Crónica sobre la participación del Grupo de Teatro A-Tar en el Festival Cultural “Romerías de Mayo”, realizado el mes pasado en la ciudad de Holguín, Cuba. Los teatreros tamaulipecos presentaron la obra “Frida. Asesinada por la Vida”.
Después de enviar todo lo necesario y haber sido invitados para asistir, el día 2 de mayo Sandra Muñoz (la actriz) y yo salimos de Tampico rumbo a la ciudad de Holguín, Cuba, para participar en las Romerías de Mayo. Con un montón de dudas y con mil historias negativas que daban interminables vueltas en mi cabeza, la aventura comenzó.
Todo el vuelo Tampico-México y la espera en el aeropuerto en el DF, mientras Marcial (el director) completaba el grupo, sirvió para alimentar más nuestra incertidumbre intercambiando historias como si fuéramos adolescentes, sugestionándonos frente a una fogata con historias de terror. De cualquier forma y para sentirme más seguro llevaba unas latitas de atún y de pollo, además de mis galletitas de avena.
Al llegar Marcial, fuimos al mostrador de Mexicana con nuestras visas cubanas que nos habían enviado por internet con la idea de evitar contratiempos en el aeropuerto pero, oh sorpresa, en Cuba no se había notificado a la aerolínea acerca de nuestras visas, así que tuvimos que pagar por ellas en el aeropuerto (primer punto negro del viaje).
Llegamos a la tierra de Fidel y mi corazón latía tan fuerte que casi se me salía del pecho pensando que en cualquier momento pisaría alguna cárcel debido a mis latitas de atún. Pero nada, el paso por migración sin problemas y el paso por aduana… ¿Cuál paso? Ni nos revisaron.
En el aeropuerto en La Habana nos esperaban ya Alexander (el amigo de un amigo, ya saben), quien nos iba a hospedar en su casa esa noche, ya que según el plan original saldríamos rumbo a Holguín por la mañana. En realidad no sabíamos nada al respecto de ese vuelo, ya que el dato nos lo proporcionaría el contacto que teníamos por internet de las Romerías, pero salimos de Tampico y el dato nunca llegó así que nos fuimos a la buena de Dios o sea, a ciegas; pero en el aeropuerto estaban también dos chicas de las Romerías con la misión de recibirnos y darnos las siguientes instrucciones: Abordar el avión rumbo a Holguín que partiría a las 6:30 AM del día siguiente para así poder llegar a tiempo y participar en el desfile inaugural.
Sin embargo, para que eso fuera posible teníamos que estar a las 4.30 am en el mostrador de Aerocaribbean y recoger nuestros boletos. ¿Simple no? Tan simple como que ese mostrador se encontraba en otro aeropuerto y como en ese momento eran las 11:45 PM pues no había otra opción que treparnos en un taxi y dirigirnos pa’allá y quedarnos sin dormir o dormir sobre un cómodo piso de mosaico.
En fin llegamos, y como nosotros había más gente esperando la hora para lanzarse a sus destinos. El lugar es como una de nuestras centrales -quiero decir con esto que estaba bastante bien, además muy limpio como todo el país (hablo de Cuba , no de nuestro país). Buscamos un lugarcillo para atrincherarnos y esperar. Entonces el hambre comenzó a hacer de las suyas; miramos en todas direcciones y nada, no veíamos ni maquinitas, ni un oxxo cubano siquiera, no veíamos nada. Entonces recordé mis latas de atún y como si fuera mole de olla nos cenamos dos con galletitas de fibra al final a manera de postre.
Las horas siguientes sin dormir fueron, como se imaginan, eternas. Mirando los mismos cuadros, aprendiendo de memoria el mapa de la isla, viendo gente entrar y salir. Matando el tiempo a oscuras llegaron las 4:30 AM y todo lentamente comenzó a funcionar. Nos paramos junto con un mar de gente frente al mostrador de Aerocaribbean decorado con unas palmeras muy naif bastante coloridas que invitaban más a pedir un mojito que un boleto. Entonces nuevamente la misma sorpresa: Nuestros nombres no estaban registrados, o sea ,no había tales boletos…
Con caras de angustia nos dieron las 6:20 AM observando la llegada de la gente a la fila que parecía no terminar nunca. Hasta que pasó el último y después de unos laaaargos minutos que la señorita aprovechó para irse a hacer no sé que cosa, nos vendieron nuestros tres boletos (justo los tres lugares que habían sobrado) y que tontamente compramos solo de ida.
A las 6:35 AM abordamos un avioncito de facha bastante “experimentada” (léase viejo) pintado con motivos caribeños (justo como el mostrador) y con las hélices como si fueran las hojas de unas palmeras. Para nuestra gran sorpresa, no sentimos ni el despegue ni el aterrizaje y el vuelo de una hora y cuarenta minutos fue de lo más placentero.
Después de unas gotitas de sueño pisamos tierra holguinera, lo que procedía era descender del avión. Ahí estaba Clarol, una chica muy guapa amable y sonriente quien era el contacto vía telefónica e internet con las delegaciones de México y que venía para llevarnos en un transporte al “centro de mando” ubicado en el centro de la ciudad. Durante el viaje Clarol nos platicó de la tradición de las Romerías de Mayo (que encontrarán en http://www.radiohc.cu/espanol/turismo/kaleidos- copio/romerias1.htm y que será más claro leer ahí que si yo lo describo), nos dio un panorama general de la fiesta y nos prometió que no tendríamos problemas con el regreso a la Habana la siguiente semana (buen chiste). Después de unos quince minutos de viaje llagamos al centro de mando en donde se concentra todo lo que se refiere a la organización e información de las romerías. Este centro llamado Centro de Arte Caligari es el lugar en donde se reciben a los participantes. Ahí nos dio la bienvenida una chica de “protocolo”, Yunisleisy –Yuni, como la llamaríamos-, que sería nuestra acompañante durante toda nuestra estancia en la Ciudad de los Parques (así se conoce a Holguín).
El edificio del Centro de Arte Caligari se une con uno contiguo en el que se encuentra la biblioteca, el cual -como toda la ciudad- se encuentra en un estado de cierto descuido desde nuestro punto de vista, sin embargo es así como aparentemente funcionan las cosas en toda la isla. Para ser más explícito, es como si estuviéramos caminando por el Tampico viejo, allá por la iglesia de las Mercedes , allá por el Hotel Galería, allá rumbo a la Isleta Pérez, con esa belleza de arquitectura pero aún mas descuidado, pero nunca sucio.
Pues bien después de visitar el Centro de Arte, en una “gua-gua” Yuni nos llevó al Hotel Pernik en donde estaban hospedados otros participantes de las Romerías (el Hotel es otro tema, es como un viaje en el tiempo, un viaje a principios de los setentas). Después de instalarnos, nos dirigimos a la calle para interceptar en algún punto el desfile, al que llegamos después de unos minutos de camino.
El desfile, una gran fiesta, zancos, vestuarios, niños bailando ballet sobre el pavimento caliente haciendo puntas, los integrantes del ballet acuático haciendo un número de baile descalzos, contingentes de países como España, Colombia, Brasil, México, Canadá, Cuba, Venezuela y otros tantos más, además de los estudiantes extranjeros en la isla que hacen presente su cultura en las Romerías durante la llamada Fiesta de los Abrazos.
Así, mezclados y participando en el desfile, llegamos hasta el parque Calixto García justo frente a un edificio llamado “La Periquera” que es considerado un monumento histórico de la ciudad
Desde el balcón principal de “La Periquera”, Alexis Triana, Director Provincial de Cultura se aventó un emotivo discurso de bienvenida y dio arranque a las XV Romerías de Mayo con un slogan que dice “ No hay hoy sin ayer” y, siguiendo la tradición, de ”La Periquera” sale el Hacha y la bandera para iniciar el camino y el ascenso a la “Loma de la Cruz”. Toda la gente del desfile y los observadores, la ciudad entera, camina hasta la falda de la loma y al llegar ahí se inicia el ascenso. Cuatrocientos cincuenta escalones (aproximadamente) ó 275 m de altura para llegar a la cima y colgar el Hacha, símbolo de las romerías.
Camino a la falda de la loma nos topamos con un lugar sobre la banqueta en donde venden “guarapo” (jugo de caña), así que al lugar al que fueres haz, lo que vieres; y oooorale, nos pusimos una guarapeta (ojo es solo jugo de caña, no tiene alcohol).
El ascenso a la loma, como el desfile, es algo muy emotivo, se siente la fuerza de la gente, la pasión, el arraigo de una ciudad que siente, así de sencillo, y no puedes más que dejarte llevar y dejarte contagiar ese espíritu y esa fuerza.
Acentos multicolores, gente que sube y que baja, el sol sobre nuestras cabezas como un sartén, y al llegar… la vista es espectacular, la ciudad de Holguín en toda su extensión, el Hacha colgada, música que se escucha a lo lejos y nos hace caminar por un sendero para encontrarnos con un grupo cantando, gente alrededor bailando. ¡La fiesta ha comenzado!
Holguín es una ciudad que tiene en bloque cinco parques o plazas en las que se desarrollan principalmente las Romerías de Mayo. La principal se llama Calixto García. También importantes para este evento son el Parque de San Isidoro o Parque de las Flores, el Parque San José y el Parque Victoria, entre otros. Además de estos parques, existen muchos lugares interesantes que se usaron como foros, por ejemplo, el café “Las Tres Lucías” -en honor a la película “Lucía” del director cubano Humberto Solas - para la proyección de cortometrajes; La Marqueta, un antiguo mercado casi en ruinas, con el cielo por techo y una plataforma al fondo pero que muy dignamente se utiliza para eventos y conciertos y espera pacientemente ser restaurado para ser sede de los conciertos que se presenten en la ciudad; la Casa de los Cumpleaños, que no es otra cosa que un lugar para fiestas infantiles; el Teatro Ismaelillo, bautizado así para recordar la manera en que José Martí llamaba a su hijo. Otros espacios que ayudan en esta fiesta son pequeños lugares como el Teatro Guiñol, un lugar cerrado y sede de un grupo teatral local; el teatro “Alas Buenas” o casa Pepe Torres, un edificio con una hermosísima terraza techada con enredadera justo sobre los espectadores, también es sede de otro grupo teatral. En estos dos últimos foros fue donde presentamos “Frida. Asesinada por la Vida” de Fernando Martínez Monroy; los dos lugares muy íntimos y acogedores en donde se ve el trabajo de la gente y el corazón para hacer teatro. Pero para conocer más sobre este aspecto de la ciudad, los invito a visitar la página http://www.baibrama.cult.cu/index1.asp.
Los tres primeros días de las Romerías son dedicados a la tradición, el cuarto día a la transición de la tradición hacia la modernidad y los últimos tres días justamente se dedican a las expresiones artísticas que hablan de la modernidad. Al final de estos días se hace lo mismo que al principio pero al revés, es decir, se baja la gran Hacha de la Loma y se lleva a la ciudad en donde en un gran desfile se lleva hasta uno de los edificios más altos de la ciudad (que no son muchos ni muy altos ya que este del que les hablo tiene ocho pisos) y una vez colgada del edificio se celebra una fiesta que dura hasta que se acaba (literalmente), que normalmente es hasta la mañana del día siguiente con grupos de rock y hip hop.
Otra cosa que nos pareció muy importante fue lo que se llama “Descargas”. Cada disciplina tiene una y funciona de la siguiente manera: por ejemplo, en teatro, se reúnen al final del día como a las once de la noche todos los participantes que hagan actividades teatrales y en una reunión de amigos dos grupos se “descargan”, o sea que hacen lo que quieran hacer, es como una noche bohemia pero en la que se involucra el quehacer artístico, es una manera de participar, de intercambiar y acercarnos a todos a través de nuestro mismo quehacer.
A pesar de que la organización del evento fue increíble y la labor de la gente de protocolo es algo que se debe agradecer, a diario nos preguntábamos acerca de nuestras “reservas” para el regreso de Holguín a la Habana y muy corteses siempre nos decían: “no se preocupen todo está resolviéndose”.
Mientras pasaban los días esa preocupación crecía pero estábamos tan encantados con lo que veíamos que a veces olvidábamos que teníamos que regresar, y así llegaron los últimos dos días, 6 y 7 de mayo, justo en los que presentaríamos la obra. Ambas funciones a las 9 PM; todo perfecto, la gente recibió muy bien nuestro trabajo, todo muy emotivo. Sin embargo, la preocupación seguía, eran las 12 de la noche del último día y no sabíamos nada de nuestra salida para el día siguiente en la mañana (igual que cuando salíamos de México). Para no hacer mas largo el cuento nos fuimos a dormir sin saber nada al respecto pero con un plan B: Si no sabíamos nada al amanecer, nos iríamos en una gua-gua (y como se imaginarán así sucedió). Así que nos aventamos el regreso a la Habana por carretera. Bastante cómodo sólo que fueron doce horas de viaje.
Llegamos a la Habana a las 9:30 PM. Un taxista nos recomendó un hotelito en La Habana vieja, así que después de conseguir un taxi oficial con cierto temor nos lanzamos para allá. Qué les puedo decir, las calles oscuras, como si anduviéramos por la Isleta Pérez a esa misma hora, así de iluminado y medio derruído pero con gente circulando como si fuera medio día.
El Hotel Lido sería el lugar donde pasaríamos esa noche. Con pasillos largos como de película de terror llegamos a nuestras habitaciones y nos fuimos a dormir para iniciar muy temprano el último día de viaje para conocer La Habana.
A la mañana siguiente sólo disponíamos de cuatro horas para recorrer la ciudad, tiempo que aprovechamos para recorrer La Habana vieja, la Catedral, algunas callecillas de la zona y, por supuesto, para tomar los tan buscados mojitos (muy recomendables por cierto) .
Así, quedan cordialmente invitados a las Romerías de Mayo, tanto como observadores como para llevar su arte. Gracias a todos los que nos apoyaron económica y moralmente