Teatro
Un concurso, dos obras.
Emilio Benavides


"La Casa de Bernarda Alba" Foto: MIGUEL ÁNGEL CAMERO


Por causas de fuerza mayor solamente vi dos obras del Concurso de Teatro Rafael Solana 2008. Una, la que abrió el diluvial evento el jueves 3 de julio en Ciudad Mante, curiosamente llamada “El último recuerdo”, escrita por Adrián del Ángel Juárez, dirigida por Omar Guajardo; obra de Reynosa que concursaba como “obra original” en el renglón de la dramaturgia, ya la comenté aquí mismo, y en vista de que este renglón se declaró desierto, seguramente por la baja calidad de las obras (habiéndose repartido el premio en efectivo correspondiente entre dos niños actores), sobraría cualquier comentario adicional.

La otra obra vista, de Ciudad Victoria, “Cúcara Mácara”, de Oscar Liera, con dirección de Carlos Valdez, da oportunidad para hacer algunas reflexiones, pues Carlos Valdez tiene reconocimiento como director teatral en nuestro estado y además tuvo una participación destacada en el Rafael Solana 2007 celebrado en Tampico con una obra cuyo tema del SIDA fue abordado con efectividad actoral por Martín Salceda Vazquez, que obtuvo con ella el premio como mejor actor.

Los que nos interesamos en estos menesteres, cuando menos yo, calculábamos que la lucha cerrada en este último “Solana 2008”, se daría entre Tampico, Ciudad Victoria y Reynosa, o, lo que es lo mismo, entre Sandra Muñoz, Carlos Valdez y Arturo Honorio, aunque éste último concursaba también en el desangelado renglón de “obra original”; ya sabemos lo que ahí sucedió. En cambio, Carlos Valdez participaba con la famosa y denostada “Cúcara Mácara”, del terrible Oscar Liera, la cual había verdadera expectación por ver y que fue aplaudida a rabiar por una buena parte del público presente, totalmente de acuerdo con el Ministro (Radamés Olmeda Cepeda), cuando, al final, comenta que no ve por qué se piensa que hay separación entre la Iglesia y el Estado, ya que ambos son iguales (de corruptos).

"La Casa de Bernarda Alba" Foto: MIGUEL ÁNGEL CAMERO

Esta farsa de Óscar Liera ridiculiza comportamientos eclesiásticos criticables, entre ellos el de la invención de un milagro y culmina con una orgía en la que el Obispo (Luis Jorge Mata Alvarado), totalmente desnudo, fornica con una monja cuyo nombre no aparece en el programa, lo que provoca el comentario del Ministro consignado arriba, por lo cual se comprenderá el tipo de farsa que es. Pues bien, esta farsa es actuada... ¡en farsa! por los actores del Colectivo Trueque, redundancia que logra el rechazo no del tema ni de la anécdota de la obra, muy bien desarrollados por el autor, sino de la puesta en escena del grupo.

Desde mi humilde punto de vista, en “Cúcara Mácara” se lograría proyectar el tema con intensidad dramática si las actuaciones fueran contenidas. Desbocarse en el escenario no es siempre la mejor solución, y creo que eso pasa también en cierta manera en la puesta en escena de “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, montada por el Grupo de Teatro del Metro, con dirección de Sandra Muñoz. He de aclarar que los comentarios sobre esta obra los escribo a partir de la función de su estreno en el Espacio Experimental del Metro, pues la escenificación realizada en Cd. Mante, dentro de la programación del Solana 2008 no tuve ocasión de verla, entonces es bajo esta advertencia que vierto estos comentarios alternados sobre ambas obras, ya que creo que comparten ciertas características.

Por ejemplo, creo que ambas obras tienden a lograr un impacto muy fuerte en el espectador, a mantenerlo en tensión continua, “con el alma en un hilo”, diría, usando la conocida pero certera frase, así que las “actuaciones”, en el caso de “Cucara Mácara”, desbordan desproporcionadamente lo que en el texto es una farsa desbordada, logrando, en cierta manera, anular su efectividad. Con “La casa de Bernarda Alba”, obra archiconocida que podría definirse como un clásico moderno, sucede que la chatura de muchas escenificaciones mediocres, o menos que mediocres (su desarrollo lineal hace que cualquier aficionado se atreva con ella) crea un rechazo al deber de tener que verla de nuevo, como cuando uno se dice: “qué lata, tener que ver de nuevo Vaselina”, y en secreto lamenta uno su desacato, y de pasada el desacato de los directores aficionados que perpetran tales sacrilegios teatralmente hablando.

"La Casa de Bernarda Alba" Foto: MIGUEL ÁNGEL CAMERO

No es el caso de la “Bernarda” del Metro, en la que hay una verdadera puesta en escena, respaldada por un intenso trabajo de taller, el cual se ve en el alargado escenario en el que se desenvuelve en esta ocasión la obra, vista por el público desde ambos lados de su longitud. La cercanía con que vemos las acciones y los gestos de los actores de Sandra, lo vertiginoso de tales gestos y acciones, el vestuario a la vez austero y sugerentemente erótico, la dinámica uniformidad del conjunto, el uso atípico de las sillas, el reparto alterno (hombres y mujeres en una obra de mujeres), todo ello tiende, tal vez, a desnudar la hipócrita pacatería, el inhumano encierro en que vegetan las hijas de Bernarda. La violencia la vemos aquí como si fuera de nota roja. Alarma la violencia de Bernarda. Las mujeres parecen las furias del teatro griego que acosan implacables a Orestes y los hombres-mujeres lamentablemente, en este caso, no llegan a emparejarse con ellas, y en su desesperado intento llegan a rozar el ridículo. Las excepciones, para mi gusto, fueron Víctor Zavala en el papel de Bernarda, austero y contenido como no lo había visto en las anteriores obras del Metro, así mismo Adriana Sandía se vio más dueña de su personaje, ya que en los anteriores se excedía, sobre todo en el de “Bodas de sangre”, y Orlando Villanueva, que con un timbre terso de voz, lograba mostrarse tranquilo en su papel de Martirio en aquel mar borrascoso de pasiones desbordadas, y creo que con esta palabra, “desbordadas”, puedo unir ambas obras: “Cúcara Mácara y “La casa de Bernarda Alba”, en su frenético intento, según yo, de ser sobre todo fuertes, muy fuertes. Hay que sacar partido de la lección magistral de teatro que nos dieron los actores de Peter Brook.



Publicado: 5 de agosto de 2008











Comment Script

Comentarios

Nombre
E-mail (No aparecerá publicamente)
Sitio web
Tema
Commentario
;-) :-) :-D :-( :-o >-( B-) :oops: :-[] :-P
Para prevenir spam necesitamos que escribas el texto que aparece en la imagen. Solo de esa manera tu comentario sera enviado.



Powered by Comment Script

este es el alt
Teatro

Asesinada por la vida: Frida
Un concurso, dos obras.
Retazos
Tic-Tac
La niña de Tecún. Comentario
Marcha del Día Internacional del Teatro
La niña de Tecún
Ensayando con Sandra
Taller de teatro del Metro: tres años
“Fotografía sin luz”, metáfora de la tristeza
Entrenamiento Actoral (Parte 5)
VIDEOENTREVISTA A SANDRA MUÑOZ.
Sizwe Banzi esta muerto.
Finaliza el XXVI CONCURSO DE TEATRO.
XXVI Concurso estatal de teatro "maestro rafael solana"
ENTREVISTA A FERNANDO MARTÍNEZ MONROY.
Entrevista a Dana Aguilar y Hector Peña
Entrevista a Gabriel Saucedo
Entrevista a Ignacio Escárcega. Coordinador Nacional de Teatro.
Entrenamineto Actoral (4ª parte)