Artes Plásticas
Los hijos de la luz
Toni Guerra


Paul Gauguin, El espíritu de los muertos vela (Manao Tupapau), 1982



Quien ame el  color es quien podrá conocer su belleza y su secreta esencia, cualquiera podrá utilizarlo pero el color revelará sus secretos únicamente a quien lo ame desinteresadamente”.
 Johannes Itten.


Los colores todos son hijos de la luz y la sombra. La luz  es la madre de  ellos y ésta nos revela el alma vital de cuanto podemos  ver. El color es la vida y comunica a la forma, la plenitud, el acento y el alma.

En los vestigios de  la épocas más antiguas podemos leer o intuir al menos las emociones  y la simbología de los pobladores a través de los colores utilizados. Más de  veinticinco mil  años han pasado desde que el hombre adornó las tumbas de sus muertos con colores, signos y formas diversas; aquellos artistas utilizaban sólo el rojo-ocre, el amarillo y manganeso, posteriormente se introdujo el blanco dando con él lugar a las combinaciones y matizaciones que a su vez servirían como auxiliares de  la perspectiva primaria.

Códice Nutall

El uso del color en todas las culturas es mágico y subjetivo, por eso mismo, cada civilización le ha conferido cualidades específicas. Las asociaciones de ellos, su utilización, así como su simbología varían dependiendo de las razas, latitudes o épocas .El color ha estado íntimamente ligado al ritual y las costumbres, pero sobre todo a los afectos. ¿Quién podría negar la conmoción del hombre ante la aparición en el cielo de una corona luminosa, del astro solar amaneciendo o de la luna iluminando cualquier rincón de la tierra?

Los egipcios y los griegos sentían gran alegría ante sus creaciones policromáticas. Los egipcios, por ejemplo, observaban que durante las inundaciones anuales las aguas del Nilo que traían la vida, pasaban por un ciclo de color, haciéndose sucesivamente  verdes, rojas, blancas y negras. El  rojo era la sangre de  la diosa Osiris derramada para rejuvenecer a la tierra; el blanco, la leche de la diosa Hapi que fluía desde la Vía Láctea; el verde, el color de la vegetación en primavera; y el negro, el color de la gestación.

Pablo Picasso, El beso, 1969

Los  griegos celebraban fiestas en las cuales los dioses y diosas ostentaban colores con los que se distinguían, justamente las estaciones. La Xanthosis o el color amarillo simbolizaba a Artemisa y la primavera, la Leucosis o blancura era el símbolo de Atenea y del verano, la Melanosis o negrura aludía al invierno y a los dioses infernales, la Iosis o el rojo era reservado a Dionisio, el dios del éxtasis…

En la época precolombina el uso del rojo en las vestimentas de un personaje significaba que pertenecía al dios de la tierra, Xipe Totec, y  estaba ligado  al nacimiento del sol, a la juventud y primavera.

Franciszek Starowieyski, cartel para la obra de teatro "The loved one", 1970

En cualquiera de los casos es evidente que el simbolismo del color no es tan poco ambiguo como parece a primera vista; lo que nos lleva a plantearnos la siguiente cuestión: ¿de qué clase de color es del que se trata? El amarillo, por ejemplo, se equipara  a la alegría, a la cosecha, pero también puede ser el color de la cobardía y de la traición (a los judíos se les obligaba a usar sombreros amarillos por los venecianos y, siglos después, brazaletes amarillos por los nazis). El amarillo claro puede ser  alegre pero un amarillo pálido es símbolo de enfermedad. La relación entre un azul cerúleo y el cielo nos prometerá un bello día, el azul profundo puede simbolizar el manto de una virgen reflejando serenidad; sin embargo, si éste se desplaza al negro nos conduciría a ese estado de animo melancólico o blue.

El caso del rojo (que es el color más antiguo y poderoso de la tierra) tiene también sus ambigüedades; la sangre clara vertida por un guerrero se consideraba positiva y creadora, mientras que la oscura sangre menstrual era tachada de destructiva y dañina… La asociación del rojo con la sangre ha llevado a grandes paradojas pues se puede considerar morada del alma o vehículo de los instintos más violentos; representa el amor divino, pero también el placer sexual, la guerra y el  peligro. En otras palabras el rojo es tan contradictorio como la propia vida humana. Es el color que se encuentra en la parte alta del arco iris, se cree que es el primer color que perciben los recién nacidos, es el más caliente y cercano en cuanto la longitud de onda, el que  ejerce un mayor  impacto emocional y se dice que es el color de la magia en todos los  países. Desde el origen de los tiempos la sangre roja  contenía el secreto de la vida, ahora puede revelar el secreto del universo.




Publicado: 19 de junio de 2008


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