Hacemásde 25 milaños con el hombre de la Prehistoria, aparecen los primeros símbolos mágicos plasmados en el interior de las cuevas; desde entonces el artista ha venido buscando una organización espiritual que trascienda la vida común y funcional.
La incipiente capacidad de simbolizar se manifestaba a través de garabatos e incisiones de color sobre las superficies de la piedra. Líneas, grabados, círculos, huesos y rastros de arcilla, se muestran en las cuevas de Altamira, El Castillo y Pasiega. Estas manifestaciones solían ser simples y generalmente fragmentadas, conteniendo en las partes el significado del todo al que se referían. La mano sintetizaba al hombre y podía aparecer sola o ligada a puntos, rayas y colores. La representación de animales como: caballos, toros, bisontes o mamuts en las paredes y techos de las cuevas, eran los motivos más socorridos por el poblador de aquella época. En ese tiempo, los símbolos se empleaban algunas veces solos, pero más frecuentemente interrelacionados, logrando con ello representar algunas figuras híbridas como especie de monstruos; a estos conjuntos que combinaban diferentes símbolos con significados diversos pero que hacen hincapié en un solo significado concreto, los podemos llamar “símbolos compuestos”.
Sin embargo, es la mano impresa en las piedras quien ha sido el vínculo entre el hombre contemporáneo y el hombre primitivo. Claro nos resulta que ella -el miembro del cuerpo humano que llega más lejos- da forma a cosas y objetos (armas, utensilios, instrumentos, musicales) que confieren al hombre un poder superior a su fuerza innata. Es la mano humana también portadora de afecto o de violencia. Las representaciones abstractas en las cuevas son escasas en comparación con las imágenes directas de manos pintadas o labradas sobre la roca.
"Cueva de las manos", Patagonia, Argentina
Actualmentemuchos de los signosy formas abstractas que aparecen en las pinturas de las cuevas siguen sin descifrarse y no permiten extraer conclusiones seguras. Dentro de estas formas, es el círculo la más longeva, mostrándose en una asombrosa variedad de tipos como: bolas de piedra, cúpulas, perforaciones, anillos, lozas circulares, puntos o discos de color. Su significado es plural, pero siempre guarda relación con el deseo de procreación o fertilidad. Es probable que la forma esté inspirada en el sol de quien dependía todo lo vivo. El círculo perfecto ejercía ya un poder mágico entre los primeros pobladores de la tierra.
Actualmente el hombre se encuentra desasido, quizá más sólo que nunca y menos fuerte; a diferencia del homo sapiens, la magia, el rito y la religión ya no le sirven de abrigo ni de coraza. Sin embargo, continuamos inmersos en el simbolismo y en la continua renovación del discurso plástico introduciendo nuevos materiales y formas que nos signifiquen.
La abstracción y la simbolización fueron, siguen y seguirán siendo elementos constitutivos de las artes plásticas sin distinción de épocas ni razas.
Pintura rupestre, Norte de África "Transverse Line", 1923, Wassily Kandinsky
Debemosa artistascomo: Kandinsky y Klee el habernos abierto con sus obras nuevas panorámicas que poco a poco nos permitan comprender la concepción espacial del arte primitivo.
Los símbolos de hoy, aunque anónimos, no por ello resultan menos atractivos o intrigantes. ¿Podrían ser estos el resultado de un proceso regenerativo o el escape a la tecnología abrumadora de las sociedades “modernas”? ¿O tal vez ser ellos mismos los que sirvan para rescatar “un conocimiento” previo e inexplicable, aparentemente sepultado en las profundidades de la conciencia humana?
Las cuevas propician la revelación de los secretos del mismo hombre y cada ser creativo -independientemente de las épocas- debiera poseer alguna.
Es necesario, entonces, estudiar abierta y generosamente las manifestaciones del arte contemporáneo junto al de las cuevas de la prehistoria ya que con seguridad encontraremos entre ambas, más afinidades que diferencias. El problema para el espectador -si se le puede llamar así- , consistirá en saberse ligar por medio del inconsciente a las formas constantes que han prevalecido a través de las épocas por más distantes que nos parezcan; por otro lado, se hará también casi indispensable buscar en la propia memoria corporal las resonancias que nos unen y articulan como humanos sabiéndonos tan frágiles y sensibles como aquellos que nos antecedieron, tan cercanos y tan ajenos a la propia naturaleza que nos ha tocado gozar y sufrir sin importar distancias. El hombre jamás perderá su capacidad de asombro mientras esté presente en la vida.
La sangre continua con su rojez y el sol todavía forma el círculo perfecto. ¿Será entonces tan grande el espacio que nos distingue?