretar una idea porque había que presentarla, pero decir "A mi me interesa... las marinas y los barcos, las gaviotas y el mar y tengo toda una serie porque me laten mucho" no, por decir un ejemplo.
Es que hay tantas cosas que ya han sido hechas, que solamente es cuestión de revisar la historia del arte, ni siquiera es cuestión de ser geniales, ni de inventarse el agua tibia, ni nada por el estilo, es solamente echarse una revisadita en los libros; y darse cuenta de que, en una oficina o en un departamento puedo hacer una exposición y puedo invitar a un montón de gente, y no hubo la necesidad de ir a pedirle permiso a nadie, simplemente si tengo los recursos lo hice. Si me interesa el preformace esta la calle.
Cosas buenas que han pasado en el arte, y hay que agradecérselos a todos estos artistas, es que no tenemos que hacer cosas bonitas, no tenemos que ser complacientes; entonces ¿por qué estar preocupados porque a fualnito le guste?... ya en el mundo real tenemos que estar sujetos a un montón de reglas y normas ¿Por qué en este pequeño espacio que yo mismo me financio debo entrar en esa rutina de la complacencia?, es absurdo.
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